Todas nacemos con el anhelo de que nos amen y se deleiten en nosotras. Tenemos el deseo de que alguien nos anime a seguir adelante, nos enseñe y guíe, y de que se preocupe por nosotras. El tiempo nos enseña que la gente más cercana a nosotras, la que más amamos, se distrae fácilmente y fija su atención en otras personas o cosas. Sin embargo, conocer a Dios siempre nos deja con asombro y, a veces, hasta con un poco de incredulidad. ¿Realmente nos ama tanto?, ¿cómo puede hacerlo?

Para comenzar, déjame mostrarte uno de mis versículos favoritos. Efesios 1:5 (NTV) dice: “Dios decidió de antemano adoptarnos como miembros de su familia al acercarnos a sí mismo por medio de Jesucristo. Eso es precisamente lo que Él quería hacer, y le dio gran gusto hacerlo”. 

Veamos con detenimiento este pasaje. En primer lugar, Dios lo decidió de antemano. ¡Lo que Cristo hizo por nosotras no fue ninguna casualidad! ¿Y qué decidió hacer? ¡Nos adoptó! ¡Qué increíble! ¿Te has dado cuenta de que eres parte de una familia real? Nada más y nada menos que de la familia del Rey de reyes. ¡Eres hija del ser más poderoso y más grande del universo! 

Este versículo se refiere a las personas que han creído en Jesús y que le han entregado su vida. Si nunca has tomado la decisión de seguir a Cristo, tal vez cambies de parecer cuando te siga contando lo que Él hizo por ti y por mí. Lee nuevamente el versículo. ¿Cómo nos adoptó Dios? Bueno, el mismo pasaje nos da la respuesta: al acercarnos a sí mismo. Esto es posible gracias a Jesús. 

Dios es perfecto, pero tú y yo no lo somos. Para que hubiera paz entre nosotros, Él puso un mediador: Jesús. 1 Timoteo 2:5-6 (NTV) dice: “Pues, hay un Dios y un Mediador que puede reconciliar a la humanidad con Dios, y es el hombre Cristo Jesús. Él dio su vida para comprarles la libertad a todos. Este es el mensaje que Dios le dio al mundo justo en el momento preciso”.

¿Por qué lo hizo por medio de Jesús? ¿Qué hizo Jesús? ¡Todo! Él dio su vida, ¡literalmente! Vivió necesidad económica, rechazo, abandono, traición, abuso, vergüenza y todo por parte de su familia, sus amigos y de la gente que lo rodeaba. Al morir, sufrió una tortura indescriptible durante horas y horas. Lo increíble es que la historia no termina ahí. ¡Cristo resucitó! ¡Jesús venció a la muerte! Hoy está vivo y está sentado a la diestra del Padre.

Quiero pausar aquí por un momento y llevarte a otra porción de la Biblia que me encanta: Isaías 53. En esta ocasión, citaré sólo algunos versículos, pero te recomiendo leer el capítulo completo. Esta es una profecía acerca del Mesías, o sea, de Jesús:

No había nada hermoso ni majestuoso en su aspecto, nada que nos atrajera hacia Él. Fue despreciado y rechazado: hombre de dolores, conocedor del dolor más profundo. Nosotros le dimos la espalda y desviamos la mirada; fue despreciado, y no nos importó … Pero Él fue traspasado por nuestras rebeliones y aplastado por nuestros pecados. Fue golpeado para que nosotros estuviéramos en paz; fue azotado para que pudiéramos ser sanados … Fue oprimido y tratado con crueldad, sin embargo, no dijo ni una sola palabra. Como cordero fue llevado al matadero. Y como oveja en silencio ante sus trasquiladores, no abrió su boca. (Is 53:2-3,5, 7 NTV).

Si alguna vez has sentido que Dios no se puede identificar con lo que tú has vivido, piénsalo dos veces. Él entiende exactamente lo que sentimos cuando nos rechazan, nos desprecian o se burlan de nosotras. Todas lo hemos experimentado y Cristo también. Según Isaías 53:2, ¡Jesús ni siquiera era atractivo! Las películas nos lo han mostrado como un hombre guapo, sin embargo, la Biblia dice que no había nada hermoso ni majestuoso en su aspecto, nada que nos atrajera a Él. Tal vez tenía la nariz chueca o los dientes salidos, no sabemos. Pero con seguridad te digo que no se parecía a los actores de Hollywood.

Me conmueve que la Palabra hable de Jesús como “hombre de dolores” y “conocedor del dolor más profundo”. ¿Qué es lo que te causa más dolor? Puede ser el abuso, una pérdida o el abandono. Dios conoce ese dolor. Él también conoce tu rechazo. Déjame explicarte bien. No hablo únicamente del rechazo que has sufrido, sino del que tú has mostrado hacia Él. Podrás asegurar que jamás lo has hecho, pero déjame decirte que cada vez que te llaman la atención otras cosas que no sean Él, lo estás rechazando. Te voy a dar unos ejemplos de lo que roba nuestra atención: el éxito, el dinero, la fama, la vanidad, el control, la opinión y la aprobación de los demás, que te tengan en alta estima, las cosas materiales, etc. 

Por ahora, me gustaría que no nos detuviéramos en cómo respondemos nosotras, sino en lo que Dios hace y en quién es Él. Regresemos nuevamente a lo que dice la última frase de Efesios 1:5.

Esta es una de las frases más hermosas que he leído en la Biblia hasta ahora. Nunca le había puesto tanta atención hasta que hace algunos meses me topé con este versículo durante mi devocional y no pude seguir leyendo.Me gustaría que lo leyeras nuevamente: “Dios decidió de antemano adoptarnos como miembros de su familia al acercarnos a sí mismo por medio de Jesucristo. Eso es precisamente lo que Él quería hacer, y le dio gran gusto hacerlo”. (Ef 1:5 NTV). 

¡Qué gran amor! ¿Puedes dejar que esta información se asiente en tu mente? Cierra los ojos por un minuto y piensa en lo que acabamos de leer en Isaías 53.Después, medita en tu adopción en la familia real. El Señor quiso adoptarte desde antes de haberte creado y tuvo un plan maravilloso para hacerlo: la cruz. Dios dio a su Hijo para que tú y yo pudiéramos pertenecer a su familia. La vida del justo en sacrificio por los injustos. Definitivamente, no somos merecedoras de este amor. Pero repito, no se trata de ti ni de mí, ni de lo que hagamos o dejemos de hacer, se trata de Dios y de su naturaleza que es amar (1Jn 4:8); Dios escogió amarnos.

¡Qué mejor manera de mostrar amor que a través de la adopción! ¿Sabes? ¡Jesús también fue adoptado! Jesús fue concebido por el Espíritu Santo en el vientre de María. Esto significa que no era hijo biológico de José, sino que fue su hijo adoptivo (Mt 1:18-25). ¡Incluso Cristo experimentó la adopción en este mundo! Es a través de la vida y muerte de Jesucristo que Dios nos enseña que su amor va más allá de lo que podemos imaginar. En lugar de abandonarnos, Cristo nos abraza y nos recibe en su familia. Al decir que nos adopta, se compromete a guiarnos, a cuidarnos, a acompañarnos y a estar con nosotras en las buenas y en las malas; a veces a regañarnos y en otras ocasiones a apapacharnos. ¡Qué bendición! ¡El ser más grande y hermoso del universo, el Rey de reyes nos adoptó!

El mismo pasaje en Efesios (Ef 1:6-8 NTV) continúa así:

De manera que alabamos a Dios por la abundante gracia que derramó sobre nosotros, los que pertenecemos a su Hijo amado. Dios es tan rico en gracia y bondad que compró nuestra libertad con la sangre de su Hijo y perdonó nuestros pecados. Él desbordó su bondad sobre nosotros junto con toda la sabiduría y el entendimiento.

Como ves, Dios no se vio obligado a hacer nada ni vio a su creación como un fracaso, sino que quiso mostrar su increíble amor hacia nosotras. Él tiene gracia abundante y la derramó sobre ti y sobre mí. ¡Le pertenecemos! Él es tan rico en gracia y en bondad que compró nuestra libertad con su sangre y nos perdonó. Cristo desbordó su bondad sobre nosotras y nos dio sabiduría y entendimiento. 

Para mí, estas verdades van más allá de sentirme aceptada. Lo veo como un deseo ferviente, como un anhelo que Dios tiene al buscarme, al atraerme a Él. ¿Por qué lo hace? No soy nada especial, pero incluso así, Él me bendice, me afirma, me capacita, me prepara y me hace suya. Soy especial para Dios y me lo demuestra cada día. ¡Esto es precisamente lo que Él quería hacer y le dio gran gusto hacerlo!

APRENDE

• Lee Hebreos 4:16 y memorízalo. 

VIVE

• Ser hijas de Dios nos permite acercarnos confiadamente a Él. ¿Hay algo que necesites contarle en confianza? Sé transparente con Cristo en oración.

LIDERA

• Lee Efesios 1:15-23. Según este pasaje, ¿cómo puedes ayudar a otras a conocer mejor el amor del Padre?

Reformadas

Reformadas

Soy Salime, la fundadora de Reformadas. Soy originaria de la CDMX. Ahí nací. Ahí crecí. Ahí conocí a Cristo. Y de ahi me saco Dios para llevarme a una gran aventura a Su lado. Por su gracia, Dios me ha permitido entender la importancia de conocerlo a través de Su Palabra y es por eso que funde Reformadas. A fin de que tu como yo, lo conozcas y aprendas a atesorar a Cristo a través de La Biblia y que así, juntas compartamos el gran mensaje de esperanza en Él a todas las naciones.

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