En la publicación anterior pudimos ver cómo Juan, uno de los amigos más íntimos de Jesús, escribió este libro para que tengamos certeza de que Jesús es Cristo, el Hijo de Dios, y recibamos vida (Jn 20:31). En este segundo apartado, Juan nos enseña que Jesús es Dios en la carne.  

Hagamos un pequeño recuento. Vimos siete milagros importantes que Jesús realizó y que lo acreditaron como el Mesías. Lo que no sabes es que algunos de estos milagros sucedieron durante días santos o fiestas judías. Muchas de estas celebraciones fueron dadas al pueblo judío para señalar a Jesús como Dios, sin embargo, aunque hubo quienes creyeron al escuchar las afirmaciones de Cristo y el vínculo con las fiestas, una gran cantidad de personas no pudo percatarse de la verdad. ¡Veamos qué fue lo que sucedió!

En la primera historia (Jn 5), Jesús sanó a un paralítico en el día de reposo, durante el Sabbat. Los líderes religiosos estaban molestos porque pensaban que era prohibido trabajar durante ese día (sí, para ellos hacer el bien significaba trabajar). Pero Jesús les dijo que su Padre, Dios, también trabaja en el Sabbat, por lo que Él también lo haría (Jn 5:17).  Jesús se mostró igual al Padre. Para los líderes religiosos fue una blasfemia, pero lo que Cristo quería decir era que ese día había sido apartado para glorificar a Dios, para descansar en Él. Jesús, al obrar en ese día sanando al paralítico, mostró que estaba glorificando al Padre en todo momento. 

La historia de la alimentación a los 5000 (Jn 6:4) sucedió durante la Pascua. Este tiempo les hizo recordar símbolos como el pan sin levadura (Ex 12:8) y el maná (Ex 16:4) en la época del éxodo. Jesús aprovechó la oportunidad para afirmar ser el pan de vida e invitar a todos a comer de Él. Sin embargo, hubo quienes se ofendieron y dejaron de seguirlo porque no comprendieron el mensaje. Lo que Cristo quiso decir es que, al creer que nos salvóa través del sacrificio de la cruz, “comemos” o participamos de su cuerpo quebrantado y de su sangre derramada como redención de nuestros pecados.

La tercera historia (Jn 7-10) ocurrió durante la Fiesta de los Tabernáculos. Las circunstancias de este evento llevaron a los judíos a recordar que Dios estuvo con ellos en el tabernáculo. También pudieron reconocer que Dios les dio luz y guía en el desierto (Ex 13:21), y que les proveyó agua de una roca (Ex 17:6). Jesús se puso de pie y les dijo que Él era el agua viva y la luz del mundo. De nuevo, muchos se enojaron e, incluso, comenzaron a pensar en matar a Cristo.

La cuarta historia aconteció en la Fiesta de Janucá (puedes encontrar más información sobre esta festividad en la publicación de “De Malaquías a Mateo: 400 años de silencio”). Como resumen, en esta fiesta celebraban el evento en el que Judas Macabeo tomó todos los ídolos del templo para que el lugar volviera a ser santo. Jesús declaró que Él es el Santo de Dios (Jn 10:36) y que Él y el Padre son uno (Juan 10:30).  Otra declaración bastante controversial durante esos días.  

A pesar de no estar estudiando específicamente cómo Dios cumplió con las fiestas judías, sí podemos aclarar desde este momento que, mediante ellas, Jesús mostró destellos de sí mismo. De esta forma, Juan nos da más certeza de que Cristo es Dios. Juan no terminó ahí. A lo largo del libro, continuó señalando a Jesús como el YO SOY, apuntando a Jesús como Dios en la carne.

Desplacémonos un poco a Éxodo 3 y recordemos el incidente del arbusto ardiente en el que Dios llamó a Moisés a regresar a Egipto. Dios le pidió que hablara con el Faraón, pues lo usaría para que su pueblo fuera liberado. Moisés le preguntó a Dios qué le diría a la gente si le preguntaban en nombre de quién iba, y Dios le dijo que su nombre era “YO SOY EL QUE SOY” (Ex3:13).

Las características gramaticales de “YO SOY”, en hebrero “Ehyeh”, indican que el significado no es solamente en presente, sino en pasado y futuro, por lo tanto: “YO SOY”, “YO ERA”, y “YO SERÉ”. Este dato nos dirige una vez más a la genealogía de Jesús en Juan 1:1, subrayando la eternidad de Jesús; su existencia desde siempre y para siempre, nunca creado, sin principio ni fin. También une a Dios con Jesús, mostrando cómo Cristo es en verdad Dios mismo en la carne.

En el curso de este libro, Jesús dice “yo soy” siete veces (Jn 4:28, 6:20, 8:24, 8:28, 8:58, 13:19 y 18: 5), revelándonos que a través de Él obtenemos vida eterna: • “Yo soy el pan de vida…” (Jn 6:35). Jesús nos sostiene.• “Yo soy la luz del mundo…” (Jn 8:12). Obtenemos visión espiritual.• “Yo soy la puerta…” (Jn 10: 9). Tenemos acceso a su reino a través de Él.• “Yo soy el buen pastor…” (Jn 10:11). Él dio su vida por nosotros.• “Yo soy la resurrección y la vida…” (Jn 11: 25-26). Por su sangre tenemos vida eterna y abundante.• “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida…” (Jn 14: 6). Él es el único en quien podemos ser salvos (Hch 4:12).• “Yo soy la vid…” (Jn 15: 5). En Él podemos ser liberados y tener una vida de fortaleza.

Si Jesús es Dios, si Jesús es quien dijo que ser, ¿qué se supone que debemos hacer? Bueno, en la última parte del libro de Juanvemos lo que Jesús hizo por nosotras, porque nosotras no tenemos la capacidad de hacerlo por nuestros propios medios. En los últimos capítulos verás cómo estas declaraciones enojaron a las personas que no aceptaron que Jesús era Dios. Después de que Jesús fue a Jerusalén y resucitó a Lázaro (Jn 11), el plan para asesinarlo comenzó. Antes de que este plan tomará marcha, escuchamos a Jesús dándoles a sus discípulos una serie de instrucciones que les permitirían comprender que, gracias al Espíritu Santo, Cristo moraría en ellos y, de esta manera, podrían cumplir los grandes mandamientos: amar a Dios y a su prójimo, así como Él lo hizo por nosotros, en sacrificio, sirviéndonos unos a otros (Jn 14-17).

La última vez que Jesús proclamó “YO SOY”, fue al momento de ser arrestado (Jn 18). Su voz en este suceso tuvo tanta fuerzaque los soldados que lo llevaban cayeron al suelo. Lo increíble es que, aun teniendo todo el poder para salvarse a sí mismo, Jesús eligió dar su vida por nosotras. ¡Un amor excepcional; gracia interminable!

El capítulo 19, Jesús frente a Pilato, muestra que Cristo es el Rey, pero no de este mundo, sino de otro. En este mundo, el Rey morirá por su pueblo, sus espinas serían su corona y, finalmente,todo estará en su lugar.  Después, el capítulo 20 describe el séptimo milagro de Jesús: su resurrección. Este suceso refleja que Él era el Rey verdadero, y que Dios es el autor de vida. Hermana, todos estos cumplimientos no son otra cosa que la muestra de que Dios cumplió sus promesas y de que lo seguirá haciendo (Is 61). 

VIVE

1. ¿Por qué era importante mostrar que las fiestas judías eran un reflejo de Cristo?

2. ¿Qué enseña Cristo cuando usa la frase “YO SOY”?

3. ¿Cómo cambia tu percepción de Cristo al estudiar el evangelio de Juan?

LIDERA

1. En nuestra actualidad, hay pocas dudas sobre humanidad y existencia de Cristo, sin embargo, hay quienes dudan de su divinidad.  Apoyándote en este libro, ¿cómo podrías explicar que Cristo es Dios en la carne?

Salime

Salime

Soy Salime, la fundadora de Reformadas. Soy originaria de la CDMX. Ahí nací. Ahí crecí. Ahí conocí a Cristo. Y de ahi me saco Dios para llevarme a una gran aventura a Su lado. Por su gracia, Dios me ha permitido entender la importancia de conocerlo a través de Su Palabra y es por eso que funde Reformadas. A fin de que tu como yo, lo conozcas y aprendas a atesorar a Cristo a través de La Biblia y que así, juntas compartamos el gran mensaje de esperanza en Él a todas las naciones.

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