La confianza es la moneda más crucial y delicada del mundo. De hecho, el éxito económico de una nación o de un negocio depende en gran medida de este vital ingrediente. Pero no nos vayamos tan lejos, las decisiones que tomamos día a día están basadas en la confianza; la buscamos hasta en las cosas más simples. Un ejemplo es cuando indagamos en las recomendaciones de Google o Yelp al adquirir un producto o servicio: ¿Es cierto que el producto del vendedor es lo que dice ser? Y, bueno, ¡ni hablar de las relaciones! La confianza determina la base de toda buena relación, ya sea íntima o profesional.  Cuando se pierde este elemento tan importante, el éxito, la viabilidad y las relaciones sufren, y todas las partes involucradas se ven afectadas negativamente.

Génesis, de los capítulos 12 al 15, nos muestra a personas que tuvieron la opción de confiar en Dios cuando se vieron en situaciones difíciles. Al igual que tú y yo, ellos enfrentaron situaciones que desafiaron su fe una y otra vez. Muchas veces tuvieron éxito, pero también fracasaron. A lo largo de este estudio descubriremos que la Palabra de Dios es inamovible, pues aquel que promete es confiable y fiel. Recordaremos que confiar en Dios, aun cuando todo parece ir en nuestra contra, nos conducirá a una vida abundante, de profundo gozo, paz y libertad.

En el capítulo 12 de Génesis conocemos la historia del pueblo elegido de Dios: Israel. Abraham, nacido en Ur, es un personaje fundamental en este relato que fue llamado a dejar todo lo que tenía para seguir a Dios. Dios hizo un pacto con él. ¿Sabes qué es un pacto? Bueno, básicamente es un contrato o convenio. Existen dos tipos de pactos: bilateral y unilateral. En un pacto bilateral ambas partes prometen hacer algo, si una de las partes no cumple su promesa, el pacto queda sin efecto. Por otro lado, en el pacto unilateral solo una parte hace una promesa. El pacto que Dios hizo con Abraham, llamado pacto abrahámico, fue unilateral.  Dios hizo que Abraham se durmiera, cortó animales por la mitad y, como una antorcha que descendía, pasó a través de ellos. Fue así como Dios firmó el pacto. Abraham obtuvo las promesas sin hacer absolutamente nada, fue puramente la misericordia y el amor de Dios.  

A través de la Biblia encontraremos distintos retratos de la vida de Cristo.  En este caso, este pacto unilateral nos recuerda su salvación.  Nosotras no hacemos nada y Dios hace todo.  Siempre que leas la Palabra de Dios, pregúntate: ¿cómo me muestra este pasaje a Cristo?

El pacto que Dios hizo con Abraham prometía tres cosas: primero, tierra (la tierra prometida). Un lugar para su pueblo. La promesa de esta tierra es un espejo del reino que vendrá en un futuro. Segundo, descendientes. Abraham y Sara tendrían a Isaac en una edad avanzada. De él, más adelante, nacería Jesús. Tercero y último, la redención. Todas las familias de la tierra serían bendecidas a través del sacrificio de Jesús. 

A lo largo de Génesis 12-50 encontrarás las historias de diferentes personajes que, como Abraham, decidieron hacerse cargo de las promesas que Dios les había hecho, pues sentían que se había tardado demasiado en cumplirlas o porque simplemente no confiaban lo suficiente para creer que Dios estaba obrando incluso en la espera. No hay mejores ejemplos que el de Sara y Agar, el de Abraham cuando mintió en Egipto dos veces, Rebeca al aconsejar a Jacob para obtener la bendición, o la pelea entre Jacob y Esaú. Sin embargo, hay algo importante que resaltar, a pesar de sus pecados de incredulidad y su falta de confianza, Dios reafirmó sus promesas y las cumplió en el tiempo perfecto. Hermana, Dios fue fiel con ellos, y lo será contigo también. 

La primera parte de Génesis que estudiamos nos mostró la batalla con el pecado que enfrentamos constantemente. Prepárate, porque los capítulos 12 al 50 también lo harán. Pero verás que Dios continuó trazando su plan unilateral de redención a través de Cristo (Gn 3, 12). Sin Él, hermana, ninguna de nuestras acciones para acercarnos a su presencia sería suficiente. 

La naturaleza amorosa y misericordiosa de Dios sobresale al perdonarnos una y otra vez; su poderosa soberanía se distingue al usar todos los aspectos de nuestra vida para cumplir sus planes. 

Ahora bien, ¿qué pasaría si te dijera que la culpable de tu ansiedad y miedo es la falta de confianza? ¿Qué pensarías al saber que el pecado que tan fácilmente te enreda se debe principalmente  a que no estás confiando en Dios? Probablemente no estés confiando en que Dios tiene el mejor plan para tu vida, especialmente cuando implica sufrimiento.  Tal vez no sientas seguridad en que Él cuida de tus hijos y, en consecuencia, tu vida se concentra en protegerlos a toda costa.  Puede ser que te cueste creer en lo que Dios hace porque “te quitó” a un ser querido y sigues sin entender la razón. Quizás estés albergando un corazón descontento porque no confías en que Dios te tiene justo en donde tienes que estar, y has olvidado que te ha dado exactamente lo que necesitas para ser eficaz en su reino. Reflexiónalo bien. ¿Acaso estás viviendo una vida de esclavitud al pecado y no de libertad en Cristo porque no has aceptado que tu gozo está íntimamente relacionado con tu lucha por la gloria de Dios? Hermana, ¡cualquier situación puede definir tu desconfianza en Dios! 

Hermana, tenemos un Dios en quien podemos confiar. Dios, quien no miente y es confiable, debe llevarnos a vivir una vida dándolo todo por Cristo, obedeciéndolo radicalmente y compartiendo su gozo y esperanza en donde quiera que nos encontremos.

________________

VIVE

1. ¿En qué situación de tu vida no estás depositando tu confianza en Dios?

2. ¿Qué historia de Génesis te recuerda claramente que Dios es confiable fiel?

3. ¿Estás viviendo una vida cristiana tibia o estás aprendiendo, viviendo y liderando a otros a esta máxima aventura con Cristo?

LIDEREA

4. ¿Cómo aplicarías lo que has aprendido en Génesis para transformar al mundo?

Salime

Salime

Soy Salime, la fundadora de Reformadas. Soy originaria de la CDMX. Ahí nací. Ahí crecí. Ahí conocí a Cristo. Y de ahi me saco Dios para llevarme a una gran aventura a Su lado. Por su gracia, Dios me ha permitido entender la importancia de conocerlo a través de Su Palabra y es por eso que funde Reformadas. A fin de que tu como yo, lo conozcas y aprendas a atesorar a Cristo a través de La Biblia y que así, juntas compartamos el gran mensaje de esperanza en Él a todas las naciones.

Leave a Reply

Join our Community

Join our mailing list to receive the latest news and updates from our team.

You have Successfully Subscribed!