No sé si a ti te suceda, pero en mi caso, cuando les digo algo a mis hijos, se los tengo que repetir mil veces. Siempre debo recordarles todo, desde las normas básicas para vivir en sociedad (como no sacarse los mocos frente a la gente), hasta la razón por la cual leemos la Biblia. La mayor parte del tiempo siento que nunca van a entender la importancia de lo que les digo. A veces me canso de tanto insistir, pero sé que tendré que hacerlo por mucho tiempo más. La verdad, hermana, aunque me quejo, sé que me comporto igual con Dios; Deuteronomio me lo comprueba. En esta ocasión, Dios le explica a Israel la razón de su ley y las consecuencias de no seguirla.  De hecho, el significado de Deuteronomio es “segunda ley” o “ley repetida”. Si todavía no te queda claro, este libro es una repetición de la primera ley dada en Éxodo, pero en esta ocasión, a una nueva generación. ¡Descubramos todos los tesoros que este libro tiene para nosotras! 

Deuteronomio es uno de los libros de la Biblia que más impacto ha tenido sobre mi vida y uno de mis favoritos. Me orienta en micaminar con Cristo y ha sido una fuente de ayuda en la crianza de mis hijos. Este libro, hermana, sin duda alguna, ¡es una joya! Desearía poder escribirte sobre lo valiosa que es cada palabra de Deuteronomio, tal vez en un futuro, pero como ahora no es posible, solamente te daré una breve descripción y te compartiré mis gemas favoritas de este preciado libro. 

En el estudio anterior dejamos a Israel a nada de entrar a la tierra prometida. Los israelitas estaban tan cerca que podían verla desde las montañas. En ese momento, la generación anterior había muerto en el desierto como consecuencia de su desobediencia y como Dios lo había prometido. Ahora, Moisés tenía una tarea importante: recordarles su historia. Era necesario que les hablara una vez más de la ley y de las consecuencias de seguirla o no. La siguiente generación debía prepararse para entrar a la tierra prometida, ¡y Moisés los ayudaría! 

La primera parte de este libro, del capítulo 1 al 11, es un recordatorio de las consecuencias que podrían sufrir si desobedecían la ley de Dios, pero también, de las bendiciones que recibirían si decidían seguirlo y obedecerlo. Moisés insiste en recordar, recordar y recordar el pasado de Israel para poder tomar decisiones sabias. 

Una de las plegarias más importantes de los judíos, y que todavía repiten dos veces al día, es el Shemá (Dt 6:4).  Para nosotras, como cristianas, estas líneas son el corazón de la Biblia: servimos al único Dios verdadero a quien debemos amar y escuchar (obedecer) porque lo amamos. 

A través de la fortaleza que nos da el Espíritu Santo, y porque vivimos en Cristo, podemos amarlo. Lo escuchamos por medio de su Palabra, conocemos su corazón y lo que quiere que hagamos. En obediencia, crece nuestro amor por Él.  Es un círculo perpetuo de amor y obediencia que siempre nos lleva a Dios, a la vida abundante que tiene para nosotras en Cristo. Hermana, la clave para vivir es simple: amar, escuchar y obedecer al único Dios verdadero. 

En la segunda parte, del capítulo 12 al 26, Moisés expone, una vez más, las leyes que Dios le había dado a Israel.  Como vimos en Levítico, estas normas se resumen en una palabra: santidad. Dios no creó las leyes al azar, sino que, los israelitas, al llevar una vida en obediencia y al ser apartados, podrían ser de bendición a las demás naciones al mostrar que solo hay un Dios. Además, las leyes también les brindaban protección al recordarles que eran el pueblo elegido por Dios. 

La tercera parte de Deuteronomio, del capítulo 27 al 34, trata de la libertad de elección que Israel tenía. Nosotras, hermana, como creyentes, también la tenemos.  Al hacer un viaje al pasado, Moisés le presenta a Israel dos opciones: la primera, obedecer la ley de Dios y cosechar bendiciones; la segunda, desobedecerlo y sufrir las consecuencias. El mensaje fue claro. 

¿Te imaginas la impotencia de Moisés? Tristemente, como un líder sobrio, vio al pueblo de Dios desobedecer una y otra vez. Moisés les insistió en elegir la vida y en seguir a Dios de todo corazón. Incluso canta una canción en donde les recuerda la fidelidad de Dios y el sufrimiento que la generación anterior vivió a causa da la desobediencia. Moisés lamentó el hecho de que la humanidad no pudiera obedecer o amar a Dios por completo debido a la dureza de su corazón. Sin embargo, en su canto podemos ver la misericordia de Dios; la compasión es evidente en la redención que apunta a Cristo. ¡En Jesús podemos escuchar y obedecer a Dios!

Finalmente, hermana, Josué es designado como sucesor de Moisés. Josué lideró a Israel para entrar a la tierra prometida. Las tablas de la ley fueron colocadas en el arca del pacto como constante recordatorio de que la presencia de Dios estaba en el centro de sus vidas (tanto física como espiritualmente) y no en un líder. La gracia y la misericordia de Dios permitieron que Moisés pudiera ver la tierra prometida desde el monte Nebo. Como sabemos, nunca pudo entrar y murió. Dios enterró sus huesos para que nadie pudiera encontrarlo.  

Los primeros cinco libros de la Biblia, conocidos como el Torá o Pentateuco, finalizan dejando a Israel justo afuera de la tierra prometida. Deuteronomio nos deja un mensaje importante y tres gemas para nuestra alma. La primera: sigue a Cristo. Dejar guiar nuestra vida por Jesús no significa hacer una oración mágica y ya. Puede comenzar con una oración, pero sin obediencia, hermana, será solo una reacción emocional sin fruto duradero. Segunda: recuerda. No olvides cuánto dolor ha causado el pecado en tu vida y cómo la destruyes al tomarla en tus manos. Recuerda la paz que inunda tu ser cuando vives en obediencia a Jesús. Solo en Él encontrarás el gozo que tu alma ha buscado tan desesperadamente en los lugares equivocados. Y tercera: elige vida. Te enfrentarás a tentaciones, deberás elegir entre lo bueno y lo malo, pero no olvides que tu elección tendrá consecuencias. A pesar de que tenemos la gracia del arrepentimiento, nuestro pecado siempre dará fruto, y será desagradable. Hermana, la clave de la vida está en elegir a Cristo sobre todas las cosas. En ocasiones será difícil, pero al hacerlo, mostrarás tu total dependencia en Él.  

VIVE

1. Enumera en una lista tiempos en tu vida en donde tu obediencia a Dios tuvo frutos.  ¿Qué frutos cosechaste?

2. Escribe en una lista situaciones en donde tu desobediencia a Dios tuvo consecuencias. ¿Qué consecuencias experimentaste?

Mantén estas listas en tu corazón para que recuerdas que escoger seguir a Dios, sin importar el costo, llenará tu vida de frutos duraderos de paz, amor y gozo. 

LIDERA

1. Comparte con alguien de la siguiente generación estas listas y muéstrales los resultados que pueden tener sus acciones si deciden obedecer o no a Dios. 

Salime

Salime

Soy Salime, la fundadora de Reformadas. Soy originaria de la CDMX. Ahí nací. Ahí crecí. Ahí conocí a Cristo. Y de ahi me saco Dios para llevarme a una gran aventura a Su lado. Por su gracia, Dios me ha permitido entender la importancia de conocerlo a través de Su Palabra y es por eso que funde Reformadas. A fin de que tu como yo, lo conozcas y aprendas a atesorar a Cristo a través de La Biblia y que así, juntas compartamos el gran mensaje de esperanza en Él a todas las naciones.

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