¿Alguna vez has ido a un acuario o a un zoológico? ¿Llegaste a ver la película Planeta Tierra? Es increíble ver la diversidad de árboles, animales e insectos. ¡Y ni hablar del agua! Jamás creí ver tantas formas y colores diferentes. La variedad y la perfección en cada diseño son realmente impresionantes. La complejidad y el equilibrio de cada criatura son indescriptibles.Alguien debe haberlo creado todo. No pudo haber pasado al azar. Esto me indica que existe un diseñador muy inteligente. No sé si en algún momento de tu vida te hayas preguntado por qué estamos aquí, a dónde vamos, y por qué existe lo bueno y lo malo. La mayoría de las religiones tiene algunas respuestas, pero solo el cristianismo tiene las verdaderas.

Bereshit, la palabra hebrea que significa “en el principio”, “el comienzo de todo”, “el origen”, nos presenta al Dios que creó todo de la nada por el poder de su palabra (Gn 1: 1:25). No nos dice cuándo sucedió o cómo lo hizo, pero nos muestra a aquel que inició absolutamente todo. ¿No te parece asombroso?

Dios creó todo en seis días y después descansó.Génesis 1:27 nos habla de la creación del hombre. Dios lo creó a su imagen y semejanza. Nuestro padre, Elohim, es el creador de la humanidad. Déjame contarte algo interesante. La palabra Elohim es un nombre colectivo. ¿Esto quiere decir que hay muchos dioses? ¡De ninguna manera! De hecho, los verbosusados son siempre singulares. Génesis nos presenta a un Dios que es trinitario. Es decir, un solo Dios en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Quiero que conozcas otra cosa increíble.  El ser humano, mujer y hombre, fue creado a la imagen y semejanza de Dios.  A esto se le conoce como Imago Dei, y nos señala el valor inherente que los humanos tenemos sobre otros seres vivos. Elohim (Dios) creó todo (Gn 1:1-25). Yahweh Elohim (el nombre propio de Dios) sopló en la nariz de Adán aliento de vida. El hecho de que Dios nos diera su nombre personal (Yahweh Elohim) muestra la cercanía que Dios tenía con los humanos.  Dios quería y quiere ser conocido. Él quiere tener una relación personal con su creación.

Los capítulos 1 y 2 de Génesis son sorprendentes. ¿Sabes por qué? No solo nos hablan de quién nos creó, también nos dan a entender que, cuando dependemos de Dios, tenemos una vida abundante (Jn 10:10). Todo esto suena increíble hasta que pasamos al capítulo 3.

En el tercer capítulo de Génesis conocemos a la astuta serpiente, Satanás, y la oportunidad que tuvieron Adán y Eva de elegir obedecer o desobedecer a Dios. Ciertamente, Satanás los tentó, pero la decisión siempre estuvo en sus manos, así como lo está en las nuestras (Stg 1:14). De hecho, si lees con detenimiento, la estructura del relato señala la escena en donde Adán y Eva pecan en un momento en donde ni Satanás ni Dios están presentes. Las consecuencias son evidentes: una vida llena de dificultades y lejos de Dios. Perdieron la relación de amor que tenían con su creador. En Adán y Eva conocemos el inicio del pecado, y el principio de la muerte que Dios había prometido si desobedecían.

El pecado, hermana, nos separa de Dios. Y, en caso de que no lo supieras, el pecado no puede existir en presencia de un Dios santo.  ¿Cómo podrían permanecer Adán y Eva en el jardín del Edén? ¡Era imposible! Así que Dios los expulsó. Si prestamos un poco de atención, cada vez que los humanos pecan y se apartan de Dios, se acercan un poco más al lado este del Edén. Entre más nos adentramos en el pecado, más nos alejamos de Dios. Y, hermana, entendamos algo: ¡No puede haber nada más triste que vivir sin Dios! Así que te tengo una gran noticia: Dios, en su gran amor y misericordia, nos da la promesa de redención y restauración.

Como Dios es fiel, el pecado original no lo tomó por sorpresa.  En Génesis 3:15 encontramos la primera promesa de salvación: “Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; esta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar”.  En este versículo Dios promete que habrá enemistad entre la serpiente y el fruto de una mujer. La serpiente se refiere a Satanás, y el fruto de la mujer a Jesucristo. La muerte de Jesús en la cruz es la manera en que Satanás hirió a Jesús en el calcañar. La mujer de la que habla no es cualquier mujer, es una virgen. Su simiente no fue producto de un hombre, sino del poder del Espíritu Santo solamente en ella. Y, claro, la herida no será mortal, porque Jesucristo, la simiente de la mujer, aplastará la cabeza de la serpiente y será la derrota de Satanás.

¿Puedes reconocer el amor de Dios? Inmediatamente después de la caída, nos promete ser la propiciación por nuestros pecados. El Hijo de Dios, Jesús, hizo el pago por nosotras. La justicia de Dios es cumplida, y su amor y misericordia son manifestados. Uno no invalida al otro. ¡Increíble!

Adán y Eva fueron separados de Dios, pero con fe esperaron la venida de la semilla prometida. Tuvieron hijos y cada uno de ellos empezó a formar su familia. Poco a poco, la humanidad comenzó a crecer y a olvidarse de Dios. De hecho, cuando leas Génesis 5 (“Los descendientes de Adán”), verás que solo Enoccaminó con Dios (Gn 5:24). La Tierra se fue llenando de pecado y, en consecuencia, Dios no tuvo más remedio que enviar un diluvio en el que solamente Noé, su familia, y una pareja de cada animal se salvan. A partir de ese evento la humanidad floreció de nuevo  (Gn 9:7). Pero, ¿adivina qué sucedió? Sí, se corrompieron una vez más (Gn 11). Más adelante, en Babel, la gente comenzó a buscar su propia gloria. Fueron orgullosos; nuevamente, se olvidaron de Dios. El Señor decidió confundirlos creando diferentes idiomas y, por ende, diferentes naciones.

La primera mitad del Génesis es verdaderamente impresionante. En ella vemos cómo Dios quería que experimentáramos en una relación personal con Él; cómo cuando pecamos no podemos vivir en su presencia; y cómo nos promete un redentor, Cristo (Gn 3:15). Génesis nos enseña la insuficiencia de la humanidad sin Dios. Nos muestra nuestra total dependencia de Él. Y nos señala el asombroso amor que tiene por nosotras. 

En el libro de Génesis conocemos un Dios de orden;un Dios que no puede invalidarse (su justicia y misericordia coexisten en Cristo). Conocemos un Dios que quiere estar cerca de su creación. También vemos que nos da muchas oportunidades de arrepentirnos, por ejemplo, Noé tardó 120 años en construir el arca. Tiempo suficiente para buscar a Dios en arrepentimiento ante un juicio tan inminente. Génesis nos revela nuestro día a día: pecamos, caemos y hacemos de nuestras vidas un desastre, ya sea por legalismo o por libertinaje. Necesitamos a Jesús. Sin Él continuaremos luchando por nuestra propia gloria creyendo que obtendremos gozo. 

Hermana, muchas de nosotras vagamos y deambulamos en una lucha por encontrar gozo que, sin Jesús, nunca encontraremos. Finalmente, reconozcamos la misericordia de Dios que permanece, incluso en juicio y castigo, como en el diluvio y en la historia de Babel. Siempre habrá un remanente fiel que por su gracia perseverará a pesar de la corrupción de los tiempos. ¡Qué gran noticia para quienes hemos encontrado el gozo de la vida abundante que sólo se obtiene cuando luchamos en Cristo para la gloria de Dios!

Hermana, conforme continuemos leyendo Génesis, encontraremos ideas similares y veremos que toda la Biblia, una y otra vez, nos apunta hacia nuestra insuficiencia para acercarnos a Dios sin fe en Cristo Jesús. ¡Qué maravilloso es Dios! ¡Cuán paciente y magnánimo es!

Conforme leas la Biblia, entenderás que el único gozo permanente está en tener la fe puesta en Cristo. ¡Espero que esto te anime!

___

VIVE

1. ¿Qué pecado te separa de Dios?
2. ¿Crees que vivir de acuerdo a lo que Dios dice es opresivo, o crees que en Dios puedes vivir tu vida al máximo?
3. ¿Cuál es la raíz de tu pecado? ¿Es acaso desconfianza en Dios?

Medita estas preguntas un par de días. Cuando entiendas que Dios quiere que vivas plena, arrepiéntete y regresa a Dios sabiéndote perdonada en Cristo.

Si tienes dudas o comentarios, envíanos un correo o contáctanos en alguna de nuestras redes sociales. 

Instagram: @Reformadashoy
Facebook: Reformadas
Email: hola@reformadas.com

Salime

Salime

Soy Salime, la fundadora de Reformadas. Soy originaria de la CDMX. Ahí nací. Ahí crecí. Ahí conocí a Cristo. Y de ahi me saco Dios para llevarme a una gran aventura a Su lado. Por su gracia, Dios me ha permitido entender la importancia de conocerlo a través de Su Palabra y es por eso que funde Reformadas. A fin de que tu como yo, lo conozcas y aprendas a atesorar a Cristo a través de La Biblia y que así, juntas compartamos el gran mensaje de esperanza en Él a todas las naciones.

Leave a Reply

Join our Community

Join our mailing list to receive the latest news and updates from our team.

You have Successfully Subscribed!