El mundo se ha encargado de hacernos creer que solo quien tiene experiencia o suficiente conocimiento sobre algún campo es la única persona que puede realizar un trabajo. Bajo esta idea, hemos dejado en manos de los “profesionales” la tarea de evangelizar. Sin embargo, Dios dice lo contrario. Las últimas palabras de Jesús que vemos en Mateo 28:18-20 fueron un mandato: “Id, pues, y haced discípulos”. Dios nos llama a todas a evangelizar, no solo a quienes comparten bonito o a los que saben más de la Biblia. Durante algún tiempo el Señor me ha estado recordando la tarea del evangelismo. A veces actúo como Jonás, mi carne me lleva a Tarsis cuando debería ir a Nínive. Este libro es un buen recordatorio de lo que no debemos hacer cuando nuestros deseos nos empujan en la dirección opuesta a la que Dios nos está llevando. 

Jonás fue un profeta diferente a los demás. La Biblia lo presenta por primera vez en 2 Reyes 14:23-25. Jonás profetizó al rey Jeroboam que Israel se expandiría bajo su liderazgo (V.25). Esta profecía probablemente hizo que el terrible rey viera a Jonas con ojos favorables. Sin embargo, su mensaje contradecía al de Amós, el cual decía que perdería su territorio debido a su carácter. Ambas cosas sucedieron. Pero esto nos ayuda a entender, desde el principio, que Jonás no era el típico profeta.

La historia de Jonás inicia cuando Dios le pidió que fuera a Nínive, ciudad de la región de Asiria, para predicar en contra de la maldad que prevalecía ahí. Como vimos anteriormente, los asirios eran conocidos por la brutalidad y el trato inhumano hacia las demás naciones. Los guerreros violentos y sedientos de sangre fueron quienes destruyeron el Reino del Norte. Jonás, en cuanto supo que debía ir a predicar a ese peligroso lugar, decidió correr a Tarsis (actual España). Si observas un mapa, verás que Jonás hizo exactamente lo contrario de lo que Dios le pidió que hiciera. Para él fue simple. Tomó su boleto y subió a un barco lleno de marineros paganos. Pero, hermana, seamos honestas, ¡es imposible engañar a Dios! Por lo tanto, el Señor envió una gran tormenta. Los marineros estaban tan sorprendidos que reconocieron que se trataba de un juicio de Dios. No había manera de que Jonás se justificara, así que admitió que el juicio era en su contra por haber sido desobediente. Los marineros, los cuales no eran creyentes, se pusieron de rodillas, oraron y creyeron en el Dios verdadero. 

Hagamos una pequeña pausa. En apenas esta primera parte de la historia de Jonás encontramos muchas lecciones. La primera es que no podemos escapar de Dios. Él está en todas partes y nos encontrará. David lo explica mejor en el salmo 139:7-12. La segunda lección es que el pecado siempre tendrá un costo. Jonás tuvo que pagar una tarifa para abordar el barco. La tercera es que la gente que nos rodea también será afectada debido a nuestro pecado. En este caso fue por culpa de la desobediencia de Jonás que los marineros padecieron. Y la cuarta lección, la cual veremos a continuación, es el costodel pecado o las consecuencias de la desobediencia.

Los marineros, al saber que la tempestad era a causa de Jonás, decidieron aventarlo al mar. ¿Por qué tendrían que sufrir por algo que no hicieron? ¡No lo vas a creer! En cuanto Jonás cayó al agua, la tormenta desapareció y Jonás fue tragado por un gran pez. Élcreyó que moriría, pero no fue así. 

Necesitamos hacer otro paréntesis. Mucha gente cree que esto es una alegoría, pues que un pez se trague a una persona suena inaudito. Sin embargo, hermana, es posible. Académicos bíblicos han demostrado que una persona puede sobrevivir dentro de un gran pez (una ballena, por ejemplo). Lo que sucede es que, al salir, tendrá un color blanco ceniciento ocasionado por los ácidos gástricos del animal. Busca historias verídicas en Google, ¡son fascinantes! 

Jonás permaneció en el vientre del pez durante tres días. Debió sentirlos como una eternidad,  pero sirvieron para que se arrepintiera. La situación lo llevó a prometerle a Dios que iría a Nínive. Dios lo escuchó e hizo que el pez lo arrojara a tierra firme. ¿Te imaginas cómo debió verse al salir? ¡Sí! La Biblia dice que su aspecto era blanco y cenizo. Después de todo lo vivido, Jonás tomó la decisión correcta y obedeció a Dios. La forma en que lo hizo me recuerda a la manera en que mis hijos obedecen cuando en el fondo no quisiera hacerlo, o sea, con pucheros y a regañadientes. 

Después de dos largos días de caminata, Jonás llegó a Nínive. La siguiente escena es muy cómica. En ella vemos  a Jonás obedeciendo a Dios de una forma súper sencilla. Su actitud demostró que obedecería pero haciendo el mínimo esfuerzo porque no quería ver a Dios perdonando a sus enemigos. Llegando a Nínive se dirigió a la plaza central y predicó el sermón más pequeño de la historia. Sus palabras fueron “dentro de cuarenta días Nínive será arrasada” (Jon3:4). ¡Eso fue todo! Su obediencia se resume en cincopalabras en hebreo.  Tan pronto como las pronunció, tomó sus cosas y se marchó. En ningún momento mencionó la santidad de Dios, el pecado que estaban cometiendo ni la necesidad de salvación. Sin embargo, las breves palabras que utilizó fueron suficientes para que el rey y el pueblo, ¡vaya!, incluso las vacas, se arrepintieran y clamaran a Dios. 

Detengámonos una vez más. Hermana, los planes deDios no serán frustrados por nuestra actitud o rebeldía.  Incluso una persona renuente con un mensaje a medias tendrá el efecto que Dios quiere que tenga. Jonás presentó un sermón corto y bastante malo, pero Dios lo usó para que los ninivitas entendieran su realidad y se arrepintieran. El mandato de Dios se cumplió como era su voluntad y su palabra no volvió vacía. 

Jonás estaba muy molesto (Jon 4:1). Confrontó a Dios diciéndole que la razón por la que no quería ir a Nínive era porque sabía que Él era un Dios clemente y compasivo, lento para la ira y rico en misericordia, y que se arrepentía del mal con el que amenazaba (Jon 4:2b, Ex 34:6). A Jonás no le parecía justo que Dios perdonara a los ninivitas. Eran personas horribles, sus enemigos, ¡prefería morir antes que servirlos! Lo que más temía, que Dios los perdonara, se cumplió. 

Furioso, Jonás se sentó en un monte cercano a esperar si, de casualidad, Dios cambiaba de opinión y, en lugar de perdonar a Nínive, llenaba la ciudad de fuego y azufre. Dios, que es misericordioso, estaba tratando de llegar al meollo del asunto. Mientras Jonás estaba sentado en pleno sol de día, Dios plantó una vid a su lado para que creciera y lo protegiera. ¡Jonás estaba contento! No obstante, a la mañana siguiente, Dios mandó un gusano que destruyera la vid. Una vez más, Jonás se enfureció y deseó morir (Jon 4:9b). ¡¿Cómo pudo atreverse a destruir la planta?!  

Dios le preguntó a Jonás si su enojo por la planta era justificado. Por supuesto que Jonás dijo que sí, por lo que Dios le dijo lo siguiente: “…Tú te apiadaste de la planta por la que no trabajaste ni hiciste crecer, que nació en una noche y en una noche pereció,  ¿y no he de apiadarme yo de Nínive, la gran ciudad, en la que hay más de ciento veinte mil personas que no saben distinguir entre su derecha y su izquierda, y también muchos animales?” (Jon 4:10-11). Y así, la historia termina.

¿Qué podemos aprender de este desenlace tan abrupto? Dios designó un árbol para proteger a Jonás y después hizo que ese árbol muriera para que este profeta entendiera que Dios es el único que designa quién vive y quién muere. Fue así como eligió a su Hijo Jesucristo para morir por los pecados de quien por fe confíe en Él, te guste o no, creas que lo merece o no. Dios ordenó que todo aquel que en Él crea tendrá vida eterna (Jn 3:16). También destinó a una persona para mostrarte su gran amor y sus buenas nuevas. Ahora, hermana, Dios te ha asignado para ir a hablarles a otros sobre la misericordia y salvación de Dios (Mt 28:20), ya sea que quien Dios te ponga enfrente te caiga bien o mal. 

La mayoría de las veces corremos hacia el lado contrario de donde Dios nos manda. Debemos recordar que hemos sido llamadas a conocerlo como Él se ha revelado y a obedecerlo como Él ha decidido que es bueno. Pero, ¿cuántas veces demostramos estar de acuerdo? Nos encanta inventar otros evangelios que se adapten a nuestro estilo de vida. Descartamos la verdad de Dios y nos adaptamos al mensaje de las películas de Netflix. Hemos dejado de lado la lectura de la Biblia, la oración y el verdadero compañerismo cristiano. Dedicamos tiempo a ocuparnos de cosas que no importan y nos olvidamos de las consecuencias eternas. Priorizamos nuestras comodidades y nuestros miedos por encima de los de los demás. Olvidamos que muchos a nuestro alrededor morirán e irán al Infierno eterno. Ignoramos que no hay salvación en ningún otro, porque no hay otro nombre bajo el Cielo dado a los hombres por el cual la salvación nos sea dada  (Hch 4:12). Aunque hemos sido llamados a evangelizar y a discipular, nos hemos comportado igual o peor que Jonás. Ni siquiera hemos entendido el privilegio de ser usadas por Dios. Debemos recordar que las personas buenas no van al Cielo, sino solo los pecadores que son perdonados por la fe en Cristo. Olvidamos que nuestro nombramiento por el Rey es importante y vivimos como si no hubiéramos sido designadas mensajeras y, al igual que Jonás, tomamos el camino fácil. Hermana, en algún momento tendremos que enfrentar la realidad. La historia de Jonás nos enseña que los mandatos de Dios deben de importarnos más que cualquier otra cosa. Te invito a reflexionar, ¿qué camino decidestomar hoy?

VIVE

1. ¿Alguna vez has tratado de escapar de algo a lo que Dios te ha llamado?  ¿Has sufrido alguna consecuencia por esta decisión?

2. ¿Qué áreas de tu vida te consumen?  ¿Por qué cosas estás luchando para no perder la batalla?  ¿Estas cosas son duraderas y eternas o pasajeras?

3. Después de leer Jonás, ¿cómo cambia tu idea del evangelismo y discipulado?

LIDERA

1. Haz una lista de gente cercana a ti pero apartada de Dios y ora por ellas. 

2. Busca oportunidades para compartir de Cristo con las personas que pensaste para hacer tu lista.

Salime

Salime

Soy Salime, la fundadora de Reformadas. Soy originaria de la CDMX. Ahí nací. Ahí crecí. Ahí conocí a Cristo. Y de ahi me saco Dios para llevarme a una gran aventura a Su lado. Por su gracia, Dios me ha permitido entender la importancia de conocerlo a través de Su Palabra y es por eso que funde Reformadas. A fin de que tu como yo, lo conozcas y aprendas a atesorar a Cristo a través de La Biblia y que así, juntas compartamos el gran mensaje de esperanza en Él a todas las naciones.

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