Pregunta: ¿Cuál es la ley de Dios? 
Respuesta: Y habló Dios todas estas palabras: Éxodo 20:1-17; Deuteronomio 5:6 – 21.

¿Alguna vez te has preguntado por qué tenemos tantas leyes?  ¡Vaya! ¡Solo mira la idea de los límites de velocidad al conducir! ¿No sería mejor si pudiéramos ir tan rápido como quisiéramos?  Después de todo, somos lo suficientemente inteligentes como para reconocer cuándo necesitamos ir más despacio y cuándo podemos acelerar un poco más, ¿no lo crees?O tan simple como pasarnos los semáforos rojos si vemos que no viene nadie. ¿Por qué debemos obedecer estas leyes?Hermana, obviamente estos son escenarios en los que no seguir la ley podría ser catastrófico. Pero, aun sabiendo que los resultados podrían ser fatales, hay momentos en los que no me gusta o no entiendo por qué existen ciertas reglas. Y, hablando de leyes, ¿qué tal las de Dios? ¿Entendemos la razón? Estudiemos la pregunta 91 del Catecismo de Heidelberg para comprender el propósito de estos preceptos. 

Cuando escuchamos sobre la ley de Dios, generalmente pensamos en los Diez Mandamientos.  Sin embargo, estos mandatos son solo una parte de la Ley Mosaica. La ley de Dios también incluye las ordenanzas y un sistema de adoración (Ex 29-40, Lv 1-7).  Pero hay algo importante que debemos recordar. Dios no solo nos dio su ley. Dentro de la ley encontramos gracia y adoración. ¿Por qué?  Bueno, querida hermana, Dios lo hizo para encaminarnos hacia Cristo. 

Cuando Dios le dio su ley a Moisés, sabía que Moisés era un pecador.  Sabía que Israel estaba compuesto por pecadores.  Sabía que cada hombre y mujer después de la caída tenía un problema de pecado profundamente arraigado. Así que cuando Dios nos dio su ley, Él sabía que nadie podría cumplirla.  Entonces, ¿por qué hacerlo?

Dios quiere que sepamos que Él es santo.  Dios espera que entendamos que, debido a su santidad, tiene un estándar bastante alto sobre nuestro comportamiento. También espera que cumplamos con ese estándar, sin embargo, no lo hacemos.  Nuestra condición como humanos no nos permite alcanzarlo. Cuando entendemos que Dios es santo y nosotras no, podemos vernos a nosotras mismas como somos: pecadoras desesperadas que necesitan de un salvador.  La ley de Dios, querida hermana, nos señala la necesidad tan grande que tenemos de Cristo.

La ley también tiene otro propósito.  En ella descubrimos que hay gracia.  En los capítulos 1 al 7 de Levítico encontramos una serie de sacrificios y ofrendas que la gente tenía que hacer cada que rompían la ley de Dios. Dios quería mostrarles que, a pesar de su constante pecado, Él podía y quería perdonarlos cuando, arrepentidos, regresaran por fe a Él.  No obstante, ningún sacrificio dado en el tiempo de la ley sería un sacrificio con efecto permanente. Ellos continuarían violando la ley de Dios y tendrían que ofrecer sacrificios constantemente, pues ninguno sería suficiente para salvarlos, no hasta que Cristo viniera. Lo que debemos ver en estos sacrificios es la gracia de Dios; una gracia que Dios nos ha dado en Cristo.  Los sacrificios eran una sombra de lo que de una vez por todas sería el sacrificio que Jesús pagaría  en la cruz.  Los sacrificios y las ofrendas en el tiempo de la ley, querida hermana, nos señalan la gracia que obtenemos en Cristo.

Finalmente, en Levítico 23 vemos siete festividades anuales dadas por la ley: Pascua, Panes sin Levadura, Primicias, Pentecostés, Trompetas, Expiación y Tabernáculos.  Mucha gente cree que cada una representa una parte de la totalidad del plan de Dios para la humanidad. Hasta ahora, los primeroscuatro se han cumplido y tres quedan por cumplirse en la segunda venida de Jesús.  No sé si esto sea cierto, sin embargo, cada fiesta es una sombra de Cristo. Cada una da la oportunidad de adorar y buscar a Cristo.  Estas fiestas llevaban al pueblo de Dios a regocijarse y a celebrar su fidelidad durante todo el año. En nuestro caso, nos dan la oportunidad de adorar la vida, la muerte y la resurrección de Jesús, así como la oportunidad de esperar a su segunda venida. Las fiestas en el tiempo de la ley, querida hermana, nos permiten gozarnos mientras adoramos al Rey Jesús.

Como ves, hermana, Dios quería señalarnos algo más grande que solo reglas y mandatos,  Dios quería hacernos apuntarnuestros ojos hacia Jesús.  La vida no se trata de ser buenas para poder acercarnos a Dios.  Más bien, se trata de que Dios vino, se acercó a nosotras y nos rescató.  Querida hermana, la ley no se trata de ti, se trata de Cristo.

Cerramos esta enseñanza y quiero preguntarte, ¿cuando lees la ley, la entiendes como algo que debes hacer para ser aceptable para Dios o ves tu necesidad de Jesús y de su maravillosa cruz, donde lo hizo todo por ti y en donde por fe en Él ahora eres aceptable ante sus ojos? Que esta enseñanza te permita ver a Jesús y su gracia salvadora cuando al estudiar su ley y gracia.

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En Su gracia.

Salime

Salime

Soy Salime, la fundadora de Reformadas. Soy originaria de la CDMX. Ahí nací. Ahí crecí. Ahí conocí a Cristo. Y de ahi me saco Dios para llevarme a una gran aventura a Su lado. Por su gracia, Dios me ha permitido entender la importancia de conocerlo a través de Su Palabra y es por eso que funde Reformadas. A fin de que tu como yo, lo conozcas y aprendas a atesorar a Cristo a través de La Biblia y que así, juntas compartamos el gran mensaje de esperanza en Él a todas las naciones.

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