Pregunta: ¿De qué manera se cierra y se abre el reino de los cielos por la disciplina eclesiástica?
Respuesta: Cuando (según el mandamiento de Cristo) aquellos que bajo el nombre de cristianos se muestran en la doctrina o en la vida ajenos a Cristo, y después de haber sido fraternalmente amonestados en diversas ocasiones, no quieren apartarse de sus errores o maldades, son denunciados a la Iglesia o a los que han sido amonestados por ella. Y si aún no obedecen a la amonestación de éstos, por la prohibición de los sacramentos, son expulsados de la congregación cristiana, y por el mismo Dios, del reino de Cristo; y otra vez recibidos, como miembros de Cristo y de su Iglesia, cuando prometen enmienda y lo demuestran por sus obras (a).
Lee: (a) Mateo 18:15-17; 1 Cor. 5:4, 5, 11; 2 Cor. 2:6-8.

Si tienes hijos varones sabes que se pelean entre sí … mucho. Y sabes que la mayoría de estos pleitos terminan con golpes el uno contra el otro. Y sabes que esto pasa todos los días. Así que como, tu, cuando intervengo, que es la mayoría de los pleitos, los siento y les doy una explicación que los lleva a reconocer su pecado, la consecuencia y la resolución. La resolución por lo general implica decir “Lo siento”. Déjame ilustrarlo. Wes, le pegó a su hermano. Reconoció que esto era porque su corazón estaba celoso porque Peter estaba jugando con un juguete que el quería. Como le he explicado antes, debido a que careció de autocontrol y de paciencia, la consecuencia es que él no puede jugar con ese juguete todo el día. Y luego le digo que yo sé que es difícil de pedir disculpas, pero que es importante que aprender a entender su propio pecado y pedir perdón en arrepentimiento. Wes me ve, va a su hermano y simplemente encoge los hombros no totalmente convencido y dice “lo siento, Pete.” Inmediatamente se voltea, me ve y me dice “ya hice lo que me pediste, puedo irme a jugar?”. Es este genuino arrepentimiento? Yo diría no. Si Wes es honesto, él te diría que no es arrepentimiento. Él simplemente hace lo que le digo pues reconoce mi autoridad pero seguramente va a golpear su hermano de nuevo. Entonces, hermana, que es el verdadero arrepentimiento? Vamos a explorar la pregunta 84 del Heidelberg catecismo de entender este concepto.

El pecado es algo muy normal en nuestros días. Estamos tan insensibilizados al pecado que lo vemos como algo que todo el mundo hace y por tanto es aceptable. Muchos programas de televisión y películas muestran relaciones de infidelidad, sexo prematrimonial, boda del mismo sexo, el decir groserías, el subir la escalera corporativa sin importar si se pisa a otros, etc. como normal, socialmente aceptado, ocurrencias de la vida. Y porque la mayoría de nosotras, que profesamos ser Cristianos no leemos nuestras Biblias y no son “ponemos la mira en las cosas de arriba ” (Colosenses 3: 2), sino más bien, “nos adaptamos a este mundo” (opuesto a Romanos 12: 2), vivimos como no redimidas, conforme a las normas culturales de nuestros días. Pero a medida que leemos la Biblia, llegamos a entender la Santidad de Dios y, en oposición, la gravedad de nuestro pecado; las profundidad de nuestra depravación. Cada pecado es una transgresión, un fallo en el estándar dado por Dios y sin Jesús, merecen el infierno eterno. Escúchalo hermana. Tu pecado, sí sólo uno, querida hermana, sin Cristo merece enviarte a una condena en el infierno para siempre. El pecado es sumamente grave y es por eso, como lo discutimos anteriormente, que el liderazgo De la Iglesia debe disciplinar de manera Bíblica. Con esto entendemos el peso y la condena que nuestro pecado merece. ¿Ahora qué?

Louis Berkhof describe en su libro de Teología Sistemática, el arrepentimiento como algo que tiene un elemento intelectual que consiste en “un cambio de vista, el reconocimiento del pecado como la participación de culpa personal, deshonra e impotencia”. Tiene también una parte emocional, que es “un cambio de sentimiento que se manifiesta en la tristeza por el pecado cometido contra un Santo de Dios”; y una elemento de voluntad “un cambio de volición, un alejamiento del pecado, una disposición a buscar el perdón y limpieza o pureza.” Para que el arrepentimiento exista estos 3 elementos deben estar presentes. Simple dolor o culpa no es arrepentimiento. Judas estaba triste y sin embargo, él no se arrepienten (Mateo 27:3). Pedro, por otro lado, después de pecar y negar a Cristo experimentó tristeza y se arrepintió (Mateo 26: 73-75). Así que ¿cuál es la diferencia?

Judas cambio su mente, su parecer. Pedro cambió su mente y su corazón. Judas se vio como sin salida y se suicidó mientras que Pedro se acordó de Jesús y volvió a Él. Otro ejemplo claro es Zaqueo. Él era un hombre que engañado a otros se había hecho rico. Pero un dia, conoce a Jesús. Después de pasar tiempo con Cristo, Zaqueo se entristeció de sus acciones y tuvo un cambio de corazón. Este cambio fue era tan real que repaga cuatro veces más la cantidad que había ganado con engaños (Lucas 19: 8). No era un “lo siento, puedo continuar con mi vida?”, sino más bien un reconocimiento de que en Jesús y debido a Jesús, hay un cambio de mente y de corazón que conduce a un cambio de nuestras acciones. El arrepentimiento no es un “lo siento y voy a hacerlo bien la siguiente vez”, sino un “lo siento; Jesús lo hizo todo; y debido a la fe que tengo en El, ahora puedo llevar una vida de obediencia en el espíritu Santo y cuando falló, El seguirá caminando conmigo.

El arrepentimiento es el fijar nuestros ojos en Cristo (Hebreos 12:2); comprender la santidad De Dios, y nuestro pecado a través de la lectura de Su palabra, y estar radicalmente cautivadas por la gracia de Dios que al ver nuestro pecado, vemos a Cristo y regresando a Él, lo obedecemos gozosos. Y esto viene porque el arrepentimiento, al igual que la fe, es un regalo que Dios le da a los que salva.

“Volved, hijos infieles” —declara el Señor—, porque yo soy vuestro dueño, y os tomaré, uno de cada ciudad y dos de cada familia, y os llevaré a Sion”(Jeremías 3:14). Hoy querida hermana, quiero que te examines y descubras tus pecados ocultos, que los escribas en un papel y los confieses a Dios sabiendo que en Cristo Él está dispuesto y es capaz de perdonarte. Y quiero que sepas que aunque no hacemos del pecado un estilo de vida, continuaremos cayendo, pero que hermana, Cristo caminara en santificación en nosotras y que Él nos ha dado fe y arrepentimiento. Recuerda siempre hermana, como lo dijo Lutero “toda la vida de los creyentes es una de arrepentimiento” hasta que El regrese. Así que mientras esperamos, que seamos mujeres que nos alentamos la una a la otra a una vida de santidad y que seamos las primeras en buscar reconciliación y arrepentimiento cuando pecamos.

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En Cristo.

Salime

Salime

Soy Salime, la fundadora de Reformadas. Soy originaria de la CDMX. Ahí nací. Ahí crecí. Ahí conocí a Cristo. Y de ahi me saco Dios para llevarme a una gran aventura a Su lado. Por su gracia, Dios me ha permitido entender la importancia de conocerlo a través de Su Palabra y es por eso que funde Reformadas. A fin de que tu como yo, lo conozcas y aprendas a atesorar a Cristo a través de La Biblia y que así, juntas compartamos el gran mensaje de esperanza en Él a todas las naciones.

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