En los días de Malaquías, los sacerdotes, al igual que los profetas, eran las personas que supuestamente denunciaban la infidelidad y el pecado de la gente, pero se habían vuelto tan egoístas y vanos que habían olvidado la gloria de Dios y ahora se enfocaban en sus intereses personales. Eso no le parecia a un Dios celoso por Su gloria. De hecho, Dios se pone tan molesto que dice que los reprenderá y les embarrara estiércol en sus rostros y en sus ofrendas (Mal. 2:3). Nuestro Dios es y tiene que ser uno que Se glorifica a si mismo porque si El busca cualquier cosa menos que Su gloria El no sería Dios. Así que cuando Sus embajadores, Sus sacerdotes escogidos dejaron de preocuparse por Su gloria, Él los reprendio en amor.  Recuerden, Dios ya les había recordado Su absoluto amor por ellos en el capitulo anterior.  Sin embargo, los sacerdotes ahora se estaban apartando de Sus perfectos y amorosos caminos y como lideres habían llevado a muchos a tropezar. Ignoraron Su instrucción amorosa y corrompieron Su pacto y ahora estaban mostrando parcialidad. Ellos habían tomado los mandamientos de Dios y los habían pervertido para que se acomodaran a sus necesidades.

Lo que es interesante es que Dios les dice que su pacto era de vida y paz, un pacto de temor, en asombro de Su nombre. Fiel a su instrucción. Caminando con Dios en paz y rectitud, y como consecuencia, muchos se apartaron de la iniquidad. Y allí es donde creo que debemos detenernos a estudiar.

“El pacto de Dios es un pacto de vida y paz.” Dios nos ama pero no cambia como nosotros. Así que todo lo que Él nos ha dicho que hagamos es para nuestro bien y por amor. Cuando desobedecemos Sus mandamientos, Él no se vuelve menos Dios. Su “Diosura” no cambia. Es como cuando le dices a tu hijo que no haga algo. El llevará las consecuencias cuando el te desobedezca y tu no te vuelves menos padre porque te desobedecio. Tu corazón estará triste porque por amor le dijiste que no hiciera algo. Así es el pacto de Dios y sus mandamientos. Es para que nosotros tengamos vida y paz porque Él nos ama tal como los amaba en los días de Malaquías.

“El pacto de Dios es de temor.” Temor como estar en asombro. Temor reverente porque Dios es santo y nosotros no lo somos. Temor de respeto porque sabemos que Él es Dios y nosotros no lo somos y a traves de este temor confiamos en Él, en Su amor y en Su juicio.

“La verdadera instrucción estaba en su boca”. Eso significa que estaban en la Palabra. Les gustaba escuchar a Dios. Confiaban en El para sus necesidades diarias. Ellos conocían Su corazón y confiaban en El. Su tiempo en La Palabra era un tiempo especial y no un “tener que hacer” sino un “tener la oportunidad de a hacer.”

Y “caminó con Dios en paz y rectitud.” ¡Caminó con Dios en paz! ¡Qué sueño! Qué vida tan emocionante. Como caminar con un amigo. Porque él conocía a Dios a través de Su Palabra caminaba con Él. Él disfrutaba de Su compañía.

Y “volvió a muchos de la iniquidad”. A traves de su vida de fidelidad y gozo en Dios, muchos cambiaron iniquidad por fe salvadora en Jesús. Una vida bien vivida.

Pero los sacerdotes habían olvidado esto y ahora estaban bajando la barra que Dios en amor habia dado por velar por sus propios intereses, ignorando completamente los intereses del pueblo y mostrando parcialidad a lo que fuera más lucrativo. ¡Y desafortunadamente la gente no tenía La Palabra para leer por ellos mismos!

“Porque el tiempo viene cuando la gente no soportará la enseñanza sana, pero teniendo oídos que pican, ellos acumularán para sí maestros que se adapten a sus propias pasiones, y se apartarán de escuchar la verdad y vagar en mitos” (2 Tim. 4: 3-4) Lamentablemente hermanas el tiempo ha llegado cuando la enseñanza veraz (la que nos hace sentir incómodas porque nos hace mirar en nuestras vidas pecaminosas, rotas que necesitan a Jesús todo el tiempo) es difícil de encontrar. Hay muchos pastores que enseñan habilidades practicas para la vida diaria o resolución de problemas cotidianos pero pocos que a través de La Biblia nos muestran nuestra infidelidad y nuestra profunda y constante necesidad de arrepentimiento en Cristo. Y con todas estas ensenanzas nos volvemos complaciente y olvidamos que el pacto de Dios es uno de la vida y la paz. De temor. Lo que nos da la verdadera instrucción. Donde podemos caminar con Dios en paz y rectitud y permite que otros vean la majestuosa gloria de Dios, Su amor y Su gracia y cambien iniquidad por fe salvadora en Cristo. Olvidamos que nuestra vida depende de Su Palabra, de nuestra comunión inmerecida con Él y que vivir en amor con Dios significa que nuestras vidas testifican de Sus caminos amorosos y tienen oportunidad de volver a Sus brazos amorosos. De eso se trata la vida … así se resume el cristianismo … ama a Dios y ama a los demás. Así que hermana, ¿harás tiempo hoy para estar con Dios, te arrepentiras y empezaras a vivir una vida que importa, una vida que ama y una vida que da a Cristo?

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¡Por su gloria hasta los confines de la tierra! #enthralledbygrace

Salime

Salime

Soy Salime, la fundadora de Reformadas. Soy originaria de la CDMX. Ahí nací. Ahí crecí. Ahí conocí a Cristo. Y de ahi me saco Dios para llevarme a una gran aventura a Su lado. Por su gracia, Dios me ha permitido entender la importancia de conocerlo a través de Su Palabra y es por eso que funde Reformadas. A fin de que tu como yo, lo conozcas y aprendas a atesorar a Cristo a través de La Biblia y que así, juntas compartamos el gran mensaje de esperanza en Él a todas las naciones.

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