“Cuando comencé a leer la Palabra de Dios, pensé que se trataría de una serie de instrucciones sobre qué cosas podría hacer y qué no”.   Este es el testimonio de una mujer que ha seguido con nosotras la serie de La Biblia libro por libro. Como ella, hay mucha gente que piensa lo mismo. Sin embargo, hermana, la Palabra de Dios no es un libro viejo lleno de mandatos que no tienen nada que ver con nuestra era moderna. A lo largo de todo este estudio, hemos visto que la Biblia nos muestra la santidad de Dios y nos enfrenta a la gravedad del pecado con la esperanza de que lleguemos al arrepentimiento y al perdón a través de la fe en Cristo. Apocalipsis, como el resto de los libros de la Biblia, no tiene otro propósito sino compartir este mensaje. Nos lleva, una última vez, a la pregunta que hemos estudiado repetidamente: ¿escogerás la salvación que Dios ha provisto por medio de su Hijo o tomarás tus propios caminos intentando ser tu propio salvador? Finalicemos este gran libro y veamos cuáles son las consecuencias que cada opción conlleva.

Anteriormente, estudiamos los sellos y las trompetas como dos de los tres grupos de símbolos que plantean siete sucesos y que, a la vez, muestran una misma realidad. Antes de comenzar con el tercero y último, Juan hizo una pausa para ayudarnos a entender que la batalla entre el bien y mal no es un simple conflicto dentro de nosotros mismos, sino una lucha que va mucho más allá. Veamos cuál es. 

Dios quiere que entendamos que la persecución a los creyentes y al mal no es algo nuevo. Tuvo sus orígenes en una batalla cósmica entre Dios y Satanás en la historia pasada (Is 14:12-17). El inicio de esta guerra lo encontramos en Génesis 3:15. La serpiente, Satanás o el dragón, como quieras llamarle, odia a Dios y siempre ha querido destruir a Cristo y a su gente. La única manera que existe para protegernos contra este odio es a través de la sangre del Cordero y del mensaje de cual damos testimonio, valorando más al Evangelio que a nuestra propia vida (Ap 12:11); la única esperanza que tenemos en vida y muerte es que pertenecemos a Cristo y Él nos guardará de la destrucción que Satanás quiere que experimentemos.

Más adelante, Juan nos presenta al diablo detrás de dos bestias. Algunos dicen que representan al falso profeta y al anticristo, dos figuras que buscarán que la gente adore al diablo. Otros piensan que simbolizan poderes militares y políticos que también tendrán la intención de llevar a la gente a Satanás bajo la filosofía de que cada quien puede hacer su voluntad y desobedecer a Dios sin ninguna consecuencia. Sin importar la interpretación, el objetivo es el mismo: alejar a las personas de Dios. 

Desde siempre ha existido y existirá hasta el final de los tiempos una lucha para separarnos de nuestro Creador.  Aun si no estás muy familiarizada con el libro de Apocalipsis, estoy segura de que en algún momento de tu vida has escuchado hablar del 666. Este es un símbolo bastante famoso. Es visto como un chip o una marca tipo tatuaje. De lo que se trata es que, quien lo porte, dará por hecho que está del lado del diablo (Ap 13:17, Ap 15:2). 

La situación a la que nos enfrentaremos con el 666 me lleva a recordar Deuteronomio 6:4-8. Partiendo de estos pasajes, podemos encontrar dos posturas de las cuales debemos elegir una. Por un lado, tenemos la opción de prometer nuestra lealtad a Dios en obediencia y fe para ser partícipes de la alabanza que viene de nuestra salvación (Ap 14:1-5). Por el otro, podemosdecidir ser desobedientes y apáticos con el Señor. Esto significa elegir seguir las ambiciones de nuestros deseos y dioses;significa ser leal a Satanás (Ap 14: 9-11). Ambas opciones llevan consigo una consecuencia. Tomar la decisión, definitivamente, no es tan sencillo como parece. Cuando elegimos ser leales a Dios, enfrentaremos oposición física y espiritual, sin embargo, la alianza con Cristo también traerábendición y vida eterna (Ap14:12-13). El resultado de elegir al mundo, o sea, de seguir a Satanás, es el juicio eterno (Ap 14:14-20, Dt 30:15-20).

Después de esta explicación, Juan continuó con la última serie de sucesos: las copas de la ira. Estas copas serán derramadas y traerán el furor que Dios tiene contra el pecado. En esta parte vemos nuevamente similitudes con las plagas de Éxodo 7-11.Aun después de que la ira sea derramada, la gente morderá sus lenguas en la angustia y maldecirán al Dios del Cielo y no se arrepentirán (Ap 16:10-11). De hecho, saldrán al valle de Armagedón donde organizarán una guerra contra Dios (Jue 5:19, 2 R 23, Ez 38-39). Algunos creen que esta batalla está aún en el futuro y que será la pelea final entre el bien y el mal.  Otros piensan que se trata de la lucha que existe a nuestro alrededor.Independientemente de la interpretación, podemos ver que el mal será juzgado. Al ser derramada la última copa, llegará el día del Señor, en donde el mal será destruido para siempre. 

La esperanza y la alegría destacan en la conclusión de este libro. Juan empezó mostrándonos a Babilonia (Ap 17-19). La presentó como una prostituta ebria con la sangre de los mártires. ¡Juan estaba maravillado en gran manera! (Ap 17:6). ¡¿Te imaginas?! Incluso el apóstol amado se asombró al ver la basura que el mundo ofrece. Así que, hermana, no te sorprendas si te sientes tentada por lo que el mundo quiere darte. Ninguna de nosotras está exenta. Sin embargo, al igual que Juan, debes tener presente que todo lo que el mundo te ofrece conduce a la destrucción (Ap 17:8). Todo el que no tenga su nombre escrito en el libro de la vida, junto con la prostituta y la bestia, irán a la destrucción eterna. 

Cuando el pecado no es redimido por la sangre de Jesús te llevará a perder la eternidad a lado de Jesús. Dios está gritando que salgas de ahí, que no seas partícipe del pecado ni recibas las plagas, porque los pecados han llegado hasta el Cielo y Dios nos ha recordado las maldades (Ap 18:4-5). Después de la destrucción del mal, los cristianos de todo tiempo se regocijaránporque la salvación, la gloria y el poder pertenecen a nuestro Dios, y sus juicios son verdaderos y justos (Ap 19: 2). Jesús vendrá y juzgará; vendrá y reinará a todos los que fuimos comprados por su sangre y lo alabaremos.

El capítulo veinte nos presenta el milenio. Como vimos anteriormente, existen cuatro diferentes interpretaciones. En esta ocasión, no dedicaremos más tiempo en ellas. No obstante, debemos recordar que Satanás buscará reinar y organizar una batalla contra Jesús, pero que, con una sola palabra, Satanás, los imperios rebeldes y todas las personas que siguieron sus mentiras serán juzgados y echados al eterno lago de fuego en el que serán atormentados de día, de noche y para siempre (Ap 20:10-15). 

El desenlace de Apocalipsis es la esperanza de la gloria futura en Jesús. La iglesia, la novia de Cristo, vestida de blanco. El marido, Cristo, ha preparado una morada para ella. ¡Dios está ahí! ¡Dios vive ahí! El Señor quitará nuestras lágrimas y no habrá más murete. El dolor no existirá jamás. Todo será nuevo (Ap 21:5). Dios nos dará un nuevo Edén (Gn 2); una nueva Jerusalén (Ez 2, Sof 3). Cada promesa que tenemos hoy la vemos cumplida en este libro. La sangre de Cristo que nos ha redimido también nos ha dado el privilegio de estar con nuestro Padre amado para adorarlo en nuestro nuevo hogar y para siempre. 

En ocasiones, cuando sentimos desconcierto hacia algo, es porque no nos hemos atrevido a enfrentarlo. Entiendo que hayas sentido miedo hacia Apocalipsis o que hayas creído que es un libro confuso. Así que, hermana, te invito a que abras tu Biblia y encuentres en él a Jesús. Apocalipsis tiene un mensaje lleno de esperanza que nos animará a perseverar fielmente hoy que aún vivimos en medio de Babilonia. Además, nos preparará para que, cuando Dios nos llame a casa o regrese, nos presentemos puras ante su presencia. Apocalipsis nos inspira a ser como las novias en Israel del pasado, que se asomaban a la ventana día tras día, esperando a que el esposo regresara de la morada que había preparado ellas. 

Hoy, hermana, me gustaría que reflexionaras en qué o en quién estás depositando tu esperanza. Toma unos minutos y pregúntate si en verdad estás viviendo fielmente y a la espera de nuestro Rey. Piensa si habitualmente tienes gozo y paz incluso cuandoenfrentas alguna dificultad. Y si tú, como yo, luchas día a día por aferrarte a la esperanza de Cristo, ¿beberás de este increíble libro y orarás para que estas promesas puedan sostener tu presente?

VIVE

1. La segunda parte del Apocalipsis habla la nueva Jerusalén en la Tierra. Si el Cielo viene a nosotros y Cristo regresa al mundo en victoria, ¿cómo cambia tu urgencia de traer el Reino de Cristo hoy?

2. El libro de Apocalipsis habla de que habrá gente que estará en la presencia de Dios y otra que pasará la eternidad en el Infierno. ¿Cómo te impulsa esta realidad a evangelizar y a discipular? 

LIDERA

1. Apoyándote en la Biblia, ¿cómo puedes explicarle a alguien que un Dios santo requiere juicio contra el pecado? ¿Cómo le explicarías la salvación en Cristo usando versículos de Apocalipsis?

Reformadas

Reformadas

Soy Salime, la fundadora de Reformadas. Soy originaria de la CDMX. Ahí nací. Ahí crecí. Ahí conocí a Cristo. Y de ahi me saco Dios para llevarme a una gran aventura a Su lado. Por su gracia, Dios me ha permitido entender la importancia de conocerlo a través de Su Palabra y es por eso que funde Reformadas. A fin de que tu como yo, lo conozcas y aprendas a atesorar a Cristo a través de La Biblia y que así, juntas compartamos el gran mensaje de esperanza en Él a todas las naciones.

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