Pregunta: ¿Deben admitirse también en esta Cena a los que por su confesión y vida se declaran infieles e impíos?
Respuesta: De ninguna manera, porque así se profana el pacto de Dios y se provoca su ira sobre toda la congregación (a). Por lo cual, la Iglesia debe, según la orden de Cristo y de sus apóstoles (usando de las llaves del Reino de los cielos), excomulgar y privar a los tales de la Cena hasta que se arrepientan y rectifiquen su vida.
Versículos de apoyo: (a) 1 Corintios 11:20, 34; Isaías 1:11, 66:3; Jeremías 7:21; Salmos 50:16.

Coalición por el Evangelio publicó un artículo en inglés acerca de cómo entender a los políticos que se dicen cristianos pero cuyas acciones demuestran lo contrario. Dado el impacto del cristianismo en la sociedad, todos decían ser cristianos, por lo que era de esperarse que los políticos de Estados Unidos hicieran eco ante esta declaración. Así fue como surgió el cristianismo cultural en este país. Ahora, debemos saber que esto no es algo nuevo, ha ocurrido muchas veces en el pasado. Søren Kierkegaard, por ejemplo, criticó el “cristianismo cultural con dureza y raciocinio. Profesar ser cristiano y vivir de una manera incrédula e impía demuestra que, en realidad, no eres cristiano. Hermana, mientras estudiamos la pregunta 81 del Catecismo de Heidelberg, te invito a que veamos qué hacer cuando las palabras y las acciones simplemente no van.

El mundo en el que vivimos no ha cambiado ni cambiará pronto. A pesar de que Cristo nos ha salvado y dado un corazón nuevo, seguimos viviendo en un mundo quebrantado. Así que, como cristianas, todavía necesitamos de Cristo, pues, mientras habitemos en este lugar, nuestro corazón estará en constante tensión. Sin embargo, si caminamos de la mano de Jesús, nuestros deseos serán más y más como los de Él en el proceso de santificación. La realidad es, hermana, que seguiremos cayendo y pecando, así que necesitamos seguir arrepintiéndonos y recordando el Evangelio. ¡Vayamos a la Biblia para entenderlo mejor!

En 1 Juan 1:8, Juan dice que, como creyentes, no podemos decir que somos libres de pecado. Pecaremos y caeremos una y otra vez. Ante esta verdad, en el capítulo 2:1, nos dice que tenemos que recordar que Jesús es nuestro abogado frente al Padre y que perdonó nuestros pecados en la cruz. Ahora, la pregunta es, ¿qué sucede cuando alguien que dice ser cristiana hace del pecado un estilo de vida? ¿Qué hacemos con 1 Juan 3:7:10?

Hijos míos, que nadie os engañe; el que practica la justicia es justo, así como Él es justo. El que practica el pecado es del diablo, porque el diablo ha pecado desde el principio. El Hijo de Dios se manifestó con este propósito: para destruir las obras del diablo. Ninguno que es nacido de Dios practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. En esto se reconocen los hijos de Dios y los hijos del diablo: todo aquel que no practica la justicia, no es de Dios; tampoco aquel que no ama a su hermano. (1 Juan 3:7-10)

La Palabra de Dios es clara. Las “cristianas” que tienen un estilo de vida en el que practican el pecado se contradicen a sí mismas. Debido a que en Cristo nacemos de nuevo, no podemos continuar viviendo en pecado. El Espíritu Santo está haciendo una obra tan poderosa en nosotras a través de la santificación que el resultado esperado es un odio y rechazo hacia el pecado.Practicar el pecado y llamarse cristiana son mutuamente excluyentes; es incongruente. Por eso, para cuando alguien está en pecado habitual o constante, Dios nos da la disciplina. Mateo 18 nos enseña paso a paso cómo llevarla a cabo dentro de una iglesia, con la esperanza de que, quien esté practicando el pecado, pueda escuchar el Evangelio, arrepentirse e ir a Cristo.

Mateo 18 nos dice que, en amor y tratando de luchar por la unidad de la iglesia para la gloria de Dios, debemos acercarnos a la persona para hablar en privado sobre su pecado habitual y recordarle a Cristo.  Si la persona rechaza nuestra conclusión y no se arrepiente, debemos traer a uno o dos más a que la confronten por su pecado. Yo recomendaría involucrar a un anciano o pastor.  Es importante enfatizar que la meta es la reconciliación con Jesús y con los demás, recordándole la maravillosa obra de Cristo en la cruz. Si eso no funciona y sigue sin arrepentirse, entonces toda la iglesia debe participar.  En mi opinión, esto se refiere solamente a los miembros de la iglesia y no a todos los que se reúnen un domingo dado. Si la persona todavía no se arrepiente, debe haber un acto de disciplina en amor y en esperanza de restauración y regreso al Evangelio. La membresía de la persona probablemente será removida, nuevamente, con la esperanza de que ella entienda el impacto de su pecado y regrese a Cristo recordando la esperanza que tenemos en Él. Por supuesto, el proceso de disciplina implica que no asista la iglesia, por lo tanto, no puede participar en la Comunión. ¿Te preguntas la razón? Su pecado impenitentemuestra que Jesús y su sacrificio en la cruz son poco, así que participar de la Cena del Señor sería deshonroso para Cristo y perjudicial para ella. Por otro lado, como parte de su iglesia, debemos orar por ella a fin de que recuerde a Cristo y, en arrepentimiento, regrese a Él y a nosotros para regocijarnos una vez más en la obra de Jesús en la cruz.

Querida hermana, no hay pecado pequeño o grande, el pecado es pecado y es sumamente grave. Pero nuestro pecado ya fue castigado eternamente en Cristo. Debemos vivir la vida en constante arrepentimiento, especialmente como creyentes.  Aquellas que después de haber sido disciplinadas en amor por el cuerpo de su iglesia local todavía no logran ver la gravedad de su pecado, deben ser removidas de la membresía de la iglesia y de la Comunión para que no agregue más daño a su corazón impenitente. Solo aquellos que hacen mucho de Cristo, de su muerte y resurrección, pueden participar en la Comunión.

Así que hoy, querida hermana, te pregunto, ¿estás viviendo en arrepentimiento? Si estás viviendo en pecado, busca en tu iglesia gente que pueda apoyarte y orar por ti. Si estás viviendo sin arrepentimiento y necesitas disciplina, ruego que alguien que te ame en Cristo se acerque a ti para que recuerdes a Jesús y su sacrificio en la cruz.  Por último, ¿conoces a alguien que vive en pecado habitual?  Oro para que Dios te brinde el amor necesario para hablar con ella, orar por ella y para que, en la gracia de Dios, le recuerdes cuán magnánimamente masivo es nuestro maravilloso Dios.

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En esperanza.

Salime

Salime

Soy Salime, la fundadora de Reformadas. Soy originaria de la CDMX. Ahí nací. Ahí crecí. Ahí conocí a Cristo. Y de ahi me saco Dios para llevarme a una gran aventura a Su lado. Por su gracia, Dios me ha permitido entender la importancia de conocerlo a través de Su Palabra y es por eso que funde Reformadas. A fin de que tu como yo, lo conozcas y aprendas a atesorar a Cristo a través de La Biblia y que así, juntas compartamos el gran mensaje de esperanza en Él a todas las naciones.

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