Pregunta: ¿Qué ordena Dios en el cuarto mandamiento? 
Respuesta: Primero, que el ministerio de la Palabra y la enseñanza sean mantenidos (a), y que yo frecuente asiduamente la iglesia, la congregación de Dios, sobre todo el día de reposo (b), para oír la Palabra de Dios y participar de los santos sacramentos (d), para invocar públicamente al Señor (e) y para contribuir cristianamente a ayudar a los necesitados (f).  Además, que todos los días de mi vida cese de obrar mal, para que sea Dios mismo quien obre en mi corazón por su Espíritu y, de este modo, pueda empezar en esta vida el sábado eterno (g).
Versículos de apoyo: (a) Tito 1:5; 2 Timoteo 2:2, 3:14,15; 1 Corintios 9:13, 14; 2:2. (b) Salmos 40:9, 10, 68:26; Hechos 2:42. (c) 1 Timoteo 4:13; 1 Corintios 14:29. (d) 1 Corintios 11:33. (e) 1 Timoteo 2:1; 1 Corintios 14:16. (f) 1 Corintios 16:2. (g) Isaías 66:23.

El descanso es un aspecto crítico de una vida saludable, sin embargo, vivimos en la era de la productividad.  Enviamos correos electrónicos, contestamos teléfonos y tenemos días llenísimos de actividades. Vamos por la vida en un frenesí para obtener un nivel de productividad que nos dé un “high” y un montón de elogios. La mayoría de las sociedades occidentales se centran en trabajar y en crear proyectos porque ser productivos es lo más valioso. Aunque ser activos no es malo, Dios nos llama a recordar el día de reposo para santificarlo (Ex 20:8). Pero, con tantos quehaceres y tan poco tiempo, ¿por qué nos pide detenernos para santificar el sábado? Estudiemos la pregunta 102 del Catecismo de Heidelberg para conocer la respuesta. 

En esta vida frenética que tanto nos distingue, constantementenos enfocamos en alcanzar logros y en ser más y mejores para competir con los demás.  Centramos nuestra atención en nuestro próximo ascenso y lo damos todo para lograrlo. Sin parar, las mamás llevan y traen a sus hijos en actividades extracurriculares para que se conviertan en la máquina que el mundo desea. Vivimos en un dinamismo constante. Consumimos comida rápida, nos impacientamos con las luces rojas en los semáforos yle gritamos al internet por ser tan lento. Mientras avanzamos en ese estado de incesante locura, nos olvidamos de parar y alabar a Dios.

Hermana, tienes que saber que esta alocada rutina no es nueva en el estilo de vida de los humanos. Siempre ha habido más tierra por labrar, más semillas por plantar, más proyectos que crear…más, más y muchas cosas más por hacer. Y, aunque la excelencia es buena, cuando nos obsesionamos con nosotras mismas y con nuestros logros, perdemos de vista el único propósito que es glorificar a Dios y disfrutarlo para siempre.Dios no lo olvida, es por eso que nos dio el sabbat para recordarlo y santificarlo. Es eso lo que debemos hacer siempre. 

La palabra sabbat viene del hebreo “día de descanso o parada del trabajo”.  Así como Dios trabajó durante seis días y descansó el séptimo, Él busca que hagamos lo mismo. En este tiempo las actividades deben parar. Debemos enfocarnos en Dios y en nuestra relación con Él. Este día es un acto de confianza y obediencia porque, aunque podríamos estar haciendo más, confiamos en que Él es el proveedor de todas las cosas en nuestras vidas. El sabbat es un acto de adoración, pues al dejar de poner toda nuestra energía en nosotras mismas, podemos realmente dirigir nuestra atención en el dador de todo.  El sabbates un día santificado, consagrado y diferente.  Hermana, gracias a Jesús, el sábado se convierte no solo en un día, sino en nuestro verdadero descanso.

No sé si te cueste sentirte completamente aceptada por Dios. No sé si parte de tu frenesí sea, de alguna manera, para complacerlo, para ser aceptada por Él.  Yo muchas veces me encuentro negociando mis “fichas del ministerio” o pensando que si hago esto o lo otro, entonces Dios hará esto o me aceptará o querrá más.  Estos pensamientos hacen que me vuelva más egocéntrica. También me hacen entrar en el frenesí de trabajar más para que Dios me acepte de verdad. El hacer y no hacer del ministerio, lo que se debe y no debe hacer en el cristianismo, lo que debo y no debo hacer de acuerdo a mis tradiciones, ¡todo esto es agotador! No importa lo que haga, ¡nunca seré suficiente! Es aquí cuando Jesús toma parte: “…pero Él, habiendo ofrecido un solo sacrificio por los pecados para siempre, se sentó a la diestra de Dios” (Heb 10:12). ¡Jesús logró todo de una vez por todas!

Hermana, gracias al sacrificio de Jesús ¡puedo realmente descansar! ¡Ya no necesito trabajar todo el tiempo para ser justificada y aceptada por Dios porque Cristo lo hizo todo!  Eneste descanso, puedo recordar que Él tiene todo en sus manos (Sal 95: 4). Puedo recordar que, aunque haga muchos planes, finalmente Él dirige y controla mi vida. (Pr 16: 2, Stg 4:13 -15).  Y así, en Jesús, querida hermana, tú y yo podemos descansar,verdaderamente descansar.

Terminamos esta enseñanza y quiero preguntarte, ¿estás trabajando en un frenesí para ser justificada por Dios o estás descansando en Jesús?  ¿Estás sosteniendo tus planes con tanta fuerza que haces, haces y haces sin detenerte?, ¿o estás confiando en aquel que tiene y sostiene los planes para tu vida y en quien tienes una hermosa herencia?  Y si estás trabajando y no has encontrado descanso, ¿mirarías a Jesús para que puedas encontrar el descanso que tu alma necesita?

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Descansando en Cristo
Reformadas.com

Salime

Salime

Soy Salime, la fundadora de Reformadas. Soy originaria de la CDMX. Ahí nací. Ahí crecí. Ahí conocí a Cristo. Y de ahi me saco Dios para llevarme a una gran aventura a Su lado. Por su gracia, Dios me ha permitido entender la importancia de conocerlo a través de Su Palabra y es por eso que funde Reformadas. A fin de que tu como yo, lo conozcas y aprendas a atesorar a Cristo a través de La Biblia y que así, juntas compartamos el gran mensaje de esperanza en Él a todas las naciones.

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