Hace un par de meses tuve una conversación con uno de mis primos. Hablamos sobre diferentes temas desde la perspectiva cristiana. Uno de ellos fue la fe. Él estaba asombrado por la soberanía de Dios sobre cualquier circunstancia y la importancia de la fe. Por ejemplo, no entendía cómo la iglesia Emanuel AME perdonó a Dylann Roof, un hombre que asesinó a los miembros de su comunidad. Tampoco cabía en su mente cómo existen padres que pueden tener esperanza frente a un diagnóstico de cáncer terrible en su hijo. Al terminar la discusión, simplemente dijo: “Una fe así, te hace indestructible”.

Nosotras, como cualquier persona, fallamos, luchamos y dudamos de Dios en medio de las pruebas. Sin embargo, es por medio de su gracia que la Palabra afianza nuestra fe y nos permite comprender que Cristo nos acompaña cuando atravesamos valles de sombra y nos ayuda a salir victoriosas. El libro de Hebreos nos cuenta la historia de un grupo de personas que enfrentó una persecución terrible en la que muchos no solo perdieron su fe, sino que le dieron la espalda a Cristo. Demostrando que Jesús es superior a todo, esta carta fue escrita para alentar a los hermanos a no darse por vencidos y a no volver a confiar en las antiguas tradiciones religiosas. ¡Dejemos que este libro nos anime y exhorte a mantenernos firmes en la fe!

Nadie sabe quién fue el autor del libro de Hebreos. Algunos dicen que fue Pablo, otros piensan que fue Bernabé, algunos más que fue Apolos, incluso, hay quienes lo ameritan a Priscila. La realidad es, como dijo Orígenes, solo Dios lo sabe a ciencia cierta. Hay un consenso general que dice que esta carta fue dedicada a cristianos judíos que habitaban en Israel. Esto se acordó debido al lenguaje utilizado y a que gran parte del contenido es sobre el Antiguo Testamento, del cual, evidentemente, los judíos tenían gran conocimiento. También se piensa que fue escrita antes de la destrucción del segundo templo, pero durante un momento de persecución intensa (Heb 12:4). Parece que, debido a los problemas que estaban experimentando (Heb 10), muchos de los cristianos decidieron retomar las tradiciones religiosas judías con tal de no ser perseguidos, abandonando por completo su fe en Jesús. Bajo estas circunstancias, Hebreos buscaba demostrar que el nuevo pacto de Jesús es el único camino, y que, al entender la soberanía de Dios, podrían permanecer fieles a Él.

El libro comienza explicándonos que, durante mucho tiempo y de diferentes maneras, Dios habló a los padres a través de los profetas, pero que, en los últimos días, les había hablado por medio de Jesús, a quien nombró heredero de todas las cosas. Él es el resplandor de la gloria de Dios y la huella exacta de su naturaleza. Él sostiene el universo con la palabra de su poder (Heb 1: 1-3). Jesús es Dios en la carne. Él no es un profeta ni un mensajero, Jesús es Dios, por lo tanto, es superior a todos. Con cada demostración de que Jesús es el único y verdadero Dios, el autor de Hebreos nos da una advertencia amorosa para que entendamos lo que está en juego cuando no mantenemos la fe en Cristo. ¡Echémosles un vistazo!
Para comenzar, nos enseña que Jesús es superior a los ángeles (Ex 12). La tradición judía pensaba que los ángeles habían sido quienes le dieron a Moisés la ley en el monte Sinaí (Dt 33:2). En consecuencia, los ángeles mensajeros de Dios eran vistos como figuras importantes. Sin embargo, Hebreos nos dice que Jesús, Dios en la carne, es mejor, es aún más grande, por lo cual merece total obediencia (Heb 1:4-2:18). Dios nos manda a prestar mucha más atención en lo que escuchamos, no sea que nos alejemos de Él (Heb 2:1). Si los israelitas fueron castigados al desobedecer la ley que les fue dada, ¡imagínate cuánto más vamos a sufrir nosotras si descuidamos la salvación! (Heb 2:2-3).

Después, el autor explica que Jesús es superior a Moisés (Heb 3-4). Nadie niega que fue un gran hombre de Dios. De hecho, se dice que es el profeta más importante. Sus restos nunca se encontraron y muchos creen que, así como apareció en la transfiguración de Cristo (Mt 17:2), él es uno de los testigos de los que habla Apocalipsis 11:1-14. Tal vez escuchar esto no sea ninguna novedad para ti, pero para los judíos era completamente impactante. Jesús es superior a Moisés porque no es un siervo como cualquier otro, sino el Hijo de Dios (Heb 3: 5-6).

Ahora, si bien recuerdas, cuando los israelitas se rebelaron contra Moisés tuvieron que vagar por el desierto durante 40 años antes de poder entrar a la tierra prometida. Si a ellos les pasó eso, ¿qué crees que pueda pasarnos si nos rebelamos contra el Hijo de Dios? Para esto, Hebreos nos dice que nos cuidemos, que entre nosotros no haya un corazón malo o incrédulo que nos aparte del Dios viviente, sino que nos exhortemos unos a otros a permanecer en Él (Heb 3:12-13).

La carta a los hebreos también nos recuerda que Jesús es superior a los sacerdotes (Heb 5-7). En el pasado, los sacerdotes ofrecían sacrificios en el templo para obtener el perdón de los pecados. Ellos venían de la línea de Leví. Como cualquier otro ser humano, pecaban, de tal manera que también tenían que ofrecer sacrificio por sí mismos. Sin embargo, Jesús era sacerdote de la orden de Melquisedec (Gn 14, Sal 110: 1-7). Al mismo tiempo, el linaje de Jesús proviene de la línea davídica. Melquisedec es una figura enigmática. Muchos eruditos creen que lo que Génesis 14 describe es una teofanía (aparición de Dios) a través de este hombre. Cualquiera que sea la explicación, el que Jesús sea sacerdote de la línea de Melquisedec y no de Leví, muestra que es superior a cualquier otro sacerdote. En Él tenemos un sacerdote perfecto que expía nuestros pecados. En esta parte, el autor nos advierte qué es lo que sucede cuando no tenemos al sacerdote perfecto como sacrificio por nuestros pecados.

Por último, Hebreos nos explica que Jesús es mejor que la ley (Heb 8-10). Antes de que Jesús viniera al mundo, se ofrecían sacrificios en el templo para el perdón de los pecados de las personas que no cumplían la ley. Como nadie podía obedecerlas, los sacrificios se realizaban a diario. Jesús vino a cambiar este proceso. Él se presentó una vez y para siempre sacrificándose a sí mismo para quitar el pecado (Heb 9:26). En Cristo, los pecados del mundo han sido perdonados de una vez por todas. ¿Qué crees que sucederá si despreciamos el sacrificio supremo? Sí, tus pecados caerán sobre ti (Heb 10:26-39).
Hermana, debemos permanecer fieles a Jesús y resistir a pesar de las circunstancias. Él es mucho más grande que cualquier valle de sombra de muerte. Hebreos menciona en el llamado Salón de la fe (Heb 11) a personas que vivieron tragedias y pérdidas inmensas. Negándose a aceptar la liberación para poder resucitar en una vida mejor, algunos fueron torturados. Otros sufrieron burlas, flagelaciones y cadenas; fueron encarcelados, lapidados, sembrados y asesinados por la espalda (Heb 11:35-37). Muchos vieron a sus seres queridos sufrir, y otros más fueron rechazados y acusados por sus propias familias. Estas personas vivieron tiempos difíciles. Pero, aun así, se mantuvieron en la esperanza de las promesas de la gloria futura que tenemos en Jesús. Sin importar el dolor, decidieron guardar su fe en Cristo. Su ejemplo y el de gente que seguramente conoces deben animarnos a perseverar y a mantener la fe, sabiendo que Jesús es la única esperanza que tenemos en la vida y en la muerte (Heb 12:1-2).

Al finalizar este breve resumen del libro de Hebreos, solamente puedo pensar en que mi primo tenía razón. La confianza en la soberanía de Dios te hace indestructible. La fe en Jesús vence el miedo. La fe en el Rey da esperanza y nos permite seguir adelante sabiendo que hay una gran recompensa a su lado en este mundo y en el Cielo.

Querida hermana, no sé por lo que estés pasando. Tal vez perdiste a un ser querido en medio de persecución. Quizás tu diagnóstico salió positivo y estás llegando al final de tu vida siendo joven. Tal vez haya alguien que te esté haciendo mucho daño. A lo mejor sientes como si te hubieran dado un puñetazo en el estómago y simplemente ya no puedes continuar. Hoy oro por ti. Oro para que, sea cual sea tu situación, puedas encontrar la gracia que se te ha otorgado en Cristo para mantener tu fe y para seguir luchando y proclamando su verdad en tu vida. Oro para que recuerdes que con amor infinito te ha amado Dios, te ha perdonado y, aunque estés confundida y no entiendas qué pasa hoy, frente a la desesperanza, puedas guardar tu fe.

VIVE

  1. Conforme el libro de Hebreos enseña, ¿cómo te alienta la verdad de que Jesús es superior a todo?
  2. Cuando tu fe titubea, ¿cómo puedes ayudarte del libro de Hebreos para recordar que Dios tiene un plan para tu vida?
  3. Seguramente conoces la historia de algún grande de la fe. ¿Cómo te anima su testimonio para acrecentar y fortalecer tu fe?
  4. ¿Qué debes hacer para que tu fe sea uno de esos testimonios de aliento para las futuras generaciones?

LIDERA

  1. ¿Qué versículos de Hebreos pueden serte útiles para ser de influencia en la fe de algún hermano o hermana?
  2. ¿Quién está observando tu fe?
  3. ¿Cómo está motivando y ayudando tu testimonio a alguien que tambalea en su fe?
Salime

Salime

Soy Salime, la fundadora de Reformadas. Soy originaria de la CDMX. Ahí nací. Ahí crecí. Ahí conocí a Cristo. Y de ahi me saco Dios para llevarme a una gran aventura a Su lado. Por su gracia, Dios me ha permitido entender la importancia de conocerlo a través de Su Palabra y es por eso que funde Reformadas. A fin de que tu como yo, lo conozcas y aprendas a atesorar a Cristo a través de La Biblia y que así, juntas compartamos el gran mensaje de esperanza en Él a todas las naciones.

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