En mis  39 años de experiencia he descubierto que mantener relaciones personales es difícil; requieren de inversión y mucho esfuerzo.  Hoy en día, ¿quién tiene tiempo para eso?, ¿no es suficiente con ser amigos en Facebook o seguirse en Instagram? En el libro de Amós veremos que Israel pasó por la misma situación. Los israelitas estaban demasiado ocupados como para acercarse a Dios. Creyeron que lo que hacían superficialmente era suficiente para estar bien con Él, pero no fue así. ¡Veamos en qué resultó ese comportamiento! 

Amós era un hombre sencillo. Se dedicaba, literalmente, a ser pastor y granjero (Am 7:14). Sin pertenecer a una familia sacerdotal ni a la corte, Dios lo llamó a ser profeta. Amós profetizó durante el reinado de Uzías en Judá y de Jeroboam en Israel (1 R 12:25-14:20). Aunque era de Tecoa, un pueblo al sur de Jerusalén, Dios lo llevó a ser profeta al norte. Recordemos que Jeroboam fue un rey exitoso y glamoroso, pero malvado como ninguno otro y promotor del paganismo.  El éxito de su reinado provocó que los ricos de Israel vivieran bajo todas las comodidades habidas y por haber. Sin embargo, eseenriquecimiento había sido gracias a que la injusticia y la idolatría predominaban. Básicamente, Amós se encargó de hablar en contra de este estilo de vida y de sus consecuencias. 

La primera parte del libro trata del juicio de Dios contralas naciones que rodeaban a Israel (Am 1:2-2:3). Dios le dio una palabra específica en contra de cada ciudad por el pecado que cometían. ¡Fueron tantos detalles los que Dios le mostró que parecen irreales! Incluso parece como si Amós estuviera recorriendo cada lugar.  Poco a poco habló de Israel y nombró lastransgresiones que cometían en contra de Dios. Todos los que se enriquecieron permitieron que otros cayeran en la pobreza extrema. Los pobres habían sido gravemente afectados, pero los ricos estaban tan ocupados disfrutando de los lujos que no les prestaron atención y, por supuesto, no hicieron nada al respecto. Finalmente, Amós presentó el juicio inminente de Dios sobre aquellos que lo habían olvidado. Pronto experimentarían dolor y huirían desnudos de día (Am 2:16). 

Las razones por las que Israel estaba a punto de presenciar el juicio de Dios eran obvias. Él los había llamado a la santidad (Dt 7:6-8) y no fueron obedientes. Lo adoraban de palabra pero no en espíritu. Decían amarlo y seguirlo, pero pisoteaban a los pobres, imponían impuestos excesivos y no les importaba su bienestar. Además, aceptaban sobornos y hacían que la injusticia prevaleciera. Todo estaba mal. Sus acciones demostraban claramente que despreciaban la Palabra de Dios. La riqueza los hizo creerse dioses y, con esa mentalidad, satisficieron los de deseos de su carne y corrompieron a la sociedad. Al final, lo único que lograron fue terminar en total esclavitud. Dios, en amor,  les hizo una invitación a buscarlo y a vivir adorándolo para que la justicia y la bondad fluyeran en su tierra (Am 5:5, 5:24).  

Hermana, es importante que entendamos que seguir a Dios no significa formar parte de un grupo religioso ni completar una lista de cosas por hacer. Seguir a Dios implica tener una relación profunda con Él. Una relación verdadera que transforma nuestro corazón y que da como resultado una vida justa y recta. En hebreo, estos conceptos fomentan las relaciones sanas sin importar el estatus económico o social. Esto es precisamente de lo que Jesús habló cuando resumió la Biblia diciendo que debemos amar a Dios y a los demás (Mc 12:30-31). 

Me gustaría que pensaras en cómo es tu relación con tu mejor amiga o con tu esposo. Seguramente pasas tiempo con ellos en los que comparten sus alegrías y sus miedos. Bueno, así debe ser nuestra relación con Dios. Lo mejor de todo es que Él no solo nos escucha, sino que renueva nuestra mente y corazón (Ro 12:2). Esta transformación no sucede mágicamente, es posible gracias a la fe y a la obediencia. Cuando decidimos acercarnos a Dios de corazón, podemos amar a los demás no solo hablándoles de Jesús, además, satisfacemos sus necesidades físicas. Hermana, una relación real con Dios transforma a las personas. Muchos, a través de tu testimonio, pueden conocerlo y su vida puede ser restaurada radicalmente. 

¿Cuántas veces te has encontrado teniendo una actitud como la de Israel? A veces estamos tan ocupadas creando la casa ideal, dando “me gusta” en publicaciones de Facebook o buscando más seguidores en Instagram que nos  volvemos apáticos hacia las tragedias del mundo. Israel le decía Dios que lo amaba pero no hacía nada para demostrarlo. Nosotras le decimos a Cristo seguirlo mientras nos quedamos sentadas cómodamente en nuestros sofás. Hermana, el cristianismo no está peleado con el hacer. De hecho, la obediencia es una acción real. Nuestras acciones no deben ser para ganar el Cielo, deben ser un reflejo de la transformación de Cristo en nosotras. Israel sufrió las consecuencias de decir seguir a Cristo sin hacerlo de corazón. ¡Qué desgracia! 

Más adelante, los capítulos 7 al 9 describen vívidamente el juicio inminente de Dios. Enjambres de ejércitos, incendios, muertes, lamentación, escasez… ¡destrucción total a causa del pecado!  Sin embargo, Dios fue misericordioso con sus hijos y prometió bendecirlos al reconstruir la casa de David, de la cual provendría Cristo y restauraría al mundo. Sin importar lengua o nación, daría abundancia eterna. 

Una vez más, Dios nos recuerda a través de este libro que el pecado tiene consecuencias terribles y eternas. Sin la intervención de Dios, todos deberíamos sufrirlas. Si no fuera por su gracia y por el sacrificio de Jesús que restaura todo, no conoceríamos la salvación.Como efecto del Espíritu Santo en nosotras, la fe debe impulsarnos hacia las buenas obas (Ef 2:8-9). Solo así será transformado el mundo. 

Como mujeres cristianas, debemos experimentar la libertad de amar a Dios y a los demás; de luchar con todas nuestras fuerzas por traer su reino a la tierra y de usar nuestros talentos y recursos contra todo lo que se oponga a Dios. Al final del día, hermana, seguir a Cristo es una victoria otorgada por Él y no una religión de comodidad sin fruto. Tener una relación con Dios nos tomará tiempo y esfuerzo. Tendremos que estar donde Él nos quiera encontrar, pero valdrá la pena. Solo así experimentaremos el gozo de ser conocidaspor Él y de conocerlo personalmente. 

VIVE

1. ¿Quién era Amós antes de ser llamado a ser profeta?  ¿Crees que Amós estaba siendo preparado para algo en ese anonimato?  ¿Cómo te anima esta verdad?

2. ¿Crees que tus deseos se asemejan a la idolatría de Israel y a la constante búsqueda de comodidad?

LIDERA

1. El resultado de la salvación son los frutos, ¿qué puedes hacer hoy por un hermano o hermana que esté sufrimiento?

2. ¿En qué organizaciones o movimientos para el florecimiento humano y la justicia social puedes participar mostrando tu fe en acción?

Salime

Salime

Soy Salime, la fundadora de Reformadas. Soy originaria de la CDMX. Ahí nací. Ahí crecí. Ahí conocí a Cristo. Y de ahi me saco Dios para llevarme a una gran aventura a Su lado. Por su gracia, Dios me ha permitido entender la importancia de conocerlo a través de Su Palabra y es por eso que funde Reformadas. A fin de que tu como yo, lo conozcas y aprendas a atesorar a Cristo a través de La Biblia y que así, juntas compartamos el gran mensaje de esperanza en Él a todas las naciones.

Leave a Reply

Join our Community

Join our mailing list to receive the latest news and updates from our team.

You have Successfully Subscribed!

SE PARTE DE NUESTRA COMUNIDAD

Únase a nuestra lista de correo para recibir las últimas noticias

You have Successfully Subscribed!