¿Alguna vez te has encontrado en un lugar completamente oscuro? Es difícil dirigirnoscuando no podemos ver nada. La sensación de miedo es tan grande que nos imposibilita seguir adelante. Es cuestión de tener un poco de luz para poder ver el camino y sentirnosseguras. Una vez más, celebramos el nacimiento de Jesús recordando que Él es la luz del mundo, y que quien lo siga, no andará en tinieblas, sino que tendrá luz de vida (Jn 8:12). Hoy te pregunto, ¿cómo podemos hallar esa luz?, ¿cómo debemos seguirla?

La Biblia nos cuenta que Dios llamó a Abraham para hacer de él la nación de Israel (Gn 12:2). Este pueblo sería el elegido para dar a conocer al Señor a las demás naciones del mundo. ¡Qué gran privilegio y responsabilidad! Tristemente, Israel se convirtió en un pueblo orgulloso y religioso. Los israelitas se vanagloriaron de sus tradiciones y de su falsa moral, alejándose del plan de Dios para ellos. Su visión se nubló y practicaron una vida de fe de acuerdo a sus intereses y no conforme al plan del Señor.

En Lucas 2:30-32, 34-35 (NVI) encontramos las palabras que Simeón proclamó acerca de Jesús cuando estuvo con María y José en el templo:

Porque han visto mis ojos tu salvación, que has preparado a la vista de todos los pueblos:luz que ilumina a las naciones y gloria de tu pueblo Israel…Este niño está destinado a causar la caída y el levantamiento de muchos en Israel, y a crear mucha oposición, a fin de que se manifiesten las intenciones de muchos corazones…

El evangelio de Juan nos dice que Jesús vino a los suyos, pero que los suyos no lo recibieron (Jn 1:11). Fueron los líderes religiosos de Israel quienes no reconocieron que Jesús era el Mesías esperado. Su soberbia los hizo sentirse amenazados por Él y por sus enseñanzas llenas de amor, gracia, verdad y autoridad, contrarias a su forma de gobierno. Se opusieron a Él una y otra vez hasta llevarlo a la cruz.

En aquel tiempo, las personas de altos puestos tenían una visión de sí mismos superior a la de las demás personas. En lugar de dirigir a su gente con integridad, abusaban de sus cargos y reprimían a los suyos. ¿Cómo se supone que recibirían al Rey de reyes con esta actitud? ¡Por supuesto que era imposible! Por otro lado, las personas que eran rechazadas, tales como los cobradores de impuestos, ladrones, prostitutas, cojos, ciegos, mujeres, niños, presos, extranjeros, etc., se acercaron a Jesús en humildad, reconociendo su necesidad de ser perdonados. Los líderes de Israel tropezaron frente a Jesús porque su religiosidad no empataba con la gracia del Señor. En cambio, los caídos de la sociedad fueron levantados por la misericordia y el gran amor de Jesús. 

Romanos 9:33 (NTV) dice: “Pongo en Jerusalén una piedra que hace tropezar a muchos, una roca que los hace caer. Pero todo el que confíe en Él jamás será avergonzado”. Recordemos una vez más las palabras de Simeón a María y José sobre Jesús: “Este niño está destinado a causar la caída y el levantamiento de muchos en Israel”. La declaración de Simeón se volvió realidad. Jesús representa la roca y quienes no se ajustaron a la verdad del Evangelio tropezaron. La oportunidad de acercarse a Jesús era para todos, sin embargo, quienes estaban llenos de orgullo, envidia, miedo y religiosidad no pudieron aceptar a Cristo. Afortunadamente, hubo quienes sí lo siguieron a pesar de lo que significaba para ellos, tal es el caso de Nicodemo o el de José de Arimatea. 

Más adelante, el evangelio de Juan nos dice que quienes lo recibieron, quienes creyeron en su nombre, obtuvieron el derecho a ser llamados hijos de Dios. Hermana, esto nos permitió tener entrada a su reino.  Isaías 65: 1 (NVI) dice: «Me di a conocer a los que no preguntaban por mí; dejé que me hallaran los que no me buscaban. A una nación que no invocaba mi nombre, le dije: “¡Aquí estoy!”». Jesús no cerró las puertas, en cambio, nos dio un lugar en su familia. Cristo murió en una cruz como la ofrenda máxima que nos declara perdonados y libres delante del Padre. Cristo está a la espera de que todos, sin distinción alguna, nos acerquemos a Él y recibamos su salvación. En un futuro, Dios restaurará a su pueblo escogido, lo acogerá en sus brazos y él lo reconocerá como su rey(Ro 11:2).

La diferencia entre quienes rechazaron a Jesús y quienes lo reconocieron fue el exceso de soberbia y la abundancia de humildad. Dios está ansioso de ser la luz de tu vida y de dirigirla. ¡No cometamos el error de caer en el orgullo o la religiosidad! ¡Acerquémonos a Jesús en humildad y obediencia! Él te ama y quiere conocer lo más íntimo de tu corazón. Sólo tienes que tomar una decisión: ¡creer en Él! Dios desea tener una relación contigo a través de la oración, el estudio de la Palabra y de la comunión con otros creyentes. Te invito a que lo aceptes en tu corazón y te acerques a Él con confianza; no te decepcionará. 

La historia de Navidad está incompleta si únicamente nos enfocamos en el nacimiento de Jesús. Es necesario que hagamos un recorrido a través de su vida para que esta gran celebración tenga sentido. Cristo nació, creció, predicó las buenas nuevas, murió en una cruz y resucitó. ¡La tumba no lo pudo contener! ¡Jesús venció la muerte y nos compró con su sangre! El nacimiento del Salvador fue sólo el comienzo.

APRENDE

• Lee Lucas 2:30-34, 34-35, Juan 8:12.

1. ¿Cuáles fueron las palabras que declaró Simeón sobre Jesús?

2. ¿Para quién prometió Jesús ser luz en su vida?

VIVE

• Salmos 139:23-24 dice: “Examíname, oh Dios, y sondea mi corazón; ponme a prueba y sondea mis pensamientos. Fíjate si voy por el mal camino, y guíame por el camino eterno”.  

1. ¿Cuál ha sido tu actitud frente a la invitación de seguir a Dios? ¿Has actuado con orgullo o te has acercado a Él en humildad? 

2. Toma un momento de oración al Señor y le pidas examinar tu corazón y tus pensamientos. Hoy tienes la oportunidad de comenzar una relación con Él o de reenfocarla si es que ya la tienes. 

LIDERA

En este día de Navidad, te invito a que no sólo celebres con tus seres queridos el nacimiento de Jesús, sino que recuerden que Cristo también murió y resucitó por amor a nosotros. Hagan una oración de agradecimiento y adoración a Dios por lo que hizo y pídanle examinar su corazón para que puedan vivir una vida en santidad.

Reformadas

Reformadas

Soy Salime, la fundadora de Reformadas. Soy originaria de la CDMX. Ahí nací. Ahí crecí. Ahí conocí a Cristo. Y de ahi me saco Dios para llevarme a una gran aventura a Su lado. Por su gracia, Dios me ha permitido entender la importancia de conocerlo a través de Su Palabra y es por eso que funde Reformadas. A fin de que tu como yo, lo conozcas y aprendas a atesorar a Cristo a través de La Biblia y que así, juntas compartamos el gran mensaje de esperanza en Él a todas las naciones.

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