Después de que Dios nos ha recordado a Israel (ya nosotros) de Su amor incondicional, Él comienza Su reprensión, primero hacia los sacerdotes … y es super duro. Comienza diciendo si soy tu Padre, en donde está mi honor? A lo largo de la historia de la humanidad los niños tenían un respeto inherente, un temor y amor por su padre. Se esperaba que los niños honraran a su padre. Dios también les pregunta, bueno, si soy su Senor, ¿dónde está mi temor? Temor se refiere más como a respeto. Los sacerdotes en Israel habían olvidado a quién le estaban sirviendo y simplemente estaban haciendo todo sin pensar y usando atajos para hacer el servicio mas facil. Dios justamente los desafía a hacer lo mismo a sus gobernadores y altas autoridades. Ellos sacrificaban animales con defectos físicos (enfermos, cojos o adquiridos violentamente) para que ellos pudieran cosechar sus propios beneficios y por eso, Dios los maldijo. Se habían olvidado del privilegio asombroso que era haber sido elegido por Dios para ser sus sacerdotes.

¡Los sacerdotes a los que amamos apuntar son tan parecidos a nosotras! Por ejemplo, cuando sé que conoceré a una persona importante, me aseguro de estar presentable, completamente al tanto de su vida, preparada … y si le doy un regalo, no es algo roto de segunda mano, sino un regalo nuevo y que se que le va a gustar. Sin embargo, muchas veces olvido tratar a Dios con el más alto respeto y por lo tanto leo La Biblia cuando seguramente me quedaré dormida o me pongo a orar en los 5 minutos que tengo entre lo que yo consideraría actividades “mucho más importantes” porque me olvido de que Dios es Dios y por tanto digno de todo mi respeto y temor y amor. Por otra parte, cuando interactúo con mi projimo, o sea cualquier otro ser humano, mi opinión de Dios impregna el cómo reacciono con ellos, el cómo los amo y el cómo veo a la gente. Una vez más, el cristianismo comienza con Su amor y debido a Su amor lo amo y por tanto amo a mi projimo. Pero cuando no vemos a Dios como Dios y tratamos de tomar atajos jugando a la religión olvidando invertir en la relación, actuamos con “indiferencia mecánica”, haciendo rutinariamente lo que creemos debemos hacer entendiendo que eventualmente estas acciones con indiferencia serán diluidas hasta satisfacer nuestros propios placeres. Lo que decimos que creemos no coincide con lo que hacemos. Y al igual que los sacerdotes sacrificaremos lo que está manchado por una religión (y no una relación) que “no da nada, no cuesta nada y no sufre nada y no vale nada” (Martin Luther).

Ahora, como aplicamos esto a nuestra vida? ¿Estás leyendo tu Biblia porque es parte del “hacer Cristiano”? ¿Estás orando en el camino porque te olvidas que orar es hablar con Dios que esta sentado en el trono de la gracia? ¿Estás ayunando porque alguien te dijo o porque estas a dieta o porque ayunar te reenfoca en Dios? ¿Estás sirviendo en tu comunidad, hablando con tus vecinos y siendo luz porque quieres que los demás piensen muy bien de ti (y puedes estar resentida cuando otros no reconocen tus esfuerzos) o sirves porque al amar a Dios no puedes sino tener amor por los demás? Esta lista de deberes se llama “Medios de Gracia” y son cosas que Dios nos ha dado para crecer y fortalecer nuestra fe en Él. Podemos usarlas y hacerlas … incluso cuando nuestro caminar con Dios es seco y nos sentimos desinteresadas. Cuando confíamos en Su Palabra a pesar de nuestras emociones, el Espíritu Santo aparece y transforma nuestro corazon. Asi que usalas pues Él promete en Jeremías 29:13: “Me buscarás y me encontrarás, cuando me busques con todo corazón”.
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Si has sido alentada por este post, por favor pasa tiempo a solas con Dios en Su Palabra y en oración, particularmente si es lo que no deseas hacer. Despues, piensa lo que estas haciendo como religion y no como relacion y pidele perdón a Dios. Hazlo a menudo y con un corazón contrito y gozoso y bebe de Sus promesas. Él te encontrará donde estás si lo buscas con todo tu corazón. También te agradecería que comparta esta publicación en Facebook con tus amigos y la etiqueta como #cautivadaenSugracia.

Salime

Salime

Soy Salime, la fundadora de Reformadas. Soy originaria de la CDMX. Ahí nací. Ahí crecí. Ahí conocí a Cristo. Y de ahi me saco Dios para llevarme a una gran aventura a Su lado. Por su gracia, Dios me ha permitido entender la importancia de conocerlo a través de Su Palabra y es por eso que funde Reformadas. A fin de que tu como yo, lo conozcas y aprendas a atesorar a Cristo a través de La Biblia y que así, juntas compartamos el gran mensaje de esperanza en Él a todas las naciones.

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