El evangelio de Lucas nos habla de uno de los más grandes y más hermosos misterios de Dios: Él haciéndose hombre. ¿Es posible que Jesús haya sido humano y Dios al mismo tiempo? Sí, lo fue. El libro deLucas se enfoca en hablar de la vida de Jesús como hombre en la Tierra sin dejar de ser Dios.

Lucas era médico de profesión y, a diferencia de los autores de los otros evangelios, él no era judío, sino gentil. La narración que hizo sobre la vida de Cristo fue dedicada específicamente a los gentiles. Al haber sido compañero de viaje de Pablo (Col 4:14, Flm 1: 24), Lucas tuvo acceso directo a los relatos de los apóstoles. El propósito del recuento del Evangelio era que la gente reconociera que Jesús cumplió todo lo que fue profetizado en el Antiguo Testamento. Este libro, al igual que el de Hechos, tiene la estructura de una carta, pues en principio, fue escrito para un creyente llamado Teófilo. La redacción es muy ordenada, y cada historia es descrita con lujo de detalle. Así como el libro de Marcos, Lucas se divide en tres grandes bloques. En este primer estudio nos adentraremos en los primeros nueve capítulos, los cuales forman parte de la introducción. ¡Comencemos! 

El evangelio de Lucas inicia con la historia de Juan el Bautista, el hombre que preparó el camino del Señor. La vida de este mensajero fue profetizada en Malaquías 3:1. Zacarías, su padre y el sumo sacerdote, tenía una edad muy avanzada cuando el Ángel del Señor se le apareció para comunicarle que él y su esposa Elisabet tendrían un hijo. Si haces un poco de memoria, verás que las circunstancias son extremadamente similares a las que vivieron Abraham y Sara en su vejez. Este paralelismo no es nada más porque sí. La semejanza nos muestra el cumplimiento de la promesa que Dios le dio a Abraham, en la que, a través de él, todas las naciones serían bendecidas (Gn 22:18).

Más adelante, Lucas cuenta cómo el Espíritu Santo fue a María para convertirla en la madre del Mesías. En Génesis 3:15 podemos recordar la primera vez en que Dios prometió al Salvador. También es importante señalar que Dios dijo que pondría enemistad entre Satanás y la mujer.  María, una mujer totalmente anónima y desconocida, se convertiría en la madre del Rey de reyes y Señor de señores. Este Rey, el hijo de María, heriría la cabeza de la serpiente (Gn 3:15 y Ap 20:10). Los planes de Dios fueron declarados desde el principio, y todos se han cumplido. En esta sección también encontramos la canción de alabanza de María, conocida como “Magnificat”. En ella, María alaba a Dios por haber sido elegida para ser la madre del Salvador.  

La humanidad de Cristo es reflejada en la genealogía de Jesús a través de José, su padre adoptivo. Entre los nombres que son mencionados se encuentran David, Abraham y, finalmente, Adán. Inmediatamente después, nos encontramos con dos historias de Jesús a una edad temprana. La primera es cuando tenía apenas 2 años. Lucas nos cuenta que Él y sus padres huyeron a Egipto. En el segundo relato vemos a Jesús enseñando en el templo a la edad de 12 años. Jesús vino a poner al mundo de cabeza, o más bien, a poner las cosas como deben ser.

La paradoja del Reino de Dios en la Tierra es prominente en este evangelio. ¿Cómo es que Dios siendo el único Rey verdadero nació en un establo?¿Cómo es que Él, merecedor de toda la honra, fue primeramente adorado por unos humildes pastores? ¿Por qué se presentaría en este mundo caído e infiel y, aun así, nos salvaría después de sufrir una muerte brutal de la cual nosotros somos merecedores? ¡El reino de Dios pone todo de cabeza! Es un reino donde el amor escandaloso y sacrificial de Dios prevalece.

Más adelante, Lucas cuenta cómo fue el ministerio de Juan el Bautista. Predicó el arrepentimiento como una forma de preparar el camino del Señor. Estaba abriendo una vía para que los corazones fueran renovados. Veremos también el bautismo de Jesús y la representación de una teofanía, que significa la manifestación visible de Dios trino. En esta escena del bautismo de Cristo aparecen Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, dejando en claro que Jesús era el Mesías prometido, el que salvaría al mundo, por lo tanto, debía ser escuchado (Lc 9:35).

Otra historia sorprendente que aparece en Lucas es la de Jesús yendo al desierto. Después de haber pasado 40 días sin comer, Jesús fue tentado por Satanás. Este es otro gran paralelismo con los 40 años que pasó el pueblo de Dios en el desierto. Esta historia nos da un contraste porque, en donde Israel falló y se rebeló contra Dios, Jesús venció a Satanás y salió victorioso, mostrando cómo derrotaría al pecado y a la muerte, hiriendo la cabeza de la serpiente (Gn 3:15).

La siguiente parte de esta larga introducción se centra en Lucas 4:13, y nos enseña cómo Jesús traería el Reino de Dios por medio de sus acciones. Lucas 4:28 dice: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar el evangelio a los pobres. Me ha enviado para proclamar libertad a los cautivos, y la recuperación de la vista a los ciegos; para poner en libertad a los oprimidos…”. Este concepto de liberar a los pobres significa redimir, perdonar deudas y devolver la libertad. Esta parte proviene directamente de Levítico 25, en donde cada 49 años Dios esperaba que Israel perdonara las deudas de los demás y liberara a los esclavos. Nuevamente, vemos cómo Dios traería su justicia mientras mantenía su amor y su misericordia en Cristo. En esta misión, Jesús sanó a personas postradas en cama y paralizadas.  Se mezcló, incluso, entre la gente e invitó a las parias sociales (prostitutas, recaudadores de impuestos, etc.) a seguirlo. 

Increíblemente, a través de esta invitación, Jesús fueestableciendo su reino en la Tierra; un nuevo proyecto para bendecir a las naciones. Como vimos en Génesis, Dios eligió a Israel y lo apartó como la nación que enseñaría a las demás naciones a regresar a Dios mediante la fe en el Mesías venidero. Sin embargo, sabemos que Israel rechazó a Cristo una y otra vez. Pero los planes de Dios nunca son detenidos por los humanos, así que Cristo comenzó una nueva nación para bendecir al mundo. Jesús instaló a 12 discípulos, equivalentes a los 12 hijos de Jacob, las cuales se convirtieron en las tribus de Israel, y así comenzó la iglesia como un medio para difundir las buenas nuevas y continuar la misión de Jesús, la cual era salvar a sus hijos perdidos.

Durante el periodo de Cristo en la Tierra, los menos apreciados por la sociedad, los que eran vistos como indignos, fueron quienes aceptaron la invitación de seguirlo y se convirtieron en sus embajadores (2 Co 5:20). Aquellos de la élite religiosa, los que vieron a Jesús como una amenaza, lo repudiaron y comenzaron a conspirar en su contra. Una vez más, hallamos a Dios usando a la gente que la sociedad subestima para destruir la arrogancia de las élites.  También vemos las diferentes reacciones que los seres humanos tenemos cuando nos encontramos con Cristo: aceptarlo y seguirlo, permanecer dudosos, o rechazarlo por completo.  

Jesús explicó que, debido a que su reino no tenía sentido en la Tierra, tendría que usar una corona de espinas. Sabiendo que los discípulos tendrían problemas para comprenderlo, llevó a tres de ellos a la montaña y ahí se transfiguró para probarles que Él era el Mesías y que, aunque el plan tuviera poco sentido para la capacidad mental del hombre, esa era la manera en que Dios había establecido la salvación.

Lucas nos pinta el retrato de Cristo como Dios y como hombre, enfocándose un poco más en su humanidad a fin de que veamos cómo es que Dios gana victorioso en donde la humanidad falla.  En esta introducción aprendemos dos cosas importantes. Primero, que Jesús es en verdad el cumplimiento y la culminación de todo lo que la ley y los profetas prometieron en el Antiguo Testamento.  Esto, hermana, debe alentarnos a vivir fielmente y a pararnos firmemente en la Biblia mientras esperamos el cumplimiento de la segunda venida de Cristo. Segundo, esta presentación nos enseña un principio increíble de evangelización que se explicará con más detalle en el libro de Hechos. Hermana, Dios quiere ser conocido. Al principio, eligió a los israelíes como el grupo de personas que viviría una vida de fidelidad, que mostraría la gloria y el amor de Dios, y que llevaría a otros a regresar a Él. Pero debido a su rechazo, Dios le dio esta tarea a un nuevo grupo: a sus seguidores, a aquellos que por fe confían en Cristo como Señor y Salvador y que aman a su prójimo. Cuando amamos a los demás, hacemos discípulos. De la mano de la Palabra de Dios,enseñamos que hay esperanza contra toda angustia. Esa esperanza se llama Jesús, pues si creen en Él, serán salvos (Hch 16:31). ¡Seamos de bendición para el mundo al compartir el Evangelio!

VIVE

1. ¿Porque crees que Dios usó a Lucas para dirigirse a los gentiles? (Lee Génesis 22:18 antes de responder). 

2. Lucas es el único evangelio que nos habla de la niñez de Cristo. ¿Qué podemos aprender de estas breves historias?

3. ¿Cuál crees que es la enseñanza principal que Lucas enseña sobre el reino espiritual y por qué crees que era importante que los gentiles escucharan este mensaje?

LIDERA

1. Apoyándote en el libro de Lucas, ¿cómo explicarías que Cristo es el cumplimiento del plan de salvación de Dios para el hombre?

2. ¿Cómo le ayudarías a alguien a entender la importancia de la fidelidad de Dios?

Salime

Salime

Soy Salime, la fundadora de Reformadas. Soy originaria de la CDMX. Ahí nací. Ahí crecí. Ahí conocí a Cristo. Y de ahi me saco Dios para llevarme a una gran aventura a Su lado. Por su gracia, Dios me ha permitido entender la importancia de conocerlo a través de Su Palabra y es por eso que funde Reformadas. A fin de que tu como yo, lo conozcas y aprendas a atesorar a Cristo a través de La Biblia y que así, juntas compartamos el gran mensaje de esperanza en Él a todas las naciones.

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