Existen personas buenas. Sí, hay gente trabajadora, honrada y con buenos valores. El mundo está lleno de hombres y mujeres educados; profesionistas que hacen alarde de su conocimiento y excelencia laboral. También hay personas más sencillas, de campo, que viven de manera simple y gozan de su vida sin meterse con los demás. Este tipo de gente nunca hacometido un crimen ante los ojos de la sociedad. Tal vez cometa un pecado por aquí y otro por allá, pero no realiza ninguna ofensa grave ni algo que se pagaría con cárcel. Ante los ojos del mundo, son “buenas personas”. 

Tal vez tú seas una de ellas. Quizás te alarmes de escuchar que alguno de tus vecinos violó la ley o que alguno de tus familiares es un pervertido. Posiblemente juzgues un poco duro a personas que luchan con algún vicio porque tú has mantenido cierta disciplina en tu vida. Estudiemos la historia de un hombre que se consideraba “bueno”. Su nombre era Job. Tenía una gran familia, propiedades y hasta sirvientes. Job era un hombre próspero, respetado por sus amigos. 

La historia de Job abarca todo el libro de la Biblia que lleva por título su nombre:

Había un hombre llamado Job que vivía en la tierra de Uz. Era un hombre intachable, de absoluta integridad, que tenía temor de Dios y se mantenía apartado del mal. Tenía siete hijos y tres hijas. Poseía siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes y quinientas burras; también tenía muchos sirvientes. En realidad, era la persona más rica de toda aquella región. (Job 1:1-3 NTV). 

Un día, Satanás se presentó ante Dios y le dijo que la razón por la que Job era un hombre íntegro era porquele había dado prosperidad, pero que, si le quitabatodo, acabaría negándolo. Entonces, el Señor le diopermiso de afligir a Job, con la condición de que no lo dañara físicamente. Presta atención: Dios le dio permiso. Dios tiene suprema autoridad y control sobre cada situación de nuestra vida. Nada se mueve si no es con su permiso. Tal vez te preguntes por qué permitió que Satanás lastimara a su siervo. Exploremos esta pregunta. ¿Por qué no dejar la situación como estaba, casi perfecta? ¿Acaso Dios quiere que suframos? Estas son preguntas muy comunes cuando atravesamos alguna dificultad. La respuesta la encontramos en quién es Dios, lo cual veremos a lo largo de esta serie. 

De ese momento en adelante, Job vivió desgracia tras desgracia. Se quedó sin siervos, sin ganado y sin hijos. ¿Cuál era el fin? Analicemos otro aspecto. De la misma manera en que Dios vio la justicia de Job y la reconoció, Job también lo hizo; Job se supo justo. Es probable que Dios quería mostrarle que su propia justicia no era el fundamento en el cual debía arraigar su vida, sino en Él y en sus propósitos. 

Si alguna vez has intentado leer y estudiar este libro de la Biblia, lo más seguro es que se te haya hecho un poco complicado y tedioso. A lo largo del texto, el autor describe las discusiones que Job tuvo con tres de sus amigos. Cada uno de ellos le dio una teoría del porqué de sus desgracias. Todos coincidían en la creencia de que Job había pecado y que estaba recibiendo su merecido. Job se defendió jactándose de su justicia y mostrándoles que él era víctima de la situación. Casi para terminar el libro, un hombre más llamado Eliú se unió a la discusión. De los cuatro fue el único que habló con sensatez. En ningún momento culpó a Job por su desgracia, pero sí lo reprendió por tomar el papel de mártir. 

En el capítulo 35 del libro de Job encontrarás la postura que tomó Eliú. Sólo déjame resaltar algunas partes que me parecen increíbles:

La gente clama al ser oprimida; gime bajo el peso de los poderosos. Sin embargo, no preguntan: “¿Dónde está Dios, mi Creador, el que da canciones en la noche? ¿Dónde está el que nos hace más inteligentes que los animales y más sabios que las aves de los cielos?”. Cuando claman, Dios no les responde a causa de la soberbia de ellos, pero es un error decir que Dios no escucha, que al Todopoderoso no le importa. Tú dices que no puedes verlo, sin embargo, si esperas, te hará justicia. (Job 35:9-14 NTV).

¡Qué respuesta! ¿Cuántas veces hemos culpado a otros por nuestras desdichas, haciéndonos lasvíctimas por lo “buenos” que somos? Es más, ¡culpamos a Dios por lo que nos pasa! Es natural querer razonar la situación. Buscar una respuesta es parte del luto que vivimos por las pérdidas que sufrimos. Llorar, gritar, reclamar y enojarse es parte del proceso. Pero, ¿debemos quedarnos estancados en esas emociones para siempre? El mejor amigo de Job en este instante fue Eliú, quien nunca lo culpó, pero sí lo hizo razonar.

Eliú también le recordó Job que, si pecamos o somos justos, en nada afecta a Dios. Dios siempre es Dios. Su justicia es mayor a la de cualquier hombre. Él es perfecto y no peca. ¿De qué nos sirve hacernos las víctimas?  ¿De qué nos sirve acusar a alguien de nuestra situación? Ningún razonamiento transformaráel resultado. El único cambio que puede existir es el que tú sacas personalmente de la desgracia. Si guardas enojo y rencor, el resultado será amargura en tu vida; pero si decides aprender y fortalecerte, habrás encontrado gozo incluso en medio del dolor. Job escogió lo mejor. Después de que Eliú lo hiciera entender, Dios habló y también lo reprendió.  

Sería un error si te dijera que Dios te pagará con lo doble después de sufrir una pérdida o una injusticia. Podría afirmarlo basándome en la historia de Job, pero estaría mintiéndote. Dios no obra igual con todas las personas. Cada historia es distinta y habrá ocasiones en que el final no será color de rosa. 

Tuve una amiga que pasó muchos años entrando y saliendo del hospital a causa de una enfermedad. Era una joven hermosa, inteligente, creativa y amorosa. Sin embargo, su cuerpo tuvo muchas más cicatrices que el de cualquier otra joven de su edad. La conocí cuando ella apenas tenías siete años de edad; totalmente sana. Cuando cumplió once años, su cuerpo comenzó a hincharse, y desde ese momento su salud empeoró. Durante años, sus padres visitaron diferentes doctores y recibieron distintos diagnósticos, pero ningún tratamiento dio resultado. 

En una ocasión, su mamá la llevó a un servicio de oración. Sintió que los ángeles ministraban su cuerpo mientras el pastor oraba por ella. Milagrosamente, salió de ahí sana. Pasaron dos años hasta que recayó. Durante mucho tiempo luchó por combatir la enfermedad, pero sus órganos no funcionaban.  Respiraba oxígeno por medio de un tanque las 24 horas. Se alimentaba a través de un tubo que estaba conectado a su estómago. Cualquier infección, por muy pequeña que fuera, le desbordaba una crisis que la llevaba al hospital hasta dejarla en condición crítica.

A pesar de su falta de salud, ella siguió fiel a Dios, amándolo y honrándolo, esperando en Él y descansando en el propósito que tenía para su vida. Le compuso canciones y le hablaba de Cristo a sus amigos enfermos que conocía en el hospital. Viviójunto a ellos su dolor hasta el final. Admiré su determinación, su amor por Dios y la belleza de su corazón hasta el día de su muerte. Pensando en lahistoria de Job, ¿sería correcto que alguien le hubiera prometido el doble de belleza y de salud? 

Los caminos de Dios no pueden ser usados como un molde que encaja en la vida de toda la gente. Dios no obra igual con todas las personas. De la misma manera en que mi amiga lo demostró, debemos entender que el Señor tiene un propósito único trazado para nuestra vida. Siempre ha sido así, desde el momento que nos formó en el vientre de nuestra madre. Ella descansó en que el Señor tenía planes buenos para ella; escuchó su voz y lo obedeció con fervor y pasión. 

La justicia de Dios no depende de nuestra fe o de nuestras obras. Dios es justo y es bueno. Punto. Lo que hagamos o dejemos de hacer, lo que creamos o dejemos de creer, no cambiarán ese hecho.  Él tiene un propósito, un motivo; Dios tiene un plan bueno. A nosotras nos queda confiar en Él y en su bondad.

Dios nos quiere enseñar algo con las pruebas. Dios nos quiere usar en medio de las tribulaciones. Dios quiere que, después de la tormenta, actuemos como Él y consolemos a otros. El Señor usa nuestras experiencias para ayudar a los demás. Las preguntas correctas que puedes expresar después de una desgracia o una injusticia cometida en tu contra serían:“Dios, ¿qué me quieres enseñar con esto?” “¿Cómo quieres que yo responda ante esta situación?” “¿Cómo puedo ayudar a mi prójimo que está en la misma situación o en una peor que la mía?” “¿Por qué me has traído aquí y qué me quieres mostrar?”

Tal vez no recibas una respuesta en esta vida, tal vez sí. A lo largo de este estudio aprenderemos que Dios ama la justicia y la rectitud. Él se entristece de la opresión y de la violencia que existe en el mundo. Él se duele junto contigo y conmigo de lo que vivimos día a día. También hay veces en que Dios permite circunstancias porque tiene algo en mente para nosotras.  Y aunque no lo veas en este momento, Dios está obrando, como dijo Eliú: “Aun cuando digas que no puedes verlo, tu caso está delante de él, y debesaguardarlo”. (Job 35:14 NVI).

APRENDE

1. Lee Job 1:1-12. Describe a Job y su situación familiar. ¿Qué le dijo Satanás a Dios acerca de Job?  ¿Qué pidió Satanás para la vida de Job? 

2. Lee la respuesta de Eliú en Job 35. Por favor, lee este capítulo despacio y presta atención en cada frase. Job decía que su justicia era mayor, ¿a la de quién? 

3. Complementa este estudio leyendo y meditando Lucas 18:1-8 y Salmos 82. 

VIVE

4. Lee Salmos 139: 16-17. ¿Qué dice este salmoacerca de ti? 

5. ¿Qué pregunta ha surgido en tu mente después de algún suceso trágico o de alguna prueba fuerte que has enfrentado? 

LIDERA

6. Apoyándote en la postura que Eliú tomó y que compartió en amor con Job, anima a algún conocido que esté pasando por una situación difícil a entender que en cada circunstancia Dios tiene un propósito y que, a su debido tiempo, hará justicia. 

Reformadas

Reformadas

Soy Salime, la fundadora de Reformadas. Soy originaria de la CDMX. Ahí nací. Ahí crecí. Ahí conocí a Cristo. Y de ahi me saco Dios para llevarme a una gran aventura a Su lado. Por su gracia, Dios me ha permitido entender la importancia de conocerlo a través de Su Palabra y es por eso que funde Reformadas. A fin de que tu como yo, lo conozcas y aprendas a atesorar a Cristo a través de La Biblia y que así, juntas compartamos el gran mensaje de esperanza en Él a todas las naciones.

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