Pregunta: ¿Cuál es la cuarta súplica? 
Respuesta: “Danos hoy nuestro pan cotidiano”. Es decir, provéenos de todo lo que es necesario para el cuerpo (a), a fin de que reconozcamos que tú eres la única fuente de todo bien (b), y que ni nuestras necesidades, ni trabajo, ni incluso los bienes que tú nos concedes, nos aprovechan, antes nos dañan sin tu bendición (c). Por tanto, concédenos que apartemos nuestra confianza de todas las criaturas para ponerla solo en ti (d).
Versículos de apoyo: (a) Salmo 104:27; 145:15; Mateo 6:26. (b)Santiago 1:17; Hechos 14:17; 17:27. (c) 1 Corintios 15:58; Deuteronomio 8:13; Salmos 37:16; 127:1, 2. (d) Salmos 55:22; 62:10; 146:3; Jeremías 17:5, 7.

Cuando lees la Biblia, ¿has prestado atención sobre cuántas veces habla Dios sobre cómo es su reino? Pienso que tenemos tantas ideas sobre cómo debe ser que a veces olvidamos lo que realmente es. Necesitamos siempre recurrir a lo que Dios dice sobre su reino para que nuestras ideas puedan coincidir con la realidad. Lo mismo sucede con la petición del pan de cada día. Estudiemos la pregunta 124 del Catecismo de Heidelberg y veamos qué nos quiere decir Dios. 

Hoy en día, cuando hablamos de pan, lo imaginamos listo y empaquetado en el supermercado. Seguramente, la forma de elaboración de este alimento está fuera de nuestros intereses. Sin embargo, hermana, en los tiempos bíblicos, el pan no se compraba en la tienda de la esquina ni se preparaba tan fácilmente como ahora. Todo comenzaba con una débil semilla de trigo que necesitaba tierra fértil para ser plantada, lluvia para ser regada y sol para crecer. A su debido tiempo daría suficientesgranos que después serían molidos y amasados para que las familias pudieran comer pan. Cada paso en este proceso requería de fe, pero no solo eso, también era un constate recordatorio de que Dios, y no ellos, era quien proveía.  Su oración y fidelidad debían ser fuertes día tras día. Dios les abastecía de acuerdo a su voluntad y, en ocasiones, a través de su pueblo. 

Tal como sucedió con Israel, no tenemos garantizada la comida de hoy. De hecho, desafortunadamente, muchos morirán de hambre este día. Hermanos y hermanas necesitan alimento, y es nuestro deber y privilegio hacer algo al respecto. Además de esto, hay increíblemente valioso que Dios nos quiere decir en la petición que estamos estudiando. El pan, hermana, no hace otra cosa más que satisfacer nuestras necesidades físicas. Por lo tanto, Dios está haciendo un llamado a buscar el alimento espiritual. 

En Juan 6:35 Jesús nos dice que Él es el pan de vida, y que, quien se acerque a Él, nunca tendrá hambre. Dios está hablando del sustento para la vida espiritual; Él es ese sustento, su pan es la vida eterna y en Él podemos encontrar satisfacción. Es cierto que necesitamos comida física para la supervivencia temporal en este mundo, pero muriéndonos, Jesús es quien nos sostendrá en la eternidad. Él es el pan de la presencia (Lc 21: 6-8).  En Él podemos permanecer para siempre en la presencia de Dios. Él siempre proveerá el pan físico, pero no dejemos de buscarlo como nuestro pan espiritual. 

Hermana, no quiero menospreciar nuestras necesidades.  Sé que muchas están buscando a Dios para sustentarlas físicamente hoy, y estoy segura de que Él lo hará. Pero más allá de eso, alimentemos nuestro espíritu de Él. Dios es el pan que te dará vida para la eternidad. 

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En oración. 
Reformadas.com

Salime

Salime

Soy Salime, la fundadora de Reformadas. Soy originaria de la CDMX. Ahí nací. Ahí crecí. Ahí conocí a Cristo. Y de ahi me saco Dios para llevarme a una gran aventura a Su lado. Por su gracia, Dios me ha permitido entender la importancia de conocerlo a través de Su Palabra y es por eso que funde Reformadas. A fin de que tu como yo, lo conozcas y aprendas a atesorar a Cristo a través de La Biblia y que así, juntas compartamos el gran mensaje de esperanza en Él a todas las naciones.

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