Acepté a Cristo cuando mi mamá me habló del libro de Apocalipsis. Mientras íbamos de la escuela a la casa, ella me contaba acerca de los sellos, las copas, las plagas, la muerte y la persecución que vendrán. Me asusté demasiado porque sabía que sin Cristo me merecía todo eso y más. Ella continuó contándome pedacitos de este libro, pero nunca me dijo cómo escapar de las tribulaciones. No fue hasta que una de sus buenas amigas me habló de Jesús. La paz que sentí ese día al saber que ya había sido perdonada en Cristo, es la misma paz que todavía tengo hoy.

Apocalipsis es un libro sobre el juicio. Es un libro que debe asustar a cualquier incrédulo, pues en él nos enfrentamos al poder y a la santidad de Dios viéndolo destruir el mal y el pecado. Sin embargo, para nosotras como creyentes, Apocalipsis es un libro de aliento y de esperanza. En él vemos al Cordero en gloria que murió y resucitó al tercer día, al Rey que ahora reina victorioso y que regresará pronto para redimir nuestras vidas y todo lo que nos rodea, para que en su momento, habitemos en su presencia para siempre.  Apocalipsis no es un libro de fechas, no es un libro que te permita predecir el día del Señor, es, simplemente, una revelación, la revelación de Cristo. Este libro cierra la Biblia mostrándonos, al igual que cada libro que hemos estudiado, que Cristo es nuestra única esperanza.

Según Apocalipsis, el autor de este libro es el que da testimonio de la Palabra de Dios y de Jesucristo (Ap 1:1-2). De acuerdo al testimonio histórico de los primeros cristianos, identificamos a Juan el apóstol como el escritor. El título de Apocalipsis proviene del griego apokalupsis, que significa revelación. Fue escrito a siete iglesias que estaban experimentando persecución. La fecha en la que fue escrito no es segura, hay muchos debates alrededor de este tema. Yo creo que fue escrito después de Nerón y durante la persecución del emperador Domiciano, pero bueno, ese es mi punto de vista, no tienes que estar de acuerdo.

Una característica de Apocalipsis es la cantidad de símbolos que maneja, sin embargo, veremos que no son nuevos símbolos, sino que toma los mismos del Antiguo Testamento, de tal forma que las siete iglesias habrían entendido fácilmente el referente. Además, como los otros libros, Apocalipsis es un libro con promesa.   “Dichoso el que lee y dichosos los que escuchan las palabras de este mensaje profético y hacen caso de lo que aquí está escrito…” (Apocalipsis 1:3)

La visión de esta profecía pretende afectar nuestro presente, busca alentarnos y amonestarnos para prepararnos para el futuro. Para evitar cualquier tipo de confusión, trataré de explicarte Apocalipsis como si lo estuviéramos leyendo en el primer siglo. En esta ocasión, no tendrán parte las 4 interpretaciones escatológicas de las que hablamos en el estudio anterior. De nuevo, puedes no estar de acuerdo. Mi esperanza es que, conforme estudiemos Apocalipsis, puedas pintar una imagen amplia de Cristo, y que al final, hayas sido animada a permanecer en la senda de Dios. ¡Sumerjámonos en Apocalipsis!

Juan comienza presentándonos a las siete iglesias de Asia menor, las destinatarias de Apocalipsis (Ap 1-3). Eran iglesias reales con problemas reales que al leer esta carta terminaban animadas y llenas de esperanza. Algunos han dicho que estas siete iglesias representan siete etapas históricas de la iglesia, y que ahora estamos viviendo la última. Otros te dirán que leas y te veas reflejada con el fin de saber a qué iglesia te pareces y a qué advertencia debes prestar atención.

Juan nos dice que las siete iglesias son siete candeleros de oro (aludiendo a Zacarías 4) y que Jesús camina en medio de ellos. Jesús está ahí porque tiene un mensaje para cada una de ellas. Para comenzar, habla de los problemas específicos que cada iglesia estaba enfrentando, por ejemplo, apatía, idolatría, inmoralidad, etc. Todas las iglesias, a excepción de la de Filadelfia, eran iglesias infieles. Así como Israel tuvo que tomar una decisión, y de la misma manera en que nosotros debemos hacerlo, las iglesias tuvieron las opciones de obedecer o desobedecer a Dios (Dt 30:15-20). La mayoría eligió comprometer su obediencia a Cristo para evitar persecución. Jesús advirtió que habría más persecución (Ap 2:9-10). Nosotras, al igual que todos ellos, necesitamos tomar una decisión firme, incluso si nos cuesta la vida: ser fieles al mundo o a Cristo.

Más adelante, Juan nos lleva al trono celestial (Ap 4-5:14). En esta parte, nos muestra a Dios en su trono (Ap 4:1-11). Esta es una imagen que fue tomada directamente de Ezequiel 1, Isaías 6 y Daniel 7. En esta escena, toda criatura descrita está adorando a Dios y le da gloria porque Él es santo. También vemos a Dios con un rollo en su mano (Is 8:16, Ez 2-3, Dn 12), pero nadie es digno de abrirlo. Juan lloró ante esta escena. Mi esposo recientemente señaló que no hay ninguna acción, por más buena que sea, que nos permita abrir ese pergamino, el único que tiene poder sobre el rollo es el León de la tribu de Judá (Gn 49:9), la raíz de David (Is 11). En el capítulo 5, versículo 12, vemos al Cordero que fue inmolado siendo honrado porque Él es el único digno. Estas tres referencias son sobre Jesús, el sacrificio perfecto que ahora reina en victoria, el único que puede hacer que lo que está por suceder pase.

Los siguientes once capítulos hablan sobre tres grupos de símbolos que abordan siete sucesos. No sé si ya te diste cuenta, pero el número 7 es un número importante en Apocalipsis. Este número proviene de la historia de la creación en Génesis 1 y simboliza la finalización, lo completo. Los tres grupos de los que hablaremos tratan de siete sucesos en bloques paralelos, como si los tres conjuntos nos señalaran un mismo acontecimiento. Aun así, tú puedes leerlos como una secuencia histórica lineal que ya pasó, que está pasando, o que está por pasar, dependerá de tu interpretación escatológica. (Si tienes dudas, lee la publicación anterior).

Comenzaremos hablando de los sellos. Los primeros cuatro sellos son lo que se conoce como los jinetes del Apocalipsis (también los vemos en Zacarías 1). El primero es blanco y simboliza una paz falsa. El segundo es rojo y representa sangre o guerra. El tercero es negro y alude a la hambruna. El cuarto que es pálido, apunta a la muerte. El quinto sello es atribuido a los mártires que han sido asesinados por la causa de Cristo. Ellos preguntan a Dios cuánto tiempo más pasaría antes de que Él juzgue (Ap 6:10). Aunque Dios dice que habrá más mártires, también les pide que descansen, Él los vestirá de blanco. Este pasaje en particular me ha dado esperanza pensando en aquellos hermanos y hermanas que enfrentan persecución, pues me da la certeza de que estas muertes injustas no serán para siempre, sino que habrá un final.  También me alienta el ver cómo nuestras oraciones de súplica por ellos son escuchadas por Dios, quien entiende el dolor, escucha cuando lloramos, y tiene una respuesta de esperanza hoy y para siempre. El sexto sello es sobre Dios cumpliendo esta súplica: el día del Señor (los estudiamos en muchas otras publicaciones del Antiguo Testamento, también es muy claro en Isaías 2 y en Joel 2). El justo juicio de Dios vendrá y destruirá la iniquidad y el mal, y nadie podrá resistirse al juicio, excepto aquellos que han sido sellados con el sello del Cordero (Ef 1:13, Ap 7: 3). Las 144 000 personas de Números 1, las 12 000 de cada tribu de Israel, cada nación, todo color y toda forma, todos los que hemos sido salvados por la sangre de Jesús, estaremos parados de frente al trono de Dios en alabanza. Después se abre el séptimo sello y las oraciones de los santos son arrojadas a la tierra y el justo juicio finaliza (Ap 6:10, 8:4).

La siguiente parte trata sobre las trompetas. Cuando leas las primeras cinco, verás las similitudes con las plagas en Éxodo 7:11. La quinta trompeta vendrá cuando una estrella caiga del cielo, y desde el centro de la tierra saldrán demonios en forma de langosta. Por otro lado, la sexta trompeta representa cuatro ángeles que tienen un propósito similar al de los jinetes de los sellos. En el capítulo 9, versículo 20, verás que, al igual que pasó con el faraón en Egipto, la gente que todavía esté viva después de las plagas se negará a arrepentirse. En lo que parece una pausa, nos encontramos con el pergamino abierto. En el rollo hay dos testigos que tienen una vara de medir y miden el templo y el altar. Esta parte la hallamos en Zacarías 2 y en Ezequiel 40 al 42, generalmente muestran propiedad y protección. Aquellos que estén afuera de las paredes internas del templo y que no fueron medidas, morirán. Los dos testigos que miden son interpretados por algunos como futuros profetas que vendrán a amonestar a las personas para declarar a Cristo como única esperanza. Otros los interpretan como la iglesia universal, la cual también llama y exhorta a las personas al arrepentimiento para llevarlas a Cristo. A pesar de que estos dos testigos serán asesinados por la bestia (Ap 11:9, Dn 3), Dios los resucita y muchos glorifican el nombre de Dios en el cielo (Ap 11:13). La resurrección de los testigos nos muestra otra vez a Jesús. Es su amor y su sacrificio lo que conquista, lo que trae arrepentimiento y esperanza a todas las naciones. Al sonar la séptima trompeta vemos que Jesús reina y es adorado por sus hijos, y todos aquellos que no confiaron en Cristo para la salvación van a juicio eterno.

Hasta este punto te he explicado ya la mitad de Apocalipsis. Como puedes ver, querida hermana, este libro es una evidencia más de la gran necesidad que tenemos de Cristo. Es importante que veas la seriedad de Apocalipsis, no es una historia más de ficción. Apocalipsis nos muestra la severidad de nuestros pecados, también nos enseña que no hay nada malo, pecaminoso o impío que pueda estar ante la presencia de Dios porque Él es santo. Cuando confiamos en que Cristo pagó nuestros pecados, Dios nos ve como santos porque hemos recibido una túnica blanca por parte de Jesús. La sangre de Cristo nos ha limpiado. Si nos paramos ante el trono de Dios sin haber sido redimidas en Cristo, nos pararemos ante un Dios justo que nos juzgará. Pero si nos paramos ante el trono redimidas, escaparemos del juicio y podremos pararnos ante su presencia para adorarlo por toda la eternidad.

Así que hoy, hermana, te pregunto, cuando te presentes ante nuestro Dios justo, ¿te pararás sin Cristo para enfrentar el juicio eterno, o te pararás humildemente declarando que por gracia y con fe en Cristo has sido perdonada y entrarás a su corte en adoración? Una decisión que, como veremos en el siguiente estudio, tiene consecuencias eternas.  Espero que este libro te ayude a tomar una decisión firme para poder estar de frente al Rey de reyes siendo perdonada.

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En esperanza viva #CautivadaEnSuGracia @cautivadaensugracia

 

Salime

Salime

Soy Salime, la fundadora de Reformadas. Soy originaria de la CDMX. Ahí nací. Ahí crecí. Ahí conocí a Cristo. Y de ahi me saco Dios para llevarme a una gran aventura a Su lado. Por su gracia, Dios me ha permitido entender la importancia de conocerlo a través de Su Palabra y es por eso que funde Reformadas. A fin de que tu como yo, lo conozcas y aprendas a atesorar a Cristo a través de La Biblia y que así, juntas compartamos el gran mensaje de esperanza en Él a todas las naciones.

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