Pregunta: ¿De qué manera se abre y se cierra el reino de los cielos por la predicación del Evangelio?
Respuesta: Cuando (según el mandamiento de Cristo) públicamente es anunciado y testificado a todos los fieles en general y a cada uno en particular, que todos los pecados les son perdonados por Dios, por los méritos de Cristo, todas las veces que abrazaren con verdadera fe la promesa del evangelio. Al contrario, a todos los infieles e hipócritas,se les anuncia que la ira de Dios y la condenación eterna caerá sobre ellos mientras perseverar en en su maldad (a); según testimonio del Evangelio,Dios juzgará así en esta vida como en la otra.
Lee: (a). Juan 20:21-23, Mateo 16:19.

Soy malísima dando sorpresas y regalos.  Me emociono tanto que, a menos que haga un esfuerzo, termino diciendo que es la sorpresa antes de poderla dar.  Me emociona tanto imaginar la expresión en la cara de la persona. Los ojos. La sonrisa. La emocion. Las risas.  Simplemente no puedo esperar a experimentar la alegría que va a experimentar la persona que recibe la sorpresa. ¡Estoy segura que a ti te ha pasado lo mismo!  ¿Y si te dijera que no tienes que esperar más? Puedes dar el mejor regalo de todos, todos los días y esperar y ver lo que Dios hace cuando lo damos; es decir, cuando compartimos a Cristo con los demás.  Estudiemos la pregunta 83 del Catecismo de Heidelberg para ver qué es este regalo y el poder que este regalo tiene.

El estudio de Barna sobre “Conversaciones espirituales en la era digital” afirma que “un número creciente de cristianos no ve el compartir las Buenas Nuevas como una responsabilidad personal.  Tres de cada 10 Cristianos que el evangelismo es responsabilidad de la iglesia local y no del individuo. De hecho, cuando preguntaron, sí o no: ¿tiene responsabilidad el Cristiano de compartir su fe?  casi la mitad de los Cristianos no estuvo de acuerdo! Lifeway compartió los resultados de un estudio que mostró que el 61% de los Cristianos no ha compartido el Evangelio en los últimos 6 meses. Cuando se trata de compartir el Evangelio, muchas de nosotras creemos que es responsabilidad del pastor, que debe ser hecho sólo por “Cristianos profesionales” y, cada vez más, creemos que nuestra fe es un asunto privado.  Esta tendencia, querida hermana, muestra una falta de comprensión de nuestro llamamiento en Cristo.

Mira hermana, el Cristianismo se resume en esta declaración: “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el primer y más grande mandamiento.  Y el segundo es así: “Ama a tu prójimo como a ti mismo” (Mateo 22: 37-29). No es un amor etéreo que tenemos por a una deidad desconocida. Es un amor, arraigado en el Evangelio que nos permite comprender que nuestro Santo Dios ha hecho un camino para que lo amemos en Cristo y el derramamiento de Su amor por nosotros en Cristo da como resultado acciones tangibles que muestran amor por Dios y amor por nuestro prójimo.  En ese amor, nos involucramos en temas de justicia social. En ese amor, buscamos formas de redimir la cultura que nos rodea. En ese amor, damos generosamente. Pero lo más importante es que en ese amor, hacemos sonar la alarma del juicio y presentamos El Evangelio para la salvación por la fe en Cristo. Compartir el Evangelio es simplemente un amor por Dios y un amor por nuestro prójimo y cada Cristiano, cada una de nosotras, estamos llamadas a compartirlo.

Si entendiéramos el poder del Evangelio, lo compartiríamos a cada oportunidad que tengamos.  Hermana, nos han dado las Llaves del Reino. Las personas que nos rodean están corriendo hacia las llamas del infierno eterno y es nuestro privilegio y nuestro deber, por amor a Dios y amor a los demás, compartir el antídoto contra esta condena: Cristo.

Si tuviéramos la cura para una enfermedad mortal; si tuviéramos información sobre un evento terrible que va a ocurrir; si tuviéramos información de un tesoro escondido, compartiríamos la información con otros; con todos!  Sería inhumano, desleal y no amoroso si no la compartieramos. Entonces, ¿por qué no compartimos la cura del pecado, el escape del juicio de Dios Santo, el tesoro del Evangelio? ¿Acaso es porque sentimos que no sabemos cómo? ¿Acaso tememos juicio de la gente que nos rodea?  ¿Acaso es que no entendemos que el Evangelio trae de la muerte a la vida? ¿O es simplemente que no creemos en el poder del Evangelio para salvar? Hermana, ¿por qué no estamos compartiendo El Evangelio?

Hoy, al cerrar esta enseñanza, quiero pedirte que examines tu corazón y ores por un corazón disponible y audaz para compartir El Evangelio, es decir, las buenas noticias de que Jesús salva a los pecadores.  Quiero pedirte que ores por oportunidades diarias para compartir El Evangelio con las personas que te rodean. Finalmente, hermana, quiero pedirle que ores por un corazón que ame y valore profundamente a Cristo y a los demás para que no seamos parte del 61% que no comparte el Evangelio.  Que podamos despertar y entender el poder y el gozo que trae el compartir el Evangelio con todos los que nos rodean.

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En Cristo

Salime

Salime

Soy Salime, la fundadora de Reformadas. Soy originaria de la CDMX. Ahí nací. Ahí crecí. Ahí conocí a Cristo. Y de ahi me saco Dios para llevarme a una gran aventura a Su lado. Por su gracia, Dios me ha permitido entender la importancia de conocerlo a través de Su Palabra y es por eso que funde Reformadas. A fin de que tu como yo, lo conozcas y aprendas a atesorar a Cristo a través de La Biblia y que así, juntas compartamos el gran mensaje de esperanza en Él a todas las naciones.

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