Comencemos por entender lo básico: ¿qué es la justicia? El diccionario la define así:

Justicia11. f. Virtud que inclina a dar a cada uno lo que le pertenece o lo que le corresponde.2. Derecho, razón, equidad: la regañó con justicia; justicia divina.3. Lo que debe hacerse según el derecho o la razón: sólo pide justicia.4. Pena o castigo y su aplicación: al final se hizo justicia.5. Poder judicial.6. Administrar justicia loc. DER. Aplicar las leyes en los juicios civiles o criminales y hacer cumplir las sentencias.7. Hacer justicia loc. Obrar en razón o tratar a alguien según su mérito, sin atender a otro motivo, especialmente cuando hay competencia y disputa: le hicieron justicia devolviéndole lo que le habían quitado.

La palabra “justicia” tiene varios significados según la perspectiva. Algo es justo ante nuestros ojos cuando la moral gana. En este sentido, la justicia está relacionada con la rectitud. Generalmente, cuando el resultado de una acción en la que están involucradas dos partes es equitativo, nos parece justo. Por ejemplo, si dos personas trabajaran por algo, obtuvieran una ganancia y la dividieran en partes iguales, eso sería lo justo. Ante este supuesto, podríamos agregar al significado de “justicia” palabras como “razonable”, “honrado”, “claro” y “favorable”.

Jim McGuiggan describió uno de los alcances de la palabra “justicia” de la siguiente manera:

La palabra “justicia” se usa también en un sentido retributivo (punitivo) cuando un criminal recibe “lo que merece a la luz del mal que ha cometido”. Ese uso de la palabra involucra un sentido de justicia, claro, pero es justicia expresada en el castigo. En tales casos, diríamos que el veredicto y la sentencia fueron “justos”. Cuando queremos “justicia”,queremos lo que es recto y razonable como se expresa al satisfacer nuestros derechos; pero cuando queremos que un criminal reciba “justicia”, queremos que lo razonable y equitativo se exprese en el castigo. En el caso del criminal, si el castigo no se lleva a cabo, pensamos que no se ha hecho justicia. En nuestro caso, si no somos beneficiados al recibir lo que pensamos que se nos debe, creemos que no se ha hecho justicia.

Es común escuchar a la gente decir que quiere que le hagan justicia. Es probable que nosotras mismas hayamos repetido esa frase. El problema es que, la mayoría de las veces, nuestra idea de justicia no es la misma a la de Dios. Cuando nos lastiman, ¿debemos quedarnos quietos y no hacer nada? ¿En qué caso debemos defendernos y hasta qué punto es sano y correcto? Este es un dilema constante que sufre cualquier persona que busca honrar a Dios con su vida. Queremos amar a nuestro prójimo, pero, ¿y si nos agrede continuamente?

Muchas veces culpamos a las leyes del país en el que vivimos de nuestra situación. Acusamos a los políticos, a las personas maleducadas, a los alborotadores, a los rateros y hasta al vecino. Vivimos culpando y buscando una retribución por el mal que nos han causado, pero, ¿qué del mal que nosotras hemos causado? ¡Por supuesto que no existe! O por lo menos eso quisiéramos. A veces, el enojo y el dolor en nuestro corazón son tan viejos que lo que realmente buscamos es venganza. Pero, hermana, cuando tomamos el asunto en nuestras manos, las consecuencias son devastadoras. 

Este escenario me recuerda a la historia de Tamar (2 Sa 13), la hija del rey David. Uno de sus hermanos —o medios hermanos—, Amnón, comenzó a desearla. Un día, fingió estar enfermo y le pidió que le llevara comida a la cama. El plan funcionó y Amnón terminó abusando sexualmente de ella. Esto fue lo que Tamar le dijo antes de que la tomara por la fuerza (2 Sa 13:12-13 NVI):

¡No, hermano mío! No me humilles, que esto no se hace en Israel. ¡No cometas esta infamia! ¿A dónde iría yo con mi vergüenza? ¿Y qué sería de ti? ¡Serías visto en Israel como un depravado! Yo te ruego que hables con el rey; con toda seguridad, no se opondrá a que yo sea tu esposa.

¡Qué pena no saber escuchar! Al pedirle que no lo hiciera, le recordó su relación familiar llamándolo“hermano”. Le advirtió que la humillaría. Además, le recordó que, debido a su parentesco, tomarla como mujer no era una acción permitida en su país. Le pidió que no cometiera tal infamia, pues el futuro de ambos peligraba. Tamar no sólo pensó en ella, sino en su hermano. Finalmente, le sugirió que hablara con su padre para que les autorizara unirse en matrimonio. No hubo respuesta alguna por parte de Amnón. La reacción de Tamar nos habla de una mujer amable, bondadosa y considerada; una mujer que, si culpa alguna, fue violentada por su propio hermano y primo, pues este último fue cómplice. Seguramente esta historia te suene familiar. Yo he escuchado varioscasos similares. Lo más triste es saber que niños y niñas son abusados sin siquiera poder defenderse de sus propios familiares. 

Otro hermano de Tamar, Absalón, tomó venganza por su hermana y mató a Amnón. Sólo como referencia, Amnón fue el primer hijo de David. Me llama la atención la frase del versículo 32, dicha a David después del asesinato de su primogénito: “Absalón ya lo tenía decidido desde el día en que Amnón violó a su hermana Tamar”. El sobrino del rey David, Jonadab, el colaborador de la violación, fue quien pronunció estas palabras. ¡Este hombre no tuvo suficiente y siguiómetiendo cizaña en la familia! Además de ser cómplice en la violación, puso a David en contra de su hijo Absalón. Jonadab nunca aceptó su culpa ni reconoció el mal que le provocó a Tamar y a su familia. 

Veamos las consecuencias que surgieron a partir del pecado que cometió Amnón y, más adelante, de la venganza que tomó su hermano: Absalón comenzó a acumular enojo y odio hacia su padre. Sí, fue justo el mismo sentimiento de injusticia que experimentamos al recordar los abusos que hemos vivido o que alguno de nuestros seres queridos ha padecido. Me imagino que se preguntaba por qué su padre no hizo más por defender a su hermana. Seguramente se cuestionaba si nunca se dio cuenta de la situación que su familia estaba atravesando. ¡Vaya rey! Supongo que Absalón pensaba que, si David no hubiera sido un padre tan ausente o si hubiera convivido más tiempo con sus hijos, la historia hubiera sido diferente. ¿Qué clase de rey no sabe gobernar su propia casa? Claro, esto es sólo lo que yo imagino. Vayamos a 2 Samuel 15: 2-6(NVI) para conocer el comportamiento de Absalón después de ir guardando rencor en su corazón:

Se levantaba temprano y se ponía a la vera del camino, junto a la entrada de la ciudad. Cuando pasaba alguien que iba a ver al rey para que le resolviera un pleito, Absalón lo llamaba y le preguntaba de qué pueblo venía. Aquel le decía de qué tribu israelita era, y Absalón le aseguraba: “Tu demanda es muy justa, pero no habrá quien te escuche de parte del rey”. En seguida añadía: ¡Ojalá me pusieran por juez en el país! Todo el que tuviera un pleito o una demanda vendría a mí, y yo le haría justicia. Además de esto, si alguien se le acercaba para inclinarse ante él, Absalón le tendía los brazos, lo abrazaba y lo saludaba con un beso. Esto hacía Absalón con todos los israelitas que iban a ver al rey para que les resolviera algún asunto, y así fue ganándose el cariño del pueblo.

Durante años, Absalón guardó enojo en contra de su padre. Como resultado, trató de quitarle el reino e intentó matarlo. Esta parte de la historia le puedes encontrar en 2 Samuel 15-18. David había ordenado que no mataron a su hijo, pero sus hombres le tenían odio por haber causado tanto alboroto. Al final, Absalón terminó colgado y traspasado por lanzas, y todavía lo remataron (2 Sa 18:15). Después de todo este terrible desenlace, la Biblia nos dice que David lloró y lamentó la muerte de su hijo, pues lo amaba. 

Como muchos hombres, David fue un padre terrenal. Como rey, tampoco logró impartir justicia como debió haberlo hecho. Sea cual sea la razón detrás de sus acciones, no le hizo justicia a su hija Tamar. No la protegió de su primo ni de su hermano porque no estaba al tanto de su familia. Me gustaría que tomaras un tiempo y pensaras en algún momento de tu vida en el que te hubiera gustado que tu papá te hubiera defendido. Ahora piensa en alguna situación en la que hubieras querido que las autoridades de tu país hubieran hecho algo respecto a lo sucedido. ¿Hay algún clamor en lo profundo de tu corazón pidiendo que te hagan justicia?

La historia se repite al día de hoy. Los padres siguen ausentes en sus hogares. Los líderes del gobierno no cumplen su función como jueces. La pregunta es: ¿obtenemos algo bueno al tomar la situación en nuestras manos para hacer justicia? ¡Tan sólo mira el fruto del rencor que guardó Absalón! ¿¡Qué legado le dejó a su familia!? ¿¡Crees que su hija estaba orgullosa de saber que su padre mató a su tío y traicionó a su abuelo!? Por último, lo único que encontramos es un rey con una familia hecha añicos: una hija violada por uno de sus hermanos, un hijo asesinado por otro hijo, quien, además, traicionó a su padre y luego fue murió a manos de sus hombres. 

La venganza no es la respuesta para obtener justicia, sin embargo, esa es la idea que el mundo promueve todos los días. A través de los medios de comunicación y del mensaje de la gente que nos rodea, aprendemos a desquitarnos y a causar daño a otros con tal de que nuestra reputación no quede manchada. Si observas de cerca la vida de Absalón, te darás cuenta de cómo el enojo en su corazón creciócada vez más por el deseo de venganza, y nunca estuvo satisfecho. Definitivamente, la justicia sólo se obtiene con algo mayor, superior a toda idea humana. 

No tomen venganza, hermanos míos, sino dejen el castigo en las manos de Dios, porque está escrito: ‘Mía es la venganza; yo pagaré’, dice el Señor.  (Ro 12:19 NVI)

APRENDE 

1. Lee 2 Samuel 13:1-33. ¿Cómo se llamaba el sobrino de David? ¿Quién le dio la idea a Amnónde causarle mal a su hermana? ¿Quién le dijo a Tamar que fuera a atender a su hermano Amnón? ¿Quién metió cizaña entre David y Absalón? ¿Qué relación tenía esta última persona con Tamar?

2. Lee 2 Samuel 15:9-13. ¿Qué hizo Absalón en contra de su padre? 

3. Lee 2 Samuel 18:7-15. ¿En qué terminó esta conspiración? 

4. Para complementar este tema, lee y medita los siguientes pasajes: 2 Samuel 3:2-5; 2 Samuel 8; 2 Samuel 11; y 2 Samuel 12:1-25.

VIVE 

1. Piensa en alguna situación en la que sientas que no se ha hecho justicia y en la que aún guardes odio en tu corazón. Pídele perdón a Dios y confía en que Él hará justicia a su debido tiempo y de la manera indicada. 

2. Perdona a las personas que te han lastimado y pide perdón a quienes has herido. 3. Decide dejar la justicia en las manos de Dios y no tomar venganza. 

LIDERA

1. Comparte la historia de Tamar con alguna persona que esté pasando por alguna situación similar. Basándote en estos pasajes, recuérdale que la venganza conlleva resultados devastadores. 

1 WordReference Random House Learner’s Dictionary of American English © 2020, https://www.wordreference.com/definicion/justicia

Reformadas

Reformadas

Soy Salime, la fundadora de Reformadas. Soy originaria de la CDMX. Ahí nací. Ahí crecí. Ahí conocí a Cristo. Y de ahi me saco Dios para llevarme a una gran aventura a Su lado. Por su gracia, Dios me ha permitido entender la importancia de conocerlo a través de Su Palabra y es por eso que funde Reformadas. A fin de que tu como yo, lo conozcas y aprendas a atesorar a Cristo a través de La Biblia y que así, juntas compartamos el gran mensaje de esperanza en Él a todas las naciones.

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