Pregunta: ¿Es tan grave pecado el profanar el nombre de Dios por medio de juramentos y blasfemias, que Dios también se enoja contra aquellos que no se opusieron y no lo prohibieron con todas sus fuerzas? Respuesta: Sí (a), porque no hay mayor pecado ni cosa que a Dios más ofenda que el profanar su nombre, por lo cual mandó que esta maldad fuese castigada con la muerte (b).
Versículos de apoyo: (a) Proverbios 29:24; Levítico 5:1; (b)Levítico 24:16.

El hijo de una mujer israelita, cuyo padre era egipcio, salió entre los hijos de Israel; y el hijo de la israelita y un hombre de Israel lucharon en el campamento. Y el hijo de la israelita blasfemó el Nombre, y maldijo. Entonces lo llevaron a Moisés. (El nombre de su madre era Selomit, hija de Dibri, de la tribu de Dan.) Y lo pusieron en la cárcel, hasta que se les aclarara la palabra del Señor. Entonces habló el Señor a Moisés, diciendo: Saca fuera del campamento al que maldijo, y que todos los que lo oyeron pongan las manos sobre su cabeza, y que toda la congregación lo apedree. Y hablarás a los hijos de Israel, diciendo: “Si alguien maldice a su Dios, llevará su pecado. “Además, el que blasfeme el nombre delSeñor, ciertamente ha de morir; toda la congregación ciertamente lo apedreará. Tanto el forastero como el nativo, cuando blasfeme el Nombre, ha de morir […] Moisés entonces habló a los hijos de Israel, y ellos sacaron fuera del campamento al que había maldecido, y lo apedrearon. Los hijos de Israel hicieron tal como el Señor había mandado a Moisés. (Levítico 24:10-16,23)

Hermana, te cuento lo que pasó.  Básicamente, el hijo de Selomit peleó con un israelita.  Estaba tan enojado que se acercó al tabernáculo y blasfemó el nombre de Dios. Lo perforó con violencia, lo maldijo, lo traspasó.  Moisés le preguntó a Dios qué hacer y, en respuesta, Dios le dijo que toda la congregación tenía que apedrear al hijo de Selomit, por lo tanto, eso fue lo quehicieron.

Probablemente la mayoría de la gente se sorprende al leer este pasaje. ¡¿Cómo puede ser tan grave murmurar palabras contra Dios al grado de merecer la muerte?! En nuestra Biblia, dependiendo de la traducción que utilicemos, encontramos la palabra “blasfemia”, sin embargo, en hebreo hay muchos otros verbos que tienen el mismo uso. Algunos de estos verbos son “maldecir”, “insultar”, “despreciar”, “calumniar” y “perforar”. Todas estas palabras se usan en casos en donde las personas insultan a Dios directamente. Hermana, algo que quiero que sepas hoy es que, al igual que esa gente, tú y yo insultamos a Dios día a día. Veamos de qué manera.  

Comencemos con nuestras palabras. Seguramente, tú y yo, como cristianas que somos, no nos atreveríamos a maldecir a Dios. Tampoco tomaríamos su nombre en vano, especialmente después de entender que su nombre es mucho más que una palabra. A pesar de eso, constantemente insultamos su nombre con nuestras acciones y con nuestro corazón. Cada vez que pensamos o hacemos algo que da una falsa representación de Él, de su carácter y sus atributos,  cometemos blasfemia porque estamos dañando su reputación;  estamos cometiendo perjurio.  Mentimos dando un falso testimonio sobre Dios.  Y aquí, querida hermana, es en donde demostramos cuán en alto tenemos su nombre.

Blasfemar no es solo una cuestión de palabras.  Blasfemar es un asunto de nuestros corazones.  Muestra cómo pensamos y qué creemos acerca de Dios.  Cuando adoramos o idolatramos algo o a alguien que no es Dios,  cometemos blasfemia porque atribuimos características falsas a quien no las tiene.  Cuando nos enaltecemos y nos creemos más que los demás,  cometemos blasfemia porque pensamos que somos más importantes que Dios o que lo que Dios valora.  Al decir cosas que no son fieles a lo que Dios ha revelado acerca de sí mismo en la Biblia, cometemos blasfemia porque diluimos y modificamos quién es Él realmente.  Cuando blasfemamos, simplemente mostramos lo que creemos acerca de Dios.

Dios es celoso de su gloria, y su nombre tiene un peso grandioso.  Blasfemar es perforar su nombre;  es intentar destruirlo con fuerza,  dañar su reputación.  Blasfemar muestra una falta de reverencia, un desprecio, y recibe uno de los juicios más duros: muerte por apedreamiento.  Sin embargo, hermana, Dios es bueno y Él perdonará tu incredulidad blasfema cuando pongas tu fe en Jesús y lo sigas.  

Hermana, terminamos esta enseñanza y hoy quiero preguntarte: ¿cómo estás maldiciendo el nombre de Dios?  ¿Qué acciones o pensamientos te están llevando a blasfemar su nombre? ¿Te acercarías a la cruz para arrepentirte? ¡Dios te está esperando!

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En agradecimiento.
Reformadas.com

Salime

Salime

Soy Salime, la fundadora de Reformadas. Soy originaria de la CDMX. Ahí nací. Ahí crecí. Ahí conocí a Cristo. Y de ahi me saco Dios para llevarme a una gran aventura a Su lado. Por su gracia, Dios me ha permitido entender la importancia de conocerlo a través de Su Palabra y es por eso que funde Reformadas. A fin de que tu como yo, lo conozcas y aprendas a atesorar a Cristo a través de La Biblia y que así, juntas compartamos el gran mensaje de esperanza en Él a todas las naciones.

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