Pregunta: ¿Qué pide Dios en el segundo mandamiento?
Respuesta: Que no representemos a Dios por medio de alguna imagen o figura (a), y solo le rindamos culto como Él ha mandado en su Palabra (b)
Versículos de apoyo: (a) Isaías 40:18, 19, 25; Deuteronomio 4:15,16; Romanos 1:23, Hechos 17:20. (b) 1 Samuel 15:23; Deuteronomio 12.30; Mateo 15:9.

“Yo no creo que Dios condene a nadie y lo mande al Infierno”. “Estoy segura de que Dios quiere hacernos felices”.  “He oído que Dios ayuda a quienes se ayudan a sí mismas”.  “No veo por qué Dios tendría algo que decir sobre mi orientación sexual”.  Estas, hermana, son frases que escucho a menudo. Constantemente, hacemos que Dios sea de acuerdo a nuestras necesidades, deseos y caprichos. Hemos dejado de creer en Él de la manera en la que se ha revelado en la Biblia. Simplemente tomamos lo que nos gusta de Él, quitamos lo que no y lo reinventamos de forma que encaje con lo que queremos ser y hacer. Actualmente, las civilizaciones occidentales están demasiado avanzadas para arrodillarse ante imágenes e ídolos; la idolatría está tomando otra cara.  Ahora, simplemente transformamos a Dios para que sea como nosotras.  Estudiemos lo que Él dice sobre tales cosas mientras estudiamos la pregunta 95 del Catecismo de Heidelberg.

La idolatría no solo es arrodillarnos ante imágenes, sin embargo, en el contexto en el que los Diez Mandamientos fueron escritos, la mayoría de las civilizaciones que rodeaban a los israelitas eran politeístas, es decir, creían en muchos dioses y hacían imágenes talladas a las que adoraban. Otras prácticas, como el infanticidio y la prostitución, abundaban en los ritos de adoración a estos dioses. Hay que resaltar que, principalmente, la idolatría es una condición de nuestros corazones rotos; es crear dioses que nos atraen y sirven. Tal como sucedió con los israelitas y las culturas aledañas, muchas personas aún se inclinan ante la creación en lugar del Creador. Tengo, por ejemplo, amigas que creen que las piedras de cuarzo tienen energías. Supuestamente, si alguien que no es el propietario las tocara, podría quitarles su poder y les traerían mala suerte. Otrasamigas van a las pirámides prehispánicas en México en días especiales y se cargan de energía con el sol o la luna.  Otras sededican a adorar a los astros o a los ángeles.  Esto que sucede en nuestros días es idolatría idéntica a la del contexto expresado en tiempos del Éxodo.

¿Cómo consideras que eres tú? La mayoría de nosotras somos más sutiles; seguramente no ejercemos las mismas prácticas. Nosotras, por otro lado, nos idolatramos de tal manera que hemos decidido moldear a Dios para que nuestro estilo de vida y decisiones sean validados e incluso alentados. Nosotras somos el centro, somos nuestro propio ídolo. Hemos puesto a Dios en una posición en la que es mudo, está castrado y es indefenso. Existe para servirme a mí, a mis pasiones, a mis intereses y a mis deseos.  No me juzga ni me pide nada.  Es mudo, sordo, ciego y tonto.  Ese, hermana, NO es quien se nos ha revelado en la Biblia, así no es Dios. 

El Dios al que servimos no glorifica a nadie más que a sí mismo.  Dios, el de la Biblia, es amor, pero también es un fuego consumidor.  Él es todopoderoso, omnisciente y eterno, por lo tanto, requiere una lealtad total;  exige obediencia completa.  Él ordena todo el universo.  Sí, nos ha amado con un amor eterno en Cristo, pero si no lo adoramos de la manera en que lo ha revelado, Él nos castigará y juzgará.  Dios es un dios fuerte y digno de recibir todo poder, riqueza, sabiduría, honor, gloria y bendición (Ap 5:12).  No podemos remodelar y transformar a Dios porque Él es quien es desde siempre y para siempre.  Dios no cambia.  No nos atrevamos a reinventarlo porque Él ya se ha revelado como es en las Escrituras.  No lo intentemos reinventar porque fracasaremos; Él nunca nos glorificará.

Así que, querida hermana, terminamos esta enseñanza y quiero preguntarte, ¿estás adorando a Dios de la manera en que Él exige ser adorado y glorificado o estás tratando de cambiarlo de manera que mejor te convenga solo para darte cuenta que el objeto de tu adoración no es otra cosa que tú misma?

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En humildad.
Reformadas.com

Salime

Salime

Soy Salime, la fundadora de Reformadas. Soy originaria de la CDMX. Ahí nací. Ahí crecí. Ahí conocí a Cristo. Y de ahi me saco Dios para llevarme a una gran aventura a Su lado. Por su gracia, Dios me ha permitido entender la importancia de conocerlo a través de Su Palabra y es por eso que funde Reformadas. A fin de que tu como yo, lo conozcas y aprendas a atesorar a Cristo a través de La Biblia y que así, juntas compartamos el gran mensaje de esperanza en Él a todas las naciones.

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