Los tiempos de Dios son muy interesantes. Hace unos días estuve hablando con mi mejor amiga y me contó que está solicitando trabajo en uno de los 10 peores lugares del mundo para vivir. Esa una ciudad que ni siquiera es opción para ser visitada.  Esta es la primera entrevista de trabajo que ha tenido en cinco años. No es que no haya orado ni ayunado para que Dios abriera una puerta; no es que no haya aplicado a millones de trabajos o que no esté preparada académicamente; tampoco es que no haya trabajado duro para merecer un empleo, ¡no es así! Parecería, más bien, que durante los últimos cinco años, Dios ha estado ausente en su vida. Sin embargo, ahí la ha puesto Él hoy, totalmente preparada para aprovechar una oportunidad que la mayoría de nosotras jamás tomaría; y ahí está ella, obediente a Él después de cinco silenciosos años. El libro de Ester me recuerda a la situación que mi amiga está viviendo en este momento. Esta es una historia en la que vemos los altibajos de una vida en exilio; en donde el Dios que promete estar con nosotras hasta el fin del mundo parece estar ausente. Hermana, estamos a punto de leer los acontecimientos que vivió Ester antes y durante su reinado. Aunque en la historia nunca se menciona a Dios, verás que siempre estuvo presente haciendo realidad su magnífico plan. 

Antes de iniciar con la historia de Ester, déjame platicarte qué pasó con el pueblo de Dios. David unificó a Israel como una nación próspera y respetada durante su reinado. Al morir, su hijo Salomón heredó el trono. Más adelante, al término del reinado de Salomón, Israel se dividió en dos reinos: el Reino del Norte (Israel) y el Reino del Sur (Judá). Israel no tuvo buenos reyes y fue conquistado por Asiria en 722 a.C. Por otro lado, Judá fue conquistado al mismo tiempo que Asiria cuando Babilonia se levantó. Después de esta gran división, Israel volvió a unirse a causa del exilio. Tiempo después, el rey Ciro de Persia conquistó Babilonia y proclamó un edicto en el que permitió que la ciudad de Jerusalén fuera reconstruida. Luego, bajo elmandato del rey Darío de Persia, el segundo templo fue terminado. La historia que veremos se llevó a cabo en el palacio de Susa, la capital de Persia, y ocurrió después de la época de Darío, esta vez, con el rey Jerjes (también llamado Asuero) en el poder, quien fue quien gobernaba en los tiempos de Esdras y Nehemías.

El libro comienza con una fiesta que describe la fastuosidad del palacio. El rey Asuero, complemente borracho, llamó a la reina Vasti para que todos admiraran su belleza y envidiaran a su esposa “trofeo”.  La corte estaba llena de inmoralidad y crueldad. Recordemos que era una corte pagana que no conocía a Dios. Vasti decidió no presentarse y el rey se molestó tanto que decidió divorciarse. El rey no podía quedarse sin reina, por lo que llevó a cabo un concurso de belleza para elegir a la que sería su mujer. Entre las participantes se encontraba Ester, cuyo nombre real era Hadasa, pero sabiéndose exiliada y, supongo que después de haber experimentado racismo, decidió esconder su trasfondo judío. No fue una decisión que tomó a la ligera, su tío Mardoqueo, quien la cuidó desde niña al quedar huérfana, la aconsejó. Ester ganó el concurso y fue declarada reina de Persia. En una ocasión, Mardoqueo escuchó en la corte a dos eunucos conspirando para matar al rey Asuero. De inmediato se lo informó a su sobrina y ella le avisó al rey. El complot fue descubierto y quedó escrito en un  libro de memorias.

La historia de este libro se pone todavía más interesante cuando conocemos a Amán, quien era el segundo al mando, vicepresidente de Susa. ¡Su orgullo era del tamaño del reino! De hecho, exigió que todos se postraran ante él, pero Mardoqueo se negó. Amán se enojó tanto que le dijo a Asuero que había un grupo de personas que se rebelarían contra él. El rey confiaba en Amán, por lo que no preguntó más y proclamó un edicto en el que mandaba a destruir a todo el pueblo de Mardoqueo. Cuando Mardoqueo se enteró del complot que Amán había planeado y que terminaría con todos los judíos, supo que debía hacer algo. Pronto buscó a la reina Ester y le dijo que tenía que hablar con el rey para que detuviera la masacre que estaba por ocurrir. Sin embargo, hablar con el rey no era tan sencillo. Que Ester se presentara ante Asuero sin que él la llamara era ilegal, y podía ser ejecutada como resultado de su desobediencia.  ¿Te imaginas lo difícil que fue para Ester tomar la decisión de hablar con su esposo? Seamos sinceras, si él no la buscaba, seguramente significaba que él se estaba divirtiendo con otras mujeres. Presentarse ante Asuero implicaba peligro y humillación. PeroMardoqueo le recordó que ella estaba en ese lugar por algo. En el capítulo 4, versículo 14 le pregunta: “¿Y quién sabe si para esta hora has llegado al reino?” Ester sabía que Dios estaba con ella, así que decidió ir a hablar con el rey. Antes de hacerlo, le pidió a toda la comunidad judía que orara y ayunara por tres días y tres noches. 

Los tres días de ayuno y oración pasaron y Ester estaba lista para presentarse ante el rey Asuero. ¡Cuánta valentía y fe en Dios! Sorpresivamente, la visita le agradó al rey.  Ester le pidió que Amán y él fueran a una fiesta que ella organizaría al día siguiente, y el rey accedió. Amán estaba tranquilo. Estaba contento porque pronto morirían los judíos y Mardoqueo perdería su vida frente a sus ojos en una horca que había construido especialmente para él. 

Es misma noche Asuero le pidió a uno de sus sirvientes que le leyera una historia del libro de memorias y crónicas porque no podía dormir. El sirviente le leyó la historia de cómo Mardoqueo lo había salvado y que, además, no había sido recompensado. Al día siguiente, Asuero le preguntó a Amán qué podía hacer para recompensar la fidelidad de uno de sus siervos. Amán creyó que se trataba de él, por lo que le sugirió que montara al siervo en el caballo real y que paseara por toda la ciudad. ¡La idea le pareció grandiosa! Así que el rey le pidió a Amán que desfilara en el caballo real a Mardoqueo. ¡La humillación fue enorme! Amán estaba muy molesto, y como quería ser honrado por la reina, se presentó al banquete listo para agradarla.  Ester no perdió el tiempo en la fiesta y le dijo a Asuero que alguien estaba intentando destruir a todo su pueblo. ¡Me imagino  a Amán escondiéndose cuando descubrió que Ester era judía y que era su pueblo el que quería destruir!  El desenlace fue todo lo que Amán jamás se imaginó. Él fue ahorcado en la horca que él mismo preparó para Mardoqueo, y Ester y su tío rescataron a su pueblo. El rey Asuero declaró la Fiesta de Purim, la cual todavía se celebra en las comunidades judías de todo el mundo, y Mardoqueo fue elegido como el segundo al mando en Persia. ¡Qué increíble! 

Hermana, ¿qué podemos aprender de esta historia?  ¡Claramente que la sociedad sin Dios siempre estará en pésimas condiciones!  También podemos aprender cómo a pesar de nunca ser mencionado, Dios siempre estuvo orquestando su gran historia de redención a través de la vida de Ester. Además, debemos recordar que, incluso cuando somos infieles, estamos exiliadas o cuando sentimos que Dios nos ha abandonado, Él siempre está presente cumpliendo sus promesas, su voluntad y su plan eterno de redención para su pueblo. Hermana, si has puesto tu fe en Cristo, ¡eres parte de su pueblo! 

Quiero invitarte a que tengas presente esta verdad en tu corazón: Dios siempre está cerca de ti desarrollando un plan para tu bien. Habrá días, meses o años en los que sientas que Dios te ha abandonado, ¡pero eso es una mentira!, Dios jamás te dejará.  

El libro de Ester refleja la soberanía de Dios. No tengas miedo cuando parezca que todo está fuera de control, Él está a cargo de absolutamente todo. Tal vez sus planes involucren dolor, tribulación o muerte, pero al final, Él seguirá siendo fiel a sus promesas como lo vemos en la historia de Ester. A medida que continuemos poniendo nuestros ojos en Cristo, estaremos seguras de que se cumplirá la promesa de redención total y la promesa de que no habrá más tristeza ni dolor en el mundo.  Asíque, hermana, independientemente de las circunstancias en las que vivas hoy, independientemente de si sientes que Dios está cerca o no, puedes tener plena seguridad de su control soberano en tu vida. ¡Gózate y abraza todas las promesas de la gloria futura! 

VIVE

1. ¿Qué te enseña el libro de Ester acerca de confiar en los planes de Dios y cómo puedes aplicar esta enseñanza a tu vida?

2. ¿Cuáles son tus pensamientos relacionados al racismo y cómo crees que Dios puede usar tu etnicidad para su gloria?

LIDERA

3. Recuérdale a alguna amiga que a pesar de que no vemos a Dios, Él siempre está presente y en control total de la historia humana.  

Salime

Salime

Soy Salime, la fundadora de Reformadas. Soy originaria de la CDMX. Ahí nací. Ahí crecí. Ahí conocí a Cristo. Y de ahi me saco Dios para llevarme a una gran aventura a Su lado. Por su gracia, Dios me ha permitido entender la importancia de conocerlo a través de Su Palabra y es por eso que funde Reformadas. A fin de que tu como yo, lo conozcas y aprendas a atesorar a Cristo a través de La Biblia y que así, juntas compartamos el gran mensaje de esperanza en Él a todas las naciones.

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