Pregunta: ¿Qué exige Dios en el sexto mandamiento? 
Respuesta: Que ni por mis pensamientos, palabras, actitud y aún menos por mis actos, por mi mismo o por medio de otro, llegue a injuriar, odiar, ofender o matar a mi prójimo (a), por el contrario, que renuncie a todo deseo de venganza (b); que no me haga mal a mí mismo o me exponga temerariamente al peligro (c). Para impedir esto, el magistrado posee la espada (d).
Versículos de apoyo: (a) Mateo 5:21, 22; 26:52; Génesis 9:6. (b)Efesios 4:26, Romanos 12:19; Mateo 18:35; 5:25. (c) Romanos 13.14; Colosenses 2:23; Mateo 4:7. (d) Génesis 9:6; Éxodo 21:14; Mateo 26:52; Romanos 13:14.

“Fosas comunes descubiertas en Guadalajara, México”.  “Mamá y bebé acribillados por el papá”. “Cohete explotado en Gaza”.  “Milicias toman hospital”. “Niñas secuestradas por Boko Haram”. “Aborto legalizado”.  “Pareja de ancianos termina su vida humanamente con suicidio asistido”. Estos son los títulos que encontramos día a día en los medios de comunicación. ¡Violencia y más violencia! Es la realidad. Vivimos en una cultura de muerte y violencia. Son tan frecuentes que nos estamos volviendo insensibles a ellas. El asesinato se está convirtiendo en algo normal ante nuestros ojos. Algunos casos todavía nos asustan,  pero otros son simplemente elecciones quepodemos tomar legalmente y que hemos dejado de ver con el lente de la Biblia. Pero, ¿qué dice Dios sobre esto?  Estudiemos la pregunta 104 del Catecismo de Heidelberg para averiguarlo.

Existen dos palabras en hebreo (ratsakh y mut) y dos palabras en griego (phoneuo y apokteino) para “asesinar” y “matar”. El sexto de los Diez Mandamientos habla de ratsakh, o sea, “asesinar”.  ¿Cuál es la diferencia entre una acción y otra? El asesinato es premeditado; no es homicidio involuntario o en defensa propia; no es pena capital o pena de muerte; tampoco es muerte en tiempos de guerra (en el que hay división de opiniones). Es importante diferenciarlas porque muchas veces encontramos en la Biblia guerras en donde millones de personas son destruidas bajo el mandato de Dios. Y Dios, hermana, Dios no viola su propia ley. 

El asesinato nos causa conmoción a todos, pero, ¿por qué?  Bueno, porque fuimos creados a imagen y semejanza de Dios. Así que, cuando se comete un asesinato, se destruye esa imagen, la Imago Dei (imagen de Dios). No podemos tomar la Imago Dei a la ligera. A menos que haya una prueba clara de un delito cometido que establezca la muerte como castigo por testigos confiables y según lo indique la Biblia, tomar la vida de un ser humano creado a la imagen de Dios, es ilegal.  Esto significa que matar puede estar justificado, pero matar también se puede convertir en asesinato cuando la Biblia no justifique el acto.

Hermana, solo hemos hablado de los motivos externos de matar.  Sin embargo, como hemos visto en repetidas ocasiones, todo comienza en el corazón y, según Jesús, la intención de asesinartambién inicia ahí (Mt 5: 21-22). Por lo general, nadie sale a asesinar a una persona sin tener primero una convicción profunda de hacerlo ni un plan. La mayoría de las veces sucede bajo el velo del enojo. La ira humana es el primer motivo por el cual se comete asesinato. ¡Está en los periódicos! Tumbas relacionadas a las drogas. ¿Por qué? Narcotraficantes enojados toman las medidas necesarias para obtener sus propios beneficios. Madre y bebé son asesinados por el padre. ¿La razón? Un papá molesto porque su esposa no estaba de acuerdo con su problema de alcohol. Explosión de cohetes en Gaza. Sí, justo lo que pensaste: ira entre países vecinos. Así, hermana, la lista es interminable. Incluso el aborto y la eutanasia tienen componentes de ira y odio, ¡créelo! Las mujeres odian la idea de arruinar sus vidas al tener un hijo, por lo que toman al aborto como “su elección”.  La sociedad piensa en los dólares “perdidos” en ancianos enfermos o en personas enfermas. Así que, en el fondo, es el odio el que empuja a la eutanasia a seruna alternativa “humana” para terminar con sus vidas.  Sé que muchos de estos problemas son más complejos, pero, en cierto punto, hay un factor de ira que comienza en el corazón y termina en asesinato.

Así que, hermana, espero que nunca hayas asesinado a alguien. Desgraciadamente, si vivimos según el estándar de Jesús, probablemente todas lo hemos hecho. La ira que lleva a las palabras de enojo, asesina. Lo que necesitamos es regresar a Cristo en arrepentimiento y, sobre toda cosa guardada, guardar nuestro corazón (Pr 4:23). Cada pecado que hemos cometido se sembró al albergar odio en nuestro corazón.

Así que, hermana. Espero que nunca hayas asesinado a alguien. Desagraciadamente, aun viviendo según el estándar de Dios, es probable que todas lo hayamos hecho. Recuerda que no necesitas un arma para cometer asesinato, incluso nuestras palabras pueden estar tan llenas de ira a tal punto de asesinar (Mt 5:21-26). Los pecados que cometemos se siembran al albergar odio en nuestro corazón. Lo que necesitamos es regresar a Cristo en arrepentimiento y, sobre toda cosa guardada, guardar nuestro corazón (Pr 4:23). Hermana, esto puede cambiar. ¡Acércate a Dios!

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En arrepentimiento.
Reformadas.com

Salime

Salime

Soy Salime, la fundadora de Reformadas. Soy originaria de la CDMX. Ahí nací. Ahí crecí. Ahí conocí a Cristo. Y de ahi me saco Dios para llevarme a una gran aventura a Su lado. Por su gracia, Dios me ha permitido entender la importancia de conocerlo a través de Su Palabra y es por eso que funde Reformadas. A fin de que tu como yo, lo conozcas y aprendas a atesorar a Cristo a través de La Biblia y que así, juntas compartamos el gran mensaje de esperanza en Él a todas las naciones.

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