En el último estudio, pudimos ver cómo Jesús continuó su misión de bendecir a todas las naciones a través del único camino que da vida, alegría, esperanza y amor: Él mismo. Dios diseñó un plan para dispersar esta esperanza alrededor de todo el mundo. Dio vida a hombres y a mujeres para que, ellos, fortalecidos por el Espíritu Santo, difundieran las buenas nuevas sobre la salvación que Jesús trajo a los pecadores. Esos hombres y mujeres son la iglesia, y la misión de la iglesia es compartir la vida que hay en Cristo.

Ahora, en esta publicación, conoceremos qué sucedió cuando Jesús regresó al cielo y el Espíritu Santo vino sobre los discípulos. Hechos nos permite vislumbrar la vida de algunos seguidores de Cristo y nos muestra las aventuras, los riegos, y las alegrías que surgen cuando somos iglesia y no sólo jugamos a serla. Por favor, únete a este estudio del libro de los Hechos y no te pierdas el mensaje que Dios tiene para ti.

Sabemos ya, que cuando Jesús fue llevado al cielo en una nube, los discípulos se quedaron en espera del Espíritu Santo, quien les ayudaría a cumplir la gran comisión (Mt 28:19-20). Por medio de Él, la gente redescubriría que habían sido creados para vivir en comunión con Dios, pues separados de Él, sólo habían hallado angustia y confusión.

Las palabras de Jesús en Hechos 1:8 fueron: …pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra. Jesús no sólo les prometió al Espíritu Santo, también les dio una ruta para dar testimonio.

Todo comenzó en Jerusalén durante la Fiesta de Shavuot. Esta celebración se llevaba a cabo 50 días después de la Pascua. Ahí, los judíos presentaban ofrendas de la cosecha de trigo de verano. Este mandado se les fue dado en Levítico 23:15-16. También llamada Fiesta de los Primeros frutos, era una festividad de acción de gracias a Dios. En Hechos, a esta misma fiesta se le conoce como la Fiesta del Pentecostés, y es cuando el Espíritu Santo descendió a los apóstoles, ellos lo recibieron, y con gran poder testificaron que la llenura trajo una cosecha abundante de almas.

Mientras los discípulos estaban reunidos orando, llegó un gran viento acompañado por lenguas de fuego que descansaron sobre sus cabezas. Judíos de todas partes del mundo viajaban a Jerusalén para celebrar el Shavuot. ¡Así que pudieron testificar a los judíos que iban de todo el mundo, pues ellos estaban hablando en su idioma! ¡El Espíritu Santo les dio el poder de hablar lenguas que jamás habían estudiado! Los apóstoles estaban de Jesús. Así que allí mismo, la iglesia, los seguidores de Jesús, crecieron en número y se convirtieron en un grupo internacional de discípulos. Desafortunadamente, no todos los que presenciaron este evento se alegaron. Los líderes religiosos de Jerusalén estaban tan furiosos que arrestaron a Pedro y a Juan. Pero Dios no los abandonó. El Espíritu Santo los sacó de la cárcel.

Más adelante, escuchamos los discursos apostólicos de Pedro testificando que Jesús es el Mesías y Dios, que todos han sido condenados por el pecado, pero que Jesús fue a salvarlos y sólo debían confiar en Él y seguirlo. A medida que Jesús construía Su iglesia sobre el fiel testimonio de Pedro (Mt 16:18) y del resto de los apóstoles, los seguidores de Jesús compartían Su dinero y posesiones entre sí. Este interesante intercambio proviene de Deuteronomio 14-15. Es una visión sobre el Reino de Dios. Trata de cómo se supone que es la vida con Dios para que otros lo vean, lo experimenten, y sean bendecidos por medio de la fe.

La tensión seguía aumentado. Una víctima de la opresión fue Esteban, un seguidor de Cristo. Esteban fue acusado de blasfemia, y después de haber dado un discurso poderoso, fue martirizado. La mayoría de los seguidores de Jesús tenían miedo de ser atrapados. La persecución los hizo abandonar Jerusalén e ir a Judea y Samaria. ¡Sí, Judea y Samaria! ¿Recuerdas la ruta que Jesús les dio a sus discípulos?

En esta ruta de Samaria y Judea conocemos a Felipe dando testimonio a los samaritanos. Muchos de ellos llegaron a creer en Jesús. También nos encontramos con un joven fariseo, Saulo de Tarso. Este hombre era un ávido perseguidor y asesino de cristianos, pero algo sorprendente le sucedió. Se encontró cara a cara con Jesús y se convirtió en el apóstol más influyente de la comunidad gentil. Otra historia es la de Pedro y Cornelio, un gentil que creyó en el Mesías junto con muchos de sus familiares y amigos. Cornelio recibió el Espíritu Santo de la misma manera en que los judíos. Por último, la iglesia en Antioquía, que se convirtió en la iglesia de Pablo y que se tornó en un rayo de luz para el resto del mundo. El propósito de esta ruta fue demostrar que Jesús es la bendición para un pueblo multiétnico, multicolor e internacional. Pues, debido a que todos fuimos creados a su imagen, todos somos igualmente dignos, importantes y necesitamos a Jesús para ser salvos.

Cristo nos muestra que la reconciliación racial se logra cuando vemos la necesidad personal de un Salvador, cuando lo amamos a Él y, por ende, a los demás. Él nos muestra que el color, el idioma, la posición económica, el estatus social, y demás, no hacen distinción en su Reino. Todos necesitamos creer en Él como Salvador y Señor y, al hacerlo, sin importar quiénes seamos, nos convertiremos en personas adoptadas en su familia creando un hermoso tapiz de los redimidos por Cristo; una iglesia unificada en el Rey Jesús. Conforme esta gran multitud de naciones, tribus, pueblos e idioma (Ap 7:9) crece en el Señor Jesucristo, la iglesia de Antioquía comienza a enviar misioneros a otro lugar… ¡los confines de la Tierra!

Bernabé y Pablo, quienes dieron inicio a la iglesia de Antioquía, fueron guiados por el Espíritu Santo para ir al Imperio romano y difundir el Evangelio. Primero viajaron a Asia Menor, terminando en Jerusalén a causa de una reunión apostólica en la que surgió una gran controversia (veremos más sobre este tema en Gálatas). Su segundo y tercer viaje misionero fue a Asia Menor y Grecia. Sin duda alguna, estos pasajes no tienen enseñanza más grande que el costo de seguir a Cristo. Al leer las hazañas de Pablo recorriendo el mundo, reconocemos que, aunque muchos se volvieron creyentes, muchos otros no. También, observamos cómo Pablo fue perseguido o echado de muchas ciudades, pues no apreciaban sus enseñanzas.

El recorrido de Pablo en ciudades como Filipos, Atenas, Éfeso, etc., nos revela que todo lo que él enseñaba se oponía a la cultura. Pablo defendió la fe cristiana en diferentes escenarios, en lugares con diferentes religiones (desde agnósticos hasta hedonistas, desde ateos hasta politeístas). Tristemente, muchos siguieron viéndolo como alguien peligroso. Jesús no encajaba en la cultura. Jesús trajo una nueva forma de vida, una que da la vuelta al status quo, una que pone el mundo de cabeza para ponerlo como debe estar. A la mayoría le desagrada esta realidad, la mayoría desconfía de Jesús, y la mayoría reacciona en oposición e, incluso, con persecución. Al igual que con Pablo, compartir de Jesús conlleva un riesgo, pero un riesgo que al mismo tiempo es un gozo que vale la pena. Un riesgo calculado que proviene de la comprensión de la realidad, de la existencia de una eternidad a su lado.

El peligro continuó. En la última parte de este libro, vemos a Pablo ser arrestado, en juicio, ante el Sanedrín, después ante el gobernador Félix y, luego, ante el gobernador Festo. Finalmente, frente al rey Agripa. Pablo esperaba su sentencia de una forma muy particular. Él estaba en la cárcel, lo que nos haría pensar que estaba triste o deprimido, pues sin importar cuántas pruebas presentara ante la corte, él permanecía en prisión. En todo este enredo que vivía Pablo, Dios tenía un plan. Durante ese tiempo, el Espíritu Santo inspiró a Pablo a escribir las cartas que se convertirían en gran parte del Nuevo Testamento. Además, Pablo dio testimonio de Cristo a muchos. Lee esto con atención: Todos los santos os saludan, y especialmente los de la casa de César (Filipenses 4:22). ¡Sí! Incluso los más cercanos a César, el rey del Imperio romano, escucharon la esperanza que hay en Cristo y la invitación que nos hace a todos gracias a la valentía de Pablo. Dios no desperdicia nuestro dolor y nuestras pruebas. Él usa todo para su gloria y para tu gozo, aun si en ese momento no lo sientes así.

Las últimas palabras del libro de Hechos dicen que, en Roma, Pablo estaba proclamando el Reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo con valentía y sin impedimento (Hch 28:31). Y, bueno, así es como termina

Hechos…abruptamente, sin una conclusión concisa. En realidad, el libro de los Hechos no ha terminado completamente. Se sigue escribiendo mientras compartimos a Cristo hasta los confines del mundo. Este libro continúa hoy contigo y conmigo mientras hablamos del poder de la sangre derramada de Jesús a nuestro cónyuge, hijos, padres, vecinos, y compañeros de trabajo.

VIVE

1. Si estás jugando a ser iglesia, ¿buscas arrepentirte y empezar a ser iglesia?

2. ¿Cuál fue el costo de Pablo para compartir a Cristo? ¿Que costo requiere Cristo de ti?

3. ¿Estás dispuesta a pagar ese costo por seguir y compartir a Cristo?

LIDERA
1. ¿Quien está cerca de ti pero lejano De Dios?

2. ¿Como puedes compartir con él o ella la esperanza de vida en Cristo?

Salime

Salime

Soy Salime, la fundadora de Reformadas. Soy originaria de la CDMX. Ahí nací. Ahí crecí. Ahí conocí a Cristo. Y de ahi me saco Dios para llevarme a una gran aventura a Su lado. Por su gracia, Dios me ha permitido entender la importancia de conocerlo a través de Su Palabra y es por eso que funde Reformadas. A fin de que tu como yo, lo conozcas y aprendas a atesorar a Cristo a través de La Biblia y que así, juntas compartamos el gran mensaje de esperanza en Él a todas las naciones.

Leave a Reply

Join our Community

Join our mailing list to receive the latest news and updates from our team.

You have Successfully Subscribed!

SE PARTE DE NUESTRA COMUNIDAD

Únase a nuestra lista de correo para recibir las últimas noticias

You have Successfully Subscribed!