Pregunta: ¿No se podrían tolerar las imágenes en las iglesias, como si fuesen libros para enseñar a los ignorantes? 
Respuesta: No, porque nosotros no debemos ser más sabios que Dios, que no quiere instruir a su pueblo por imágenes mudas (a), sino por la predicación viva de su Palabra (b).
Versículos de apoyo: (a) Jeremías 10:8; Habacuc 2:18, 19. (b)Romanos 10:14, 15, 17; 2 Pedro 1:19; 2 Timoteo 3:16, 17.

Nuestros corazones están siempre inclinados a adorar a cualquier cosa y en cualquier lugar.  Es por eso que ansiamos tener imágenes de ese alguien o ese algo que adoramos. Queremos poder verlos y de alguna manera tocarlos y sentirlos. Construimos estatuas, compramos estampitas e inventamos historias de los poderes contenidos en ellas. Adquirimos piedras de cuarzo y les damos propiedades mágicas.  Seguimos a personas sin talento y nos convertimos en “fans”. Escuchamos y saboreamos cada palabra que murmura un político corrupto y lo seguimos de todo corazón. Pegamos pósteres en nuestras paredes, imitamos a nuestra celebridad favorita, compramos lo que el mundo dice que compremos para demostrar que somos adoradores fieles y hacemos muchas cosas más. Anhelamos adorar porque para eso fuimos hechas.  Pero, si estamos hechas para adorar, ¿por qué se nos prohíben las imágenes?  Estudiemos la pregunta 97 del Catecismo de Heidelberg para averiguarlo.

Éxodo 32 nos cuenta la historia de los israelitas en el Sinaí.  Mientras esperaban a Moisés, quien se encontraba en la cima de la montaña para encontrarse con Dios, los israelitas se impacientaron y, bajo la supervisión de Aarón, hicieron un becerro de oro. Estaban esperando la revelación de divina, pero se cansaron, su inquietud ganó y se volvieron incrédulos escépticos. No podían entender la espera y, francamente, no entendían a Dios.  ¿Por qué esperar? ¿A dónde los dirigía? ¿Era Dios confiable? En lugar de luchar todas estas preguntas en oración, adoración y espera, decidieron tomar el control y,sintiendo que era lo correcto, crearon un becerro oro; un becerro pesado y sin vida. Aunque muchos estudiosos han dado entender que Aarón simplemente buscaba formar una imagen que reflejara a Dios basándose en el hecho de que había declaradouna fiesta en nombre del Señor (Ex 32:5), en realidad, los israelitas no habían confiado en Dios, quien, a pesar de ser invisible, les había mostrado tangiblemente  a través de señales y milagros, su confiabilidad, su amor por ellos y su poder. Simplemente confiaron en sus corazones y sentimientos más de lo que confiaron en la voz de Dios. ¿Te suena familiar? A mí sí.Si tan solo tuviéramos un amuleto, una imagen o una oración mágica, sería más fácil creer. Humanamente, queremos religión, no una relación con Dios. Eso es lo que hace que las imágenes sean tan peligrosas. 

La realidad, querida hermana, es que hay muchos casos en que las imágenes son simples expresiones artísticas que nacen de una profunda adoración a Dios. Si estudias en Éxodo 25: 17-22, verás que en la arquitectura del templo hay imágenes de querubines y pilares adornados que fueron ordenados por Dios. No debían adorar esas imágenes, sino al arquitecto del templo.  Por lo tanto, las imágenes no tienen una característica negativa inherente, son nuestros corazones los que nos causan problemas. Como Dios lo sabe, ordenó expresamente no crear imágenes para la adoración.  Nunca prohíbe las expresiones artísticas como formas de adorarlo, entendiendo que ninguna imagen, dibujo o canción mostrará la magnitud y grandiosidad de Dios.

Así que, querida hermana, terminamos esta enseñanza y te quiero preguntar, ¿estás adorando a alguna imagen?  ¿Es quizás un amuleto, una cruz o un santo al que le rezas?  ¿Te das cuenta de que no solo te estás conformando con una mentira, sino que estás ofendiendo a Dios? Hermana, arráigate en la verdad: Dios es confiable; la Palabra de Dios es verdadera;  Dios te ha mostrado que te ama en Cristo. 

El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? (Romanos 8:32)

Para finalizar, hermana, te quiero hacer una última pregunta que puede cambiar el rumbo de tu relación con Dios: ¿te desharíasde esa imagen y en su lugar adorarías solo a Dios que esinvisible pero que te ha mostrado tangiblemente su confiabilidad y su amor por ti?

____
En esperanza.

Salime

Salime

Soy Salime, la fundadora de Reformadas. Soy originaria de la CDMX. Ahí nací. Ahí crecí. Ahí conocí a Cristo. Y de ahi me saco Dios para llevarme a una gran aventura a Su lado. Por su gracia, Dios me ha permitido entender la importancia de conocerlo a través de Su Palabra y es por eso que funde Reformadas. A fin de que tu como yo, lo conozcas y aprendas a atesorar a Cristo a través de La Biblia y que así, juntas compartamos el gran mensaje de esperanza en Él a todas las naciones.

Leave a Reply