Pregunta: ¿Cómo concluyes esta oración? 
Respuesta: “Porque tuyo es el reino, el poder y la gloria por todos los siglos”. Es decir, te pedimos todo esto porque, siendo nuestro Rey todopoderoso, tú puedes y quieres concedernos toda clase de bien (a); esto para que, no a nosotros, sino a tu santo nombre, sea toda la gloria (b) por todos los siglos.
Versículos de apoyo: (a) Romanos 10:12; 2 Pedro 2:9. (b) Juan 14:13; Jeremías 33:8, 9; Salmo 115:1.

El mundo nos llama a buscar reconocimiento, trofeos y popularidad. Quiere que encontremos satisfacción en productos y tendencias. Nos impulsa a sentirnos el centro del mundo, en donde podamos encontrar plenitud haciendo lo que nos plazca, y cumpliendo nuestros deseos a través de otros. Pero, la verdad, hermana, es que fuimos creadas para algo más. Todas estas ideas que el mundo está exponiendo jamás nos satisfarán, ¡Dios nos creó con otro propósito! Déjame explicártelo mientras estudiamos la pregunta 127 del Catecismo de Heidelberg. 

La parte final de la oración del Padrenuestro es una afirmación. Estas últimas palabras son el reconocimiento de que Dios es soberano; que todo comienza y termina con Él.  Su reino vendrá porque Él lo ha dicho. Solo Dios tiene el poder para hacerlo a fin de que todo lo glorifique. Todo le pertenece a Él.  Dios es soberano sobre absolutamente todo. Entendiendo esto, hermana, podemos estar seguras de que cada una de nuestras oraciones es escuchada y será respondida de acuerdo a la buena y perfecta voluntad de Dios, siempre para su gloria.

¡Qué gran alivio! ¡Todo lo que Dios hace es para su gloria! Cada situación tiene como propósito glorificarlo, y siempre será así. Hermana, entender que Dios es bueno, misericordioso y abundado en gracia, nos permite confiar en Él, depender de Él y obedecerlo en los altibajos, pues sabemos que fuimos creadas para glorificarlo y disfrutarlo para siempre.

Cuando entendemos quién es Dios, quiénes somos nosotras, y lo que Él logró en la cruz, podemos tener vidas centradas en la realidad. ¿Sabes la carga tan grande que te quitas de los hombros cuando comprendes esta verdad? La presión de construir una vida perfecta y glorificarnos desaparece. Al reconocer que todo el poder y la gloria le pertenecen a Dios, dejamos de correr en círculos sin llegar a ninguna parte. En cambio, comenzamos a florecer al cumplir el propósito para el que fuimos creadas, y encontramos gozo, contentamiento, paz y amor, pues es lo que nuestras almas anhelan. 

¿No te parece asombroso?  ¿No es esta la mejor noticia? Estamos por concluir el estudio bíblico del Catecismo de Heidelberg, y esta travesía debería permitirnos tener un enfoque mucho más sobrio sobre la realidad en donde Dios debe ser glorificado para que nosotras prosperemos y nos llenemos de gozo.

Así que, hermana, para finalizar quiero preguntarte: ¿has tenido suficiente intentando construir tu reino y luchar por tu gloria?  Tal vez sea hora de darle a Dios su lugar debido y comenzar a vivir al máximo, en abundancia. Es tu elección. ¿Qué vas a elegir hoy?

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Solo en Cristo.
www.reformadas.com

Salime

Salime

Soy Salime, la fundadora de Reformadas. Soy originaria de la CDMX. Ahí nací. Ahí crecí. Ahí conocí a Cristo. Y de ahi me saco Dios para llevarme a una gran aventura a Su lado. Por su gracia, Dios me ha permitido entender la importancia de conocerlo a través de Su Palabra y es por eso que funde Reformadas. A fin de que tu como yo, lo conozcas y aprendas a atesorar a Cristo a través de La Biblia y que así, juntas compartamos el gran mensaje de esperanza en Él a todas las naciones.

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