2019 ha llegado.  Probablemente te encuentres o alegre y optimista, o lastimada y cansada, temblando por lo que ves venir este año. O tal vez como yo, sientes un poco de todo. En cualquier caso, creo que este versículo es para nosotras en este momento: “Pero ahora dice así el SEÑOR, el que te creó a ti, Jacob, el que te formó a ti, Israel:“ No temas, porque te he redimido; Te he llamado por tu nombre, eres mío” (Isaías 43: 1).

Cuando el profeta Isaías escribió estas palabras, el pueblo de Israel estaba cautivo en Asiria. Habían perdido mucho. No más posesiones, no más casas, no más fiestas de celebración, no más adoración en el templo. Muchos de sus seres queridos habían perdido sus vidas. Tenían dolencias físicas que no estaban siendo tratadas. La vida era sombría, pesada, oscura. Sin embargo, Dios les ordenó: “No temas”. ¿Cómo? ¿Cómo podría Dios ordenar algo tan imposible? Justo después de esa orden Él les dice: “porque yo te he redimido”.

“No temas” no es una orden vacía. Cuando Dios nos dice que “no temamos”, su mandato está enraizado en Su fiel promesa de redención. Dios es nuestro Redentor. Esto significa que Él nos ha comprado del mercado de la esclavitud y nos ha reclamado como suyas. El Pueblo de Israel experimentó esto cuando Dios los redimió de la esclavitud en Egipto. Ahora que se encontraban nuevamente esclavizados, Dios les dice: “Te he redimido”. La misericordia redentora de Dios no había disminuido por las circunstancias sombrías en que se encontraba Su pueblo. Él actuaría de nuevo. En Isaías, Dios prometió redimir completamente a su pueblo a través de la mano del Mesías (Isaías 9: 6-7). Este Mesías (Cristo) no solo redimirá a Israel, sino a personas de todas las naciones, lenguas y tribus (Isaías 49: 5-7).

Cuando ese Mesías vino, Su redención no fue exactamente lo que Israel esperaba. Él sanó, enseñó e hizo muchos milagros. Pero era pobre, no residía en un palacio y no era muy querido por los que tenían el poder. Lo que muchos no entendieron fue que Su redención era la clase de redención profunda e íntima que todas necesitamos. Él vino para “salvar a Su pueblo de sus pecados” (Mateo 1:21). Jesús nos redimió con Su sangre preciosa derramada en la cruz, donde pagó por todos nuestros pecados (1 Pedro 1: 18-19). Aquellos que confiamos en Jesús algún día experimentaremos el efecto completo de esa redención: almas perfectas, sin pecado; cuerpos resucitados en una tierra regenerada; en la presencia De Dios para siempre (Rom. 8: 18-24; Ap. 21: 3).

Así como Él le ordenó a Israel que “no teman” en ese entonces, Dios nos llama hoy a “no temer”. No temas tu cáncer. No temas la enfermedad de tu ser querido. No temas tu infertilidad. No temas por el trabajo que has perdido. No temas tu hogar quemado. No temas a tu gobierno corrupto. No temas al presente ni al futuro. ¿Como Dios? ¿Cómo puedes imponernos algo tan imposible? Él nos responde: “Estaré contigo […] eres preciosa en mis ojos, te honraré; te amo[…]. Estoy contigo” (Isaías 43: 1-7).

Cuando Dios nos dice que “no temamos”, Dios no nos promete un año sin pruebas. Más bien nos promete a Sí mismo. “Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y a través de los ríos, no te abrumarán; cuando pases por el fuego no te quemarás, y la llama no te consumirá ”(Isaías 43: 2; énfasis mío). En y a través de tu circunstancia presente, Dios te está redimiendo.  En lo alto y en lo bajo, en toda circunstancia, el propósito De Dios es acercarte más a Él. A través de cada dolor, Él apunta a fortalecer tu fe para que puedas ser más y más como tu Redentor.

Ya sea en la cima de la montaña o en el valle, estamos arraigadas en la redención pasada y futura de Dios. Hoy, “esta ligera aflicción momentánea nos está preparando un peso eterno de gloria más allá de toda comparación” (2 Cor. 4:17). Hoy, “no tememos” debido a la fidelidad pasada y futura de Dios, desde el primer advenimiento de Cristo (Isaías 61: 1) hasta su segundo advenimiento (Ap. 21: 4). Dondequiera que te encuentres en este inicio del 2019, hoy, está dentro del propósito soberano y redentor de Dios para con nosotras. “No tememos” porque Dios nos ha redimido en Cristo, nos está redimiendo a través de la santificación y nos redimirá completamente cuando Cristo venga nuevamente.

Al comenzar el año 2019, mi oración querida hermana, es que nos mantengamos firmes en la plenitud del amor redentor de Dios a través de Cristo. No temas, querida hermana, porque Él está contigo. Oro porque 2019 traerá una renovada intimidad con nuestro Señor Jesús como mujeres redimidas: preciosas, honradas y amadas por nuestro fiel Redentor.

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Publicado en IF:Gathering (Inglés)
Por Salime Weatherford
Link de publicación original en Inglés en: https://www.ifgathering.com/if-table/the-lord-is-our-redeemer-jan-2019/
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Salime

Salime

Soy Salime, la fundadora de Reformadas. Soy originaria de la CDMX. Ahí nací. Ahí crecí. Ahí conocí a Cristo. Y de ahi me saco Dios para llevarme a una gran aventura a Su lado. Por su gracia, Dios me ha permitido entender la importancia de conocerlo a través de Su Palabra y es por eso que funde Reformadas. A fin de que tu como yo, lo conozcas y aprendas a atesorar a Cristo a través de La Biblia y que así, juntas compartamos el gran mensaje de esperanza en Él a todas las naciones.

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