A.W. Tozer dijo: “Lo que viene a nuestra mente cuando pensamos en Dios es lo más importante sobre nosotros”. Hermana, lo que entendemos de Dios hace que pensemos y actuemos de una forma particular. Es por eso que si la concepción que tienes de Dios proviene de tu imaginación y no de la Biblia, tu estilo de vida carecerá de la abundancia de Cristo. Si quieres abrazar la esperanza eterna, deberás entender que Dios es un balance perfecto entre santidad y justicia frente al amor y la misericordia. El libro de Miqueas, que significa “¿Quién es como Dios?”, nos enseña este equilibrio. 

Miqueas fue un profeta que predicó durante el tiempo de Isaías y de Oseas.  Vivió en un pequeño pueblo agrícola llamado Moréset y pudo ver los peligros de la decadencia de los gobiernos del Reino del Norte (con su capital en Samaria) y del Reino del Sur (con su capital en Jerusalén).  Miqueas profetizó contra ambos reinos y predijo el cautiverio asirio y babilónico como juicio de Dios.

El libro inicia cuando Dios se le apareció a Miqueas en Israel. ¡La escena es aterradora! Similar a cuando Dios se le apareció a Moisés (Ex 10). Está llena de truenos, temblores y retumbos. Es tan espeluznante que debería hacernos sentir temor ante el fulminante poder de Dios y de su juicio. Miqueas nombró a todas las personas que eran parte de esta rebelión. Seguramente te dará un poco de flojera leer los nombres y vas a querer saltártelos, pero te invito a que no lo hagas. Esta lista de nombres esconde un juego de palabras. Por ejemplo, Bet-le-afrá significa “casa de polvo”. Los habitantes rodarían en el polvo del juicio de Dios. La gente que vivía en Safir, que significa “agradable” o “bello”, estaba a punto de experimentar desnudez y vergüenza.  Los de Zaanán, que quiere decir “salir” o “escapar”, no saldrías o escaparían del juicio de Dios.  Bet-esel significa “casa de mudanzas” y, a pesar del exilio, la gente no tendría lugar para pararse después del juicio de Dios.  Cada nombre mencionado en esta lista de juicios experimentaría aquello a lo que su nombre aludía.  

Después de ver el brutal juicio que estaban por vivir, podemos hacer una pausa y pensar: ¿quién es tan santo como Dios para que el pecado pueda estar en su presencia? Esta es la razón de ser de los juicios. Al mismo tiempo la pregunta “¿quién es como Dios?” nos da esperanza. Dios les dijo que levantaría a un pastor que reuniría a su remanente y se presentaría ante ellos como su Rey (Miq 2:12). 

La promesa era increíble, pero Dios no podía llevarla a cabo sin que antes aconteciera su juicio. Miqueas continuó explicándoles que, mientras no cambiaran su comportamiento, sería imposible evitar la ira de Dios. A los líderes les dijo que se habían vuelto ricos porque la codicia los había encaminado a robar. También habíasurgido una cosecha de falsos profetas  que mentían y que eran cómplices de esta corrupción social.  Los pobres fueron víctimas de estas injusticias. Esta conducta violaba la ley que fue dada en Deuteronomio. 

Todo lo que hacían era completamente opuesto a lo que Dios mandaba. El juicio implicaba la destrucción de Israel, de sus ciudades e, incluso, del templo. La pregunta se repite, ¿quién es como Dios?  En la primera parte del capítulo 4 (versículos 1 al 7), después de la gran devastación, Miqueas nos muestra a Dios reconstruyendo la ciudad y restaurando a su remanente para que, en plenitud de paz, todas las naciones se encuentren con el Rey y toda rodilla se doble en alabanza.

Los siguientes dos capítulos de Miqueas pintan una imagen hermosa de la restauración de Dios. Describen cómo su misericordia es mayor que nuestros males.  Además, Miqueas profetiza con increíble detalle al Mesías prometido. En este nuevo reino, el Rey nacerá en Belén (Miq 5: 2). Él gobernará, traerá paz (Miq 5:5) y restaurará todo como Dios quiso que fuera desde el inicio. El pacto Abrahámico, en el que todas las naciones serán bendecidas a través de Abraham, se hará realidad (Miq 4: 3-4).

La pregunta sigue ahí: ¿quién es como Dios? Aquellos que no crean en el Mesías, que no sigan sus mandatos, experimentarán el peor de los juicios. Miqueas 6:8b dice “¿Y qué es lo que demanda el Señor de ti, sino solo practicar la justicia, amar la misericordia, y andar humildemente con tu Dios? Hermana, creer en Dios significa caminar humildemente de su mano, y esto implica fe.  En humildad y fe, en la renovación de nuestra mente y corazón obtenemos una nueva naturaleza capaz de seguirlo. El resultado no es otra cosa que practicar la justicia y la misericordia. En Mateo 22:36-40 Jesús lo resumió: primero, amar a Dios porque Él nos amó primero (1 Jn 4:19), segundo, amar a nuestro prójimo  (1 Jn 4:21).  La salvación por fe en Cristo produce una verdadera transformación que resulta en buenas obras. Justo esto es lo que ninguno de los israelitas hizo, por lo tanto, el juicio era inminente. 

El libro no termina así. En la última parte del libro, Miqueas 7: 8-20, podemos preguntarnos una vez: ¿quién es como Dios? Aun después del juicio y la derrota habría arrepentimiento. Por lo tanto, “¿Qué Dios hay como tú, que perdona la iniquidad y pasa por alto la rebeldía del remanente de su heredad?  No persistirá en su ira para siempre, porque se complace en la misericordia”. (Miq 7:18). Debido a la misericordia, promesas y amor de Dios, Él juzgará para traer la esperanza y restauración que tenemos únicamente en Cristo.

Así que, hermana, ¿quién es como Dios? Tú no, y porque no lo eres mereces ser juzgada.  Entender que ninguna de tus acciones son lo suficientemente buenas para acercarte a Él debe ponerte de rodillas.  Has pecado. Has traicionado al Rey.  

¿Quién es como Dios? ¿Quién es como Él que en su misericordia envió a su Hijo unigénito para tomar tu lugar en el juicio que tú mereces? ¿Quién es como Dios que castigó toda tu traición y pecado en la persona de Cristo?  ¿Quién es como Dios que te da la oportunidad de acercarte a Él, de alejarte de tu maldad y de transformarte?  ¿Quién es como Dios que te da ese corazón regenerado y te permite seguirlo para obtener el máximo gozo al glorificarlo?  ¿Quién, hermana?, ¿quién es como Dios?

VIVE

1. Después de leer Miqueas, ¿cómo ha cambiado tu entendimiento sobre Dios?

2. ¿Cómo entiendes el pecado y la condenación de Dios a causa de su santidad?

3. ¿Puedes ver que la salvación y la gracia de Dios son un regalo de su misericordia y amor? 

LIDERA

1. Resume el libro de Miqueas en 5 frases a fin de que te ayude a explicar las realidades del plan de salvación de Dios a otras personas.  Recuerda incorporar su santidad, nuestro pecado, la necesidad de juicio y su gran gracia.

Salime

Salime

Soy Salime, la fundadora de Reformadas. Soy originaria de la CDMX. Ahí nací. Ahí crecí. Ahí conocí a Cristo. Y de ahi me saco Dios para llevarme a una gran aventura a Su lado. Por su gracia, Dios me ha permitido entender la importancia de conocerlo a través de Su Palabra y es por eso que funde Reformadas. A fin de que tu como yo, lo conozcas y aprendas a atesorar a Cristo a través de La Biblia y que así, juntas compartamos el gran mensaje de esperanza en Él a todas las naciones.

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