¿Alguna vez te has preguntado por qué sufrimos?  ¿Por qué le pasan cosas malas a la gente buena? ¿Porque existe el Coronavirus?  ¿Porque hay inestabilidad económica? Todos quieren una respuesta a esta pregunta, particularmente en estos momentos de tanta incertidumbre.  Si te soy sincera esta es una de esas preguntas que mentalmente le pregunto a Dios una y otra vez. Y tenemos buenas explicaciones: Vivimos en un mundo caído; las personas pecan unas contra otras;  personas con buenas intenciones pueden carecer de toda la información necesaria y causar más daño que bien; lo merecemos y sabíamos que esto iba a suceder; consecuencias de nuestras acciones; etc. Algunas de estas respuestas son teológicamente correctas pero siento que de Job podemos aprender mas de como sufrir bien, pues creo que como Cristianas, el aprender a sufrir bien en vez de preguntarnos el que, nos llevan a poner los ojos en el “Quién” que nos sostiene durante nuestro sufrimiento.

El Libro de Job comienza con una presentación de Job, de quien se dice que es un hombre justo, sin mancha y que ama a Dios.  Él entiende que él y su familia pecan y, por lo tanto, constantemente ofrece ofrendas como sacrificios para el perdón. En la misma introducción,  se nos presenta una audiencia frente a Dios en la corte celestial. Diferentes criaturas celestiales se presentan ante el Trono de Dios. Entre los presentes en esta audiencia está Satanás (que significa literalmente, el acusador).  Y Su orgulloso odio contra el pueblo de Dios se muestra de inmediato. Satanás desafía a Dios diciendo: “Job es justo y te ama porque lo has prosperado en todo. Si le permites sufrir, no te amará.” En Su sabiduría eterna, Dios deja que Satanás toque todas las propiedades de Job para mostrar que Job ama a Dios por lo que es y no por lo que da.  Satanás le quita todo a Job (casa, riqueza, camellos y bueyes, e incluso sus 10 hijos e hijas). En un día Job lo pierde todo. Y la respuesta de Job es: “Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo volveré allá. El Señor dio y el Señor quitó; bendito sea el nombre del Señor. En todo esto Job no pecó ni culpó[q] a Dios”. (Job 1:21-22). Job muestra que ama a Dios sin importar las circunstancias pues él tenía una profunda comprensión de quién es Dios … y, sin embargo, Satanás no estaba contento.  Así que Satanás pide permiso para tocar la salud de Job y dice: “¡Piel por piel! Todo lo que el hombre tiene dará por su vida. Sin embargo, extiende ahora tu mano y toca su hueso y su carne, verás si no te maldice en tu misma cara.” (Job 2:4-5)

Necesito hacer una pausa aquí porque esta es la situación en la que nos encontramos hoy.  El Coronavirus toca la salud y estamos dispuestos a parar todo, a que el pánico cunda, a llenar nuestros carritos del super de cosas que ni al caso, a olvidarnos de todo y todos…porque nuestra salud está en juego.  Hermana, vamos a ver que pasa con Job pero te invito a que en todo esto, tengas tranquilidad pues a pesar de lo que esta pasando y de lo que viene, Dios sigue en el trono, Dios sigue en control y como decía Jim Elliott: “No es tonto quien da lo que no puede quedarse para ganar lo que no puede perder.”  Tomemos precauciones, tengamos planes de contingencia, ahorremos y seamos sabios…pero no olvidemos que lo que está en juego aquí es la eternidad de muchos que aún no conocen a Cristo y la gloria De Dios.

Dios le dice a Satanás que si puede herir a Job pero que no puede matarlo.  Nuevamente, Job tiene una relación profunda con Dios y lo vemos en sus respuestas diciendo: “¿Recibiremos el bien de Dios, y no recibiremos el mal?  En todo esto Job no pecó con sus labios (Job 2:19).” Job no se centró en el por qué o en el qué. Él entendía profundamente que Dios era confiable incluso en su sufrimiento y por tanto vemos aquí que su fe no cae en absoluto.  Como veremos a continuación, no vemos a un Job sin sentimientos o enojado o agravado o preocupado….sin embargo, vemos a Job hablando y llevando toda su ansiedad y preocupación directamente a Dios.

En el capítulo 3 comenzamos a ver la influencia de los amigos de Job.  Se nos presenta a Elifaz, a Bildad y a Zofar. En su propia comprensión racional de Dios, muestran una premisa errónea.  Dicen que si Dios es justo, si tu eres bueno, entonces Dios te recompensará; si eres malo, Dios te castigará. Esta idea es muy popular con el Evangelio de la prosperidad y tienen razón en el hecho de que Dios es justo.  Pero Dios no es solo justo. También es misericordia, amor y paciencia. Desde el principio, vemos que estos amigos tienen una comprensión parcial de Dios y que esa comprensión de Dios basa en su posición privilegiada, que se limita a su humanidad y a su corta experiencia de Dios.  Así que los capítulos 3-28 son básicamente un debate entre los amigos y Job.

Los amigos acusan a Job de cometer pecados terribles que requieren que Dios lo castigue.  Job dice que él es inocente, que no conoce ningún pecado que haya estado albergando y, por lo tanto, no está sufriendo la justicia de Dios.  Esto muestra que Job entendía que aunque Dios es justo, también es amoroso, misericordioso, paciente, etc. No solo vemos un entendimiento más completo de Dios sino que también, dice que aunque no entiende el porque, confiara en el Quien: “Aunque él me mata, aún así esperaré en Él: seguramente defenderé mis caminos a Su rostro”.  (Job 13:15). Job simplemente no puede defender su posición con amigos que han decidido que esto es un castigo justo por los pecados que ha cometido. Los amigos muestran dureza y vemos un juicio y no un compasivo; una actitud de saberlo todo sin mucha empatía; una idea de que son “mejor que”. Muchas veces somos esas amigas que decimos que lo que sufre alguien es porque no hizo “x” o “y” o porque no se preparó bien, o porque no se puso las pilas.  Pero hermana, parte de sufrir bien en compañerismo Cristiano significa estar al lado y ayudar a levantar las cargas de los demás sin una actitud crítica o apática.

Job está tan molesto con sus amigos que decide confrontar a Dios y defender su caso directamente con Él.  Esta parte del libro de Job es una representación real de nuestra lucha cuando sufrimos. Job está enojado, confundido, sentido, ansioso, agobiado y no puede conciliar la justicia de Dios con esta injusticia que siente que está enfrentando, por lo que profundiza en pensar que tal vez Dios no es realmente justo y que Dios tal vez no es quien Job pensó que era.  Vas a leer monólogos cargados de altibajos emocionales pero también varias verdades profundas que de alguna manera lo tranquilizan y lo arraigan a Dios a través de su sufrimiento. Por ejemplo, Job 14:5, “5 Ya que sus días están determinados, el número de sus meses te es conocido, y has fijado sus límites para que no pueda pasarlos”, es decir que esta prueba tan fuerte es limitada y eventualmente terminará.  O Job 19:25 “25 Yo sé que mi Redentor vive, y al final se levantará sobre el polvo”; es decir, que cuando Jesús venga, entenderé todo ese sufrimiento pero hoy, en la prueba, debe poner sus ojos en Jesús, el Redentor.  Al igual que Job, cuando sufrimos pasamos por una amplia gama de emociones. Sufrir bien significa ser capaz de recordar verdades de la Biblia y mantenernos firmes en lo que es verdad y no cambia; es decir, lo que Dios ha revelado acerca de Sí mismo en Su Palabra.

Aquí aparece un cuarto amigo de Job, Elihu.  Él no sabe exactamente por qué Job está sufriendo y, básicamente, llega a la conclusión de que tal vez, Dios está preparando a Job para otra cosa.  Job está exhausto y en un estallido de desesperación, Job le exige una explicación a Dios (Job 31:35). Y Dios aparece en un torbellino.

Dios comienza un pequeño juego de preguntas y respuestas sobre la naturaleza.  (Job 38 y 39). Job, dime, ¿Cómo puse los cimientos de la tierra? ¿Quién determinó cuánto miden?  ¿Quién cerró las puertas del mar? ¿Cómo se mantiene el sol en su curso? ¿Entiendes la extensión de la tierra?  Preguntas básicas que ni Job ni nosotras tenemos respuestas. Así que Job responde con un rotundo silencio. Dios continúa un poco más y una vez que Job entiende que Dios ES; que Él está a cargo y que Job puede confiar en Él.  El Dios infinito en el que confía sabe y conoce cosas extraordinarias que ni Job ni nosotras conocemos. Estos capítulos pueden parecer como que Dios está cayendo a Job pero creo que en Su infinita misericordia Dios le está explicando a Job que Él tiene todo bajo control y que Job puede confiar en Dios porque Él sabe todo, incluso lo que Job desconoce.  Este es un momento de increíble misericordia y amor de nuestro gran Dios que nos conoce mejor que nosotras mismas y que nos ama más de lo que podemos imaginar.

Job irrumpe el silencio en confesión  y arrepentimiento por querer un porqué en lugar de enfocarse en el Quién.  Como paréntesis, los discípulos le hicieron esta pregunta exacta a Jesús en Lucas 13:1-5 donde preguntan por qué sufrieron tanto estas personas inocentes y Jesús responde: “amigos, pregunta equivocada … deben preguntar, por qué  ellos y yo no, ya que todos somos pecadores merecedores de juicio y castigo … a menos que te arrepientas, también perecerás “. Nuevamente, tratando de reenfocar nuestros ojos en El Quién y el qué (nos está enseñando a través del sufrimiento) en lugar del por qué, que dicho sea de paso es algo que Dios no nos debe.

Hermana, la única respuesta que Dios le da a Job de por qué está sufriendo,  ¿Por qué le pasan cosas malas a la gente buena? ¿Porque existe el Coronavirus?  ¿Porque hay inestabilidad económica? es: Confía en mí. Soy soberano y controlo todo, mi sabiduría es infinita y todo es más complejo de lo que parece ser desde nuestro punto de vista finito y pequeño.  Confía en mi carácter y en lo que sabes de mí a través de La Biblia. Una vez más, no es el por qué, sino en el Quién confiamos y en ver lo que Él está logrando mediante el sufrimiento en nuestras vidas.  

Dios siendo Dios perdona a Job porque incluso a través de los altibajos de sus luchas con su sufrimiento, Job siempre regresó y busco a Dios en oración, con humildad y honestidad, y esto es lo que es tener una relación personal con Dios a traves de Cristo.  Dios, en Su misericordia, restaura la riqueza y la familia de Job en una abundancia abrumadora y el libro de Job termina. Ahora, hermana, tengamos cuidado y no pensemos que Dios está recompensando el comportamiento de Job o que cuando sufres, puedes esperar que todo se restablezca eventualmente … es posible que no recuperes tu casa o tu trabajo o tu salud.  Tu hijo puede morir, tu corazón puede sentir un dolor profundo … Sufrir bien significa enfocarse en el Quién a pesar de la pérdida y el dolor que puedes experimentar.

Es cierto que seguiremos preguntando por qué Dios permite que mueran personas inocentes en Siria y Corea del Norte.  ¿Por qué Dios permitió que sucediera Parkland? ¿Por qué Dios murió mi esposo, mi padre, mi hija? ¿Por qué lo perdí todo?  Y en muchas ocasiones no tendremos una respuesta. Dios no provee una respuesta final en la Biblia. Tal vez la respuesta es que el campo de batalla entre el bien y el mal pasa a ser tu vida y tu fe (tal como lo vemos al comienzo de Job), o tal vez hay personas que están pecando contra ti porque creen una mentira, o tal vez  es solo una consecuencia del mundo caído en el que vivimos. Sin embargo Dios nos da algo mucho mejor. Dios nos da una sola respuesta: Él mismo. Él mismo como El confiable. Él mismo como el misericordioso. Él mismo como el soberano. Él mismo como el que es suficiente. Y aunque podamos luchar con esta respuesta, al igual que Job, podemos ser honestas, humildes y reales, porque incluso en el sufrimiento, Dios demuestra ser suficiente.  Queremos salir victoriosas de estos tiempos históricos. Queremos mostrar que nuestro Dios vive. Queremos glorificar a Dios en nuestro sufrimiento y decir “He sabido de ti solo de oídas, pero ahora mis ojos te ven” (Job 42:5) porque en nuestro sufrimiento fijamos nuestra mirada en Cristo.

VIVE

  1. ¿Que aliento te da Job para sufrir bien?
  2. ¿Qué atributos y características nuevas has logrado ver De Dios a traves de Job?
  3. ¿Que versículos de Job puedes usar en tu sufrimiento para estar firmemente arraigada en Dios?

LIDERA

  1. ¿Qué has aprendido del ejemplo de los amigos de Job y qué ideas tienes para poder alentar a alguna persona que esté pasando por sufrimiento?
  2. ¿Qué le dirías a alguien que está sufriendo y que está enojado con Dios y pensando en dejar la fe?
Salime

Salime

Soy Salime, la fundadora de Reformadas. Soy originaria de la CDMX. Ahí nací. Ahí crecí. Ahí conocí a Cristo. Y de ahi me saco Dios para llevarme a una gran aventura a Su lado. Por su gracia, Dios me ha permitido entender la importancia de conocerlo a través de Su Palabra y es por eso que funde Reformadas. A fin de que tu como yo, lo conozcas y aprendas a atesorar a Cristo a través de La Biblia y que así, juntas compartamos el gran mensaje de esperanza en Él a todas las naciones.

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