¿Tengo la definición correcta de iglesia?
Apr 02, 2025
- La palabra «iglesia» puede generar diferentes recuerdos y sentimientos de acuerdo a tu experiencia.
- La innegable realidad es que los seres humanos también fuimos creados para adorar y vivir en comunidad.
- Desde el principio de la creación, Dios ha creado estas conexiones por medio de la elección de millones de personas como parte de su Reino, de su pueblo y de su plan redentor a lo largo del Antiguo Testamento con Israel hasta llegar a la revelación de la iglesia en el Nuevo Testamento.
- El cristiano no debe tener como opción pertenecer a este grupo de creyentes, sino que es un mandato que debe cumplir en obediencia.
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¿Tengo la definición correcta de iglesia?
Por Gaby Puente
Las personas te saludan efusivamente y escuchas que alguien te dice «¡Qué bueno que llegaste! ¡Bienvenida!». Mientras buscas un asiento libre, otra persona se acerca, te da un abrazo y te entrega un boletín. Observas que el edificio es acogedor y está bien distribuido. Entre tanto, la banda se prepara para su primera canción y todos se ponen de pie, así que arriba, en el escenario, observas un púlpito, una cruz y muchas personas levantando sus manos, cerrando sus ojos y orando a tu alrededor. Cuando el predicador sube al escenario y abre su Biblia, finalmente piensas «esto es una iglesia».
Ahora bien, sabemos que la palabra «iglesia» puede generar diferentes recuerdos y sentimientos respecto a tu experiencia. Puede ser un edificio espacioso, un lugar donde encuentras aceptación y comprensión, un tiempo con rituales que no entiendes, la razón por la que tu mamá te despertaba los domingos a las seis de la mañana, una obligación o simplemente un escape. Sin embargo, la iglesia no puede ser definida por nuestras experiencias o deseos, sino que su significado tiene que ser definido por medio de la Palabra de Dios. Esto lo debemos tener presente, pues en este mundo hiperconectado, muchas cosas podrán adjudicarse características exclusivas de la iglesia sin necesidad de tomar responsabilidad por el crecimiento del creyente.
El origen de la iglesia
Génesis 1:26 dice que los seres humanos fuimos hechos a imagen y semejanza de Dios, así que nuestro deseo de comunidad, conexión y compañerismo proviene de la perfecta comunión que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo tienen entre sí. Al conocer esta parte de la naturaleza divina podemos comprender por qué Dios afirmó que no era bueno que el hombre estuviera solo (Gn 2:18) y a pesar de que esta declaración, en su contexto, fue exclusivamente para Adán, el principio no cambia: no es bueno que estemos solas porque no fuimos hechas para la independencia total.
En este punto sé que te puedes preguntar: «¿Qué tiene que ver todo esto con la iglesia y, peor aún, con las redes sociales?» Pues bien, te diré: la innegable realidad es que los seres humanos también fuimos creados para adorar y vivir en comunidad, por lo tanto, las conexiones son parte fundamental de nuestra naturaleza, tanto de manera vertical con nuestro Creador, como horizontal con nuestro prójimo. Por tal razón, las redes sociales sirven como herramientas para fomentar estas conexiones que Dios ha diseñado. No obstante, su uso inadecuado puede mermar o reemplazar lo que el Señor ha establecido como comunidad, por medio de la elección de millones de personas como parte de su Reino, de su pueblo y de su plan redentor desde el principio de la creación. Ahora bien, esta intención de comunidad se desarrolla a lo largo del Antiguo Testamento con Israel, hasta llegar a la revelación de la iglesia en el Nuevo Testamento y aunque las redes sociales han venido a transformar cómo se relacionan los creyentes, es importante reflexionar lo que significa ser iglesia a la luz de la Palabra. Si no tenemos un concepto claro de la iglesia, entonces seremos propensos a caer en círculos sociales que no están comprometidos con el evangelio sino con el crecimiento. Incluso en la era digital podríamos conformarnos con estar en la comodidad de nuestras casas y ver el servicio por la página de Instagram de nuestra iglesia y creer que somos parte de ella.
La definición de «iglesia»
Me gustaría que en este momento imagines a personas provenientes de todos los países del mundo, de todas las épocas y de todas las tribus en sus respectivos hogares conversando apasionadamente sobre Cristo. Algunas de ellas tienen que hacerlo en murmullos porque están escondidas debajo de una panadería en Corea del Norte, otras están reunidas alrededor de una fogata en las montañas del Ecuador, otras están conduciendo a sus trabajos, cuidando a su familia, comiendo, caminando, escribiendo, estudiando o como tú, que probablemente estás descansando o leyendo este artículo mientras vas en el transporte público. Pues bien, a pesar de las significativas distinciones entre sus contextos, estas personas tienen algo en común que traspasa todas sus diferencias: Dios las ha escogido y apartado para sí, con el fin de ser conformadas a imagen de Cristo (Ro 8:28-29), para ser mensajeras del evangelio en este mundo (Ro 9:24-26) y para formar parte de una comunidad en continuo crecimiento.
Los lazos que unen a estas personas van más allá de una reunión dominical y, de hecho, este grupo de creyentes experimenta un profundo compañerismo que se fundamenta en Cristo y se caracteriza por el amor sacrificial (Jn 13:34), el servicio intencional (Gá 6:2), el involucramiento diario en las vidas de las personas (1 Ts 5:11) con el fin de crecer a imagen de Jesús (Ef 4:13), de glorificar a Dios y de gozar de Él por siempre (Sal 86:9). Esto no puede ser posible sin nuestro Salvador, quien es la razón, la identidad y el mayor anhelo de este cuerpo de creyentes (Ro 12:4-5). Al no tener clara estas características, es muy fácil suponer que creceremos con tan solo alimentarnos de publicaciones diarias de Instagram o artículos de paraeclesiásticas. A pesar que son buenas herramientas para nuestro conocimiento, el crecimiento se lo observa al compartir y vivir la vida en comunidad con otros creyentes.
Choque de conceptos
La imagen que evocamos citando los versículos anteriores es controversial si la comparamos con la idea simplista de que la iglesia es solo un servicio dominical de 9:30 a 11:00 de la mañana donde entras a un edificio, te sientas, escuchas la prédica sin atención y levantas las manos en algunas canciones.
Este tipo de observaciones son polémicas porque la iglesia es una comunidad de personas que son escogidas y amadas por Cristo, que lo reconocen como su Señor y siguen sus mandamientos. No es una estructura, ni una red social, sino que es un cuerpo activo con diferentes partes que cumplen una función (1 Co 12:12-27). Y, contrario a la creencia de muchos, Cristo mismo ha tomado forma entre su pueblo, siendo Él la cabeza. Por lo tanto, ser parte de este grupo de creyentes no es una opción que puede ser omitida por las cristianas, sino que es un mandato que debe cumplir en obediencia. De hecho, la iglesia fue creada como un medio de gracia para nuestra santificación por medio de las interacciones con otros. Aunque, en la actualidad se ha visto que cualquier reunión de personas que profesan una misma creencia puede catalogarse como iglesia. No importa si es presencial o por Zoom. Lamentablemente, mucho de nuestro contexto digital ha redefinido la manera en la que la iglesia se ha llevado en los últimos 2000 años y la peligrosidad de eso radica en que limitamos y minimizamos su existencia y desenvolvimiento como testigo del poder de Dios en el mundo.
El futuro de la iglesia
Finalmente, gracias al sacrificio de Cristo, podemos ver a la iglesia como una sombra de la promesa que encontramos a continuación: «Después de esto miré, y vi una gran multitud, que nadie podía contar, de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en las manos.» (Ap 9:7). Recuerda que no necesitamos esperar hasta la eternidad para vivir parte de esta promesa, pues ahí, donde te encuentras, cada domingo y probablemente otros días de la semana, hay personas que se han comprometido para adorar a Dios en cada aspecto de su vida, tanto en lo individual como en comunidad. Estos cristianos no solo declaran que Jesús es su rey, sino que una misma fe los ha unido en una familia eterna que se perdona, se anima, se lastima, se levanta, se cuida, se reprende, se consuela y donde cada uno de sus miembros está comprometido entre sí.
Si comparamos la naturaleza de la iglesia y de las redes sociales, observaremos que no solo hay diferencias entre los públicos, sino también en su propósito, contenido, contexto, interactividad y profundidad. La iglesia es un grupo de creyentes que han afirmado a Cristo como su Señor y Salvador, llamados a vivir como cuerpo de Cristo en unidad y amor (1 Co 12:12). Por otro lado, las redes sociales están formadas por individuos de diferentes contextos, quienes eligen el contenido que desean consumir, muchas veces basados en sus intereses personales y preferencias.
Las personas que conforman la iglesia están comprometidas las unas con las otras, sirviéndose y amándose mutuamente (Gá 6:2; Jn 13:35). En contraste, en las redes sociales no existe un compromiso profundo entre las personas, sino interacciones que se limitan, en la mayoría de los casos, a colaboraciones superficiales o intereses mutuos.
El contenido que se comunica en la iglesia proviene de la Palabra de Dios, la cual tiene el propósito de transformar vidas y dirigir a los creyentes hacia Cristo (2 Ti 3:16-17). Por el contrario, las redes sociales ofrecen cápsulas de información que, aunque pueden ser útiles, rara vez impactan profundamente en la vida de las personas.
La iglesia fue fundada por Cristo y su principal objetivo es ser luz en el mundo, proclamando el mensaje del evangelio (Mt 5:14; Mc 16:15). Por otro lado, las redes sociales son herramientas creadas por el hombre, diseñadas para informar, educar y entretener, pero carecen del fundamento eterno y transformador que tiene la iglesia.
¿Ves cómo la iglesia es diametralmente opuesta a las interacciones superficiales de las redes sociales? Es por ello que ninguna red social puede reemplazar a la iglesia local, sobre todo porque no fue creada por el acuerdo de una comunidad humana, sino que nació directamente del corazón de Cristo. Él es su cabeza, su piedra angular y su fundador. En esta serie de artículos veremos cómo las redes sociales han robado y se han adueñado de diferentes atributos exclusivos de la iglesia y cómo puede ser peligroso, tanto para el crecimiento del creyente como para su relación con Dios y con otros.
Finalmente, si no perteneces a una iglesia local, puedes ir a los recursos adicionales, a nuestro enlace del Directorio de iglesias y encontrar una cerca de tu localidad.
Aprende
- ¿Puedes enumerar algunas diferencias entre lo que el mundo cree que es la iglesia y lo que expone la Palabra de Dios?
- Compara entre Hechos 17:24; Mateo 15:8-9 y 1 Corintios 12:27; Mateo 18:20; Efesios 2:19.
Vive
- ¿De qué manera estás sirviendo, ayudando o animando a tu iglesia local? Comienza con algo pequeño, por ejemplo, el voluntariado en algún evento, conversar con alguien nuevo u ora por una persona.
Lidera
- Esta semana, al congregarte, conversa con dos personas acerca de lo que significa «iglesia» para ellas.
Recursos
https://www.coalicionporelevangelio.org/articulo/que-es-la-iglesia/
https://www.youtube.com/watch?v=mVlPUeVg0SU
https://www.coalicionporelevangelio.org/iglesias/
https://www.gotquestions.org/Espanol/definicion-iglesia.html
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