¿Alguna vez has tenido una amiga muy cercana, de esas que saben todo de ti? Jesús tuvo un gran amigo, Juan. A través de este libro lo conocerás como “el discípulo a quien Jesús amaba”. Gracias a esta amistad tan profunda encontramos en este evangelio los relatos más íntimos de la vida de Jesús, pues Juan siempre fue invitado a acompañarlo en los momentos más especiales y difíciles de su vida. Nadie en la Tierra conocía a Jesús como Juan, y es por esto que este libro de la Biblia es tan especial.   

Juan escribió: “Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre” (Jn 20:31). Cada palabra plasmada en la Biblia tiene el propósito de que creamos en Jesús. Podemos tener certeza de que todo lo que fue escrito es cierto, y Juan estaba convencido de esto, pues vio con claridad que Jesús era el Mesías y que Jesús es Dios. 

El libro de Juan también comienza con la genealogía de Jesús, pero de una manera completamente diferente a las que hemos estudiado. Inicia diciéndonos que el Verbo, Jesús, estaba en el principio, y que, en el principio, Jesús estaba con Dios,y que Él, Jesús, es Dios. Este primer versículo nos lleva directamente a Génesis 1:1, en donde Dios creó.Juan vinculó a Jesús con la empresa creativa que Dios comenzó. Después, nos dice que Dios, quien comenzó todo, se hizo carne y “tabernáculo”, y que vivió entre nosotros. ¿Recuerdas el tabernáculo en Éxodo 25 y cómo debía estar en el centro de todo?  Pues Cristo vino al mundo para estar en el centro de nuestras vidas.

Más adelante, en Juan 1:29-34, nos encontramos con el bautismo de Jesús, en el cual vemos aparecer la Trinidad (un Dios, tres personas): Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. Lo más impresionante de este evento es que nos permitió conocer que el Espíritu del Señor está sobre Jesús, porque el Señor así lo quiso (Is 61: 1a). Esta parte nos enseña que el Hijo glorifica al Padre y al Espíritu Santo. 

Los capítulos 2 al 7 relatan los milagros que Jesús hizo. Al principio, tal vez sientas que fueron tomados al azar y que no tienen relación alguna, sin embargo, cada uno demuestra que Jesús es el Mesías esperado. Para poder entender esta conexión es necesario leer Lucas 4:17-21 e Isaías 61:1-2a.  Jesús fue al templo y leyó el rollo de Isaías. Al finalizar, dijo que ese día se estaba cumpliendo lo que acababa de leer. Isaías habló detalladamente sobre las labores que el Mesías venidero realizaría en la Tierra. Juan se encargó de demostrar que todo se hizo tal cual fue profetizado.  Todo esto indica, obviamente, que Cristo es Dios.

El primer milagro que Jesús realizó fue convertir el agua en vino (Jn 2:1-11). Para el pueblo judío, el agua era un objeto inanimado, muerto. A diferencia de eso, el vino sí representaba un objeto animado, vivo.  Así que Jesús tomó algo muerto y le dio vida. Eso es justolo que hace con nosotros cuando creemos en Él;¡pasamos de estar muertos en pecado a estar vivos en Cristo!  Este evento se llevó a cabo en el año del favor del Señor (Is 61:2b). Esta gracia es la de dar vida a la humanidad.

El segundo milagro que Jesús hizo fue sanar al hijo de un funcionario de Capernaúm (Jn 4:46-54). El personaje principal de esta historia no era el enfermo, sino el oficial. El corazón de este padre estaba quebrantado y deshecho por la enfermedad de su hijo. En Isaías 61:1c podemos ver que el Mesías vino al mundo a vendar a los quebrantados de corazón, a abrazar con su esperanza nuestros corazones rotos y abatidos.

Jesús continuó su ministerio sanando a un paralítico en Betesda (Jn 5:1-15).  Este hombre tenía 38 años y toda su vida había sido paralítico. Durante todo ese tiempo su vida fue como la de un esclavo que dependía de los demás para absolutamente todo. No podía valerse por sí mismo, como si estuviera en cautiverio. Cuando Jesús lo sanó, proclamó libertad para los cautivos (Is 61:1d), rompió las cadenas y le dio libertad. Jesús puede y quiere seguir haciendo esto en nuestras vidas. Él puede romper la esclavitud de la pornografía, las drogas, la adicción al trabajo o cualquier pecado. ¡Jesús vino a liberar a los cautivos! 

El cuarto milagro (Jn 6: 5-14) fue la alimentación de los 5000. Las personas que seguían a Jesús estaban hambrientas y Él las alimentó con solo 5 panes y 2 pescados. Esta es una gran noticia para los pobres (Is61:1b), pues en Dios están satisfechos. Hermana, ahora podemos estar llenas al tener acceso a esta vida abundante que Cristo promete. Jesús es el único que puede satisfacernos, pues Él es el pan y el agua de vida (Jn 4:14, 6:35).

De acuerdo a Isaías 42:7, el Mesías daría vista a los ciegos. El quinto milagro del que Juan nos habla es en el que Jesús sanó a un hombre que era invidente de nacimiento (Jn 9: 1-7). Cristo hace lo mismo con nosotros de manera espiritual. Nacemos ciegos y sin entender la necesidad de Cristo como salvador, pero cuando Jesús viene y abre nuestros ojos, entendemos nuestra naturaleza pecaminosa, el juicio que merecemos y, por último, conocemos la esperanza que tenemos en Él. Nacidos ciegos, videntes por gracia. Como dice el himno “Sublime gracia” de Juan Newton: “Fui ciego mas hoy miro yo”. 

El sexto milagro fue la resurrección de Lázaro (Jn 11:1-45). Isaías, en el capítulo 26:19, dijo que el Mesías daría vida a los muertos. Jesús es la resurrección (Jn 11:25), por lo tanto, tiene la capacidad de dar vida. El mayor milagro que Cristo sigue haciendo hoy en día es el de llevar a las personas de la muerte espiritual a la vida en Cristo (Jn 5:24).

El séptimo milagro es el más grande de todos y se encuentra en el capítulo 20. No es nada más ni menos que la resurrección de Jesús. En la siguiente enseñanza hablaremos más sobre este increíble milagro. Por ahora, hermana, observa cómo Juan, a través de Isaías, nos enseña el cumplimiento de las promesas, demostrándonos que Jesús es el Mesías.

¿Y ahora qué? Juan nos ha demostrado que Jesús es quien habíamos estado esperando y a quien hemos estudiado durante el estudio del Antiguo Testamento en esta serie de La Biblia libro por libro. ¿Qué se supone que debemos hacer ahora que sabemos que Jesús es el Mesías y que vino al mundo? Si todo lo que hemos estudiado es verdad (y lo es), debemos entender que solo podemos ser salvas a través de Jesús. 

Lo hemos repetido continuamente. Dios es Santo (Is 57:15). Nosotras somos pecadoras y hemos pecado (Ro 3:23). Por lo tanto, merecemos el castigo de lamuerte eterna en el Infierno (Is 59: 2). No podemos evitarlo “siendo buenas” (Ef 2: 8-9, Tit 3: 5-7), pues todo lo que hacemos está manchado por el pecado. ¡Pero hay buenas noticias! Dios demostró su amor por nosotras cuando, aun siendo pecadoras, Cristo murió para darnos vida (Ro 5: 8). Cuando creemos en Jesucristo, Dios perdona nuestros pecados, pues Cristo pagó por ellos en la cruz y nos adoptó en su familia (Ro 1: 4, Ro 4:25 y 1 P 3:18). Recibimos esta salvación creyendo (Jn 1:12, Hch 16:31). Creer significa arrepentirnos y seguirlo; implica demostrarlo con hechos (fe en acción). Cuando creemos, Jesús nos da la fuerza para sembrar su fruto en nuestras vidas. Mientras permanecemos en Él, veremos cómo la vida abundante que promete toma fuerza en nuestros corazones.

Juan usó el libro de Isaías para mostrar la divinidad de Dios.  Sin embargo, cuando Jesús leyó el rollo de Isaías, se detuvo repentinamente. Jesús no leyó la proclamación del día del Señor que indica su venida para juzgar el pecado. Cuando vino la primera vez, vino a buscar y salvar lo que se había perdido (Lc 19:10); vino para que creas y tengas vida en Él. Su segunda venida será diferente, pues vendrá a juzgar. Hoy, Dios nos da la oportunidad de creer en Él a través de su sacrificio. 

VIVE

1. Conocer a Cristo requiere una respuesta. Hemos visto que existen tres reacciones diferentes: enojarte y rechazar a Jesús, dudar y quedarte en donde estás, o creer en Él y reconciliarte con Dios. ¿Qué eliges hoy?

2. ¿Qué enseña Juan acerca de la obediencia en la vida del creyente?

3. ¿Cuáles son los resultados de tu obediencia?

LIDERA

1. Apoyándote en el libro de Juan, ¿qué versículos puedes usar para explicarle a alguna persona el mensaje de salvación?

2. ¿Qué acciones puedes tomar hoy para dar testimonio del poder del Evangelio?

Salime

Salime

Soy Salime, la fundadora de Reformadas. Soy originaria de la CDMX. Ahí nací. Ahí crecí. Ahí conocí a Cristo. Y de ahi me saco Dios para llevarme a una gran aventura a Su lado. Por su gracia, Dios me ha permitido entender la importancia de conocerlo a través de Su Palabra y es por eso que funde Reformadas. A fin de que tu como yo, lo conozcas y aprendas a atesorar a Cristo a través de La Biblia y que así, juntas compartamos el gran mensaje de esperanza en Él a todas las naciones.

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