Pregunta: ¿Cuál es la sexta súplica? 
Respuesta: “No nos metas en tentación, más líbranos del mal”. Es decir, dado que nosotros mismos no podríamos subsistir un solo instante (a), y pese a que nuestros enemigos mortales, como son Satanás (b), el mundo (c) y nuestra propia carne (d), nos hacen continua guerra, dígnate sostenernos y fortificarnos por la potencia de tu Espíritu Santo, para que podamos resistirles valerosamente, y no sucumbamos en ese combate espiritual (e)hasta que logremos finalmente la victoria (f).
Versículos de apoyo: (a) Juan 15:5; Salmos 103:14. (b) 1 Pedro 5:8; Efesios 6:12. (c) Juan 15:19. (d) Romanos 7:23; Gálatas5:17. (e) Mateo 26:41; Marcos 13:33. (f) 1 Tesalonicenses 3:13; 5:23.

El otro día una amiga me envió el meme de un niño acostado en el piso con los pies tocando el dintel de la puerta de su casa y el resto de su cuerpo tendido hacia afuera. Al parecer, su mamá le había dicho que no podía salirse de su casa. Es muy divertido cuando lo ves,  pero pensando con más detenimiento, no pude evitar notar que ese niño somos tú y yo coqueteando con el pecado. Le pedimos a Dios que no nos deje caer en tentación y que nos libre del mal mientras nos acercamos peligrosamente al fuego del pecado. Estudiemos la pregunta 126 del Catecismo de Heidelberg y veamos qué necesitamos aprender para que nuestra vida glorifique a Dios.

¡Seamos brutalmente honestas! A veces luchamos y luchamos contra el pecado, pero parece que nuestra carne nos acerca magnéticamente hacia él. La atracción es tan grande que caemos. Después, entendemos que fue un error, nos sentimos culpables y nos arrepentimos, pero solo bastan unos días para volver a caer. Creo que el problema es que no tomamos medidas radicales para no exponernos a la tentación, es por eso que caemos una y otra vez. Somos demasiado débiles e ingenuas. ¡No hemos entendido la magnitud del pecado! Dejamos de lado nuestra responsabilidad de luchar contra el pecado y la dejamos en manos de Dios. 2 Timoteo 2:22 nos enseña a huir de las lujurias y a buscar la justicia, la fe, el amor y la paz. Mateo 5:30 dice que nos cortemos la mano derecha y la tiremos si esta nos hace tropezar. Medidas radicales y significativas para evitar el pecado a toda costa, siempre involucrando al Espíritu Santo para que nos ayude, pues solas no podemos, y confiando en que nos dará fortaleza y libertad de esos pecados que tanto nos atraen.

La Biblia nos enseña algo más: está bien rogarle a Dios por ayuda cuando sufrimos y cuando necesitamos ser fortalecidas y liberadas. Recordemos que la palabra “tentación” también significa juicio, y Dios es el único en quien podemos confiar y quien nos puede dar libertad en momentos de tribulación, tentación y prueba.

Esta sexta petición es un dulce recordatorio de que, ya sea que estemos luchando contra el pecado o estemos en algún periodo de tribulación y prueba, nuestra fuerza y ​​liberación proviene solo de Dios. Por lo tanto, en humilde sumisión, oramos y esperamos a que Dios trabaje en nosotras. Pero, hermana, la espera no se trata de quedarnos sentadas y ya. La espera está acompañada de acciones: debemos hacer lo que Dios nos ha mandado para evitar el pecado, confiando en que sus planes son perfectos y en que, eventualmente, nos dará libertad, incluso cuando todo parece estar yendo mal. Además, somos fortalecidas recordando que, en la asombrosa salvación de Cristo, Dios nos ha dado el poder de resistir. 

Hermana, no sé con qué pecado estés luchando en este momento, pero quiero preguntarte: ¿eres ese pequeño niño tirado en el suelo coqueteando con el pecado, o te estás sometiendo completamente a Dios y tomando acciones radicales para evitarlo?  Si estás pasando por un momento de prueba y sientes que no hay esperanza, ¿orarás para ser liberada y protegida por Dios, esperando con plena confianza que, en el debido tiempo, Dios te guiará por completo? ¡Que así sea en nuestras vidas!

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En oración.
Reformadas.com

Salime

Salime

Soy Salime, la fundadora de Reformadas. Soy originaria de la CDMX. Ahí nací. Ahí crecí. Ahí conocí a Cristo. Y de ahi me saco Dios para llevarme a una gran aventura a Su lado. Por su gracia, Dios me ha permitido entender la importancia de conocerlo a través de Su Palabra y es por eso que funde Reformadas. A fin de que tu como yo, lo conozcas y aprendas a atesorar a Cristo a través de La Biblia y que así, juntas compartamos el gran mensaje de esperanza en Él a todas las naciones.

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