Pregunta: ¿Es lícito jurar por los santos u otras criaturas? 
Respuesta: No. Porque el legítimo juramento es una invocación de Dios, por la cual se le pide que Él, como el que solo ve los corazones, sea testigo de la verdad, y castigue si el juramento es falso (a). Este honor le corresponde a Él (b)
Versículos de apoyo: (a) 2 Corintios 1:23; Romanos 9:1. (b)Mateo 5:34-36; Santiago 5:12.

Vivimos en una época en la que la cantidad de información que tenemos a la mano ha causado desinformación y desconfianza.  Los medios de comunicación ya no informan objetivamente, sino que tienen una agenda oculta que empujan constantemente.  El entretenimiento ya no brinda un momento de relajación, ahora difunde mensajes que promueven sus intereses. Los políticos intercambian tuits que parecen verdad y que cuestionan las acciones y palabras de otros. Esta revolución en los medio de información nos ha hecho desconfiar de todo y de todos. Desconfiamos de nuestros gobiernos, de las noticias, de unos y otros. Tanta incertidumbre nos ha conducido a jurar. Pero, ¿qué dice Dios al respecto? Estudiemos juntas la pregunta 101 del Catecismo de Heidelberg para averiguarlo.

Es simple: los juramentos existen porque la confianza no existe.  Cuando te impulsan a hacer un juramento por algo o alguien, prácticamente te están diciendo que no confían en ti. Tu reputación dice que no eres confiable. Tal vez no sea así. Nuestra sociedad es de aislamiento, así que es probable que no hayas tenido la oportunidad de demostrar tu confiablidad. Así que, ¿por qué no hacer un juramento?

Como seguidora de Jesús, hay una característica que debe definirte: tu “sí” debe ser un “sí” y tu “no” un firme “no”. La gente debe saber que eres confiable no porque siempre lo seas, sino porque han visto tus acciones de fidelidad a aquel que sigues, a Jesús. Él ha cambiado tu corazón de tal manera que mentir ya no es lo que haces.  Si te comprometes con algo, lo haces.  Si dices que estarás en algún lugar a cierto tiempo, lo cumplirás. Tu vida se resume en imitar al Padre.  Él dice que será y así es.  De esta manera honras y glorificas al que te salvó.

Desafortunadamente, hermana, no todos buscan glorificar a Dios.  Muchas personas no creen en Él, en consecuencia, hacen juramentos utilizando santos u otras criaturas como ancla para la fiabilidad de sus palabras.  Esta gente lo hace sin entender que,pese a que Dios es el creador de todo y soberano sobre todas las cosas, todo le pertenece. Cuando juran por los cielos, juran por el trono de Dios, pero, ¿a quién le pertenece? Sí, a Dios.  Cuando juran por la tierra, juran por el estrado de Dios que, una vez más, le pertenece a Él. Cuando juran por piedras “especiales”, por ángeles o por la tumba de su madre, están jurando por la creación de Dios que, evidentemente, le pertenece.  Al jurar por cualquier cosa que es de Dios, deslegitiman su juramento, independientemente de si lo cumplirán o no.  Por lo tanto, un juramento es legítimo solo si es jurado por Dios. Como cristianas, hermana, no debemos hacer juramentos, pues nuestra reputación debe de ser de confiabilidad.

Así que, hermana, termino esta enseñanza y te pregunto, ¿ves ahora por qué el único juramento legítimo es si se hace por Dios? ¿Entiendes por qué Jesús nos dijo que no hiciéramos juramentos?  ¿Eres alguien que constantemente hace juramentos a los demás?  ¿Eres conocida como una mujer confiable?  Y si no, ¿acudirías a Dios y a su Palabra para que el Espíritu Santo pueda transformar tu carácter a uno que tu “sí” se convierta en “sí” y tu “no” en “no” (Mt 5: 33-37)?

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En Su verdad.
Reformadas.com

Salime

Salime

Soy Salime, la fundadora de Reformadas. Soy originaria de la CDMX. Ahí nací. Ahí crecí. Ahí conocí a Cristo. Y de ahi me saco Dios para llevarme a una gran aventura a Su lado. Por su gracia, Dios me ha permitido entender la importancia de conocerlo a través de Su Palabra y es por eso que funde Reformadas. A fin de que tu como yo, lo conozcas y aprendas a atesorar a Cristo a través de La Biblia y que así, juntas compartamos el gran mensaje de esperanza en Él a todas las naciones.

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