Pregunta: ¿Cuál es la tercera súplica? 
Respuesta: “Sea hecha tu voluntad, como en el Cielo, así también en la Tierra”. Es decir, haz que nosotros y todos los hombres renunciemos a nuestra propia voluntad (a) y que, con toda humildad, obedezcamos la tuya que es la única buena (b)para que cada uno de nosotros cumpla su deber y vocación tan fiel y gozosamente (c) como lo hacen los ángeles en el Cielo (d).
Versículos de apoyo: (a) Mateo 16:24; Tito 2:11, 12. (b) Lucas 22:42; Efesios 5:10; Romanos 12:2. (c)1 Corintios 7:24. (d)Salmos 103:20, 21.

¿Te imaginas vivir en un mundo en donde los buenos propósitos de Dios y su buena voluntad suceden todos los días? ¿Cómo crees que sería habitar en un lugar en donde la infinita sabiduría y misericordia de Dios abundaran y se desbordaran dentro de cada ser humano? Cierra los ojos y reflexiona en esto: ser llamada a traer la voluntad de Dios a la Tierra. ¿Lo harías?Hermana, ¡Dios ya nos está llamando a hacerlo! Esta es la aventura a la que Dios nos invita hoy. Estudiemos la pregunta 123 del Catecismo de Heidelberg y descubramos juntas cómo lograrlo. 

“Padre, si es tu voluntad, aparta de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.”  (Lucas 22:42)

Sacrificio tácito.  Espantosa agonía.  Intensidad extrema.  La carga de la ira de Dios para salvar a los pecadores.  Jesús entendió lo que estaba por suceder, lo que estaba a punto de experimentar.  A pesar de que oró para que, si era la voluntad de Dios, evitara lo que estaba por vivir, inmediatamente después, Dios respondió su oración fortaleciéndolo para hacer la voluntad del Padre. Sin importar el dolor, sin importar el costo, Jesús lo hizo: consiguió nuestra salvación. 

Quienes no dudan de Dios oran para que se haga su voluntad. La voluntad de Dios es lograr sus propósitos salvíficos en nuestra vida y en la de los demás.  Jesús, que conocía la voluntad de Dios, nos advirtió una y otra vez sobre el costo que requeriría seguirlo hacer su voluntad. 

Hermana, seguir a Dios requiere confianza “ciega”.  Una confianza que nos permite convertirnos en sacrificios vivos (Ro 12:1-2).  Una confianza que, independientemente de lo que podamos perder o lo que nos pueda costar, nos permite obedecer voluntariamente.  Es una confianza que se somete y busca cumplir la misión de amor de Dios a través de nuestra vida para que su gloriosa voluntad se haga en la Tierra como en el Cielo.

Lo más inesperado es que Dios, que es soberano y podría imponer fácilmente su voluntad, nos invita a ser parte de esta magnífica aventura. Cuando obedecemos la voluntad de Dios, podemos ver los destellos de su reino en nuestra vida y en la de quienes nos rodean. ¡Qué gran aventura, qué gran invitación!  Hermana, ¡vale la pena seguirlo sin importar el costo, puessabemos que la voluntad de Dios es buena!  Abandonemos nuestros pequeños planes y busquemos la voluntad de Dios para que experimentemos en pequeños detalles el reino de Dios en este mundo. 

Para finalizar, quiero preguntarte: ¿qué estás esperando? ¿Estás lista para usar toda la salud, riqueza y tiempo que Dios te ha dado para que, conforme Él revele su voluntad en tu vida, lo obedezcas humildemente? Hermana, ¡no lo pienses más! En la voluntad de Dios encontrarás la vida abundante que anhelas. 

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En gozo. 
Reformadas.com

Salime

Salime

Soy Salime, la fundadora de Reformadas. Soy originaria de la CDMX. Ahí nací. Ahí crecí. Ahí conocí a Cristo. Y de ahi me saco Dios para llevarme a una gran aventura a Su lado. Por su gracia, Dios me ha permitido entender la importancia de conocerlo a través de Su Palabra y es por eso que funde Reformadas. A fin de que tu como yo, lo conozcas y aprendas a atesorar a Cristo a través de La Biblia y que así, juntas compartamos el gran mensaje de esperanza en Él a todas las naciones.

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